Los comunistas cubanos siempre han estado en el lado equivocado

Los comunistas cubanos siempre han estado en el lado equivocado

Los comunistas del viejo PSP se unieron al carro triunfante de la revolución castrista en 1959. Fue su última jugada equivocada. Acabaron defenestrados…

Congreso del Partido Comunista (Foto: Cubadebate)

LA HABANA, Cuba. – En la lucha contra el régimen dictatorial de Gerardo Machado, que se desplomó el 12 de agosto de 1933, cuando el general huyó a Bahamas, los comunistas cubanos hicieron una jugada errada: unos días antes, luego de haberse opuesto a la dictadura, sin prever que su caída era inminente, liderados por el poeta Rubén Martínez Villena, pactaron secretamente y retiraron su apoyo a la huelga general a cambio de ser legalizados y reconocidos como partido político.

No sería el último de los numerosos errores políticos que cometería la versión cubana del Partido Bolchevique. Los comunistas cubanos, bajo cualquiera de sus denominaciones (Unión Revolucionaria Comunista, Partido Socialista Popular, PCC), siempre han estado en el lado equivocado. A favor suyo solo tienen el papel que jugaron en la Asamblea Constituyente de 1940, que redactó una de las constituciones más avanzadas de su época.

Desde su fundación en 1925 por Carlos Baliño y Julio Antonio Mella, el partido de los comunistas cubanos se caracterizaría por su oportunismo y sus numerosas equivocaciones y contradicciones. Se contradecían y erraban aun cuando apoyaran reclamos de los trabajadores, cosa que siempre hacen mientras son oposición, y que luego dejan de hacer cuando llegan al poder y se convierten no en la dictadura del proletariado que proclaman, sino en la dictadura sobre el proletariado.

Unos años después de quedar enemistados con las fuerzas revolucionarias por pactar con Machado el fin de la huelga general de agosto de 1933, los comunistas se aliaron con el general Fulgencio Batista, en la época en que la Unión Soviética alentaba la formación de los llamados “frentes populares antifascistas”.

En 1940, la Unión Revolucionaria Comunista, al formar parte de la Coalición Socialista Democrática, contribuyó a que Batista ganara las elecciones presidenciales. En su gabinete de gobierno hubo dos comunistas como ministros sin cartera.

Luego de que Ramón Grau ganara las elecciones de 1944, los comunistas, bajo el nombre de Partido Socialista Popular (PSP), integraron la unión auténtico-socialista.

Instaurada la dictadura de Batista, luego del golpe de estado del 10 de marzo de 1952, el PSP tildó de putchista y aventurera la insurgencia fidelista. Pero en 1958, cuando se intuía la inminente derrota del régimen, enviaron a Carlos Rafael Rodríguez a la Sierra Maestra y crearon una pequeña guerrilla en el Escambray.

Después de 1959, los comunistas del PSP se unieron al carro triunfante de la revolución castrista. Fue su última jugada equivocada. Acabaron defenestrados, luego de ser utilizados por Fidel Castro para consolidar su poder absoluto.

La primera de las purgas contra el Partido Socialista Popular fue en abril de 1962. El encarcelamiento de Aníbal Escalante y varios de sus camaradas fue el remate de una jugada sucia y cruel, que significaría el fin del partido.

En descargo del viejo PSP hay que reconocer que, pese a ser un partido errático, confuso y atado a las instrucciones de Moscú, antes de 1959, siempre respetó las reglas del juego democrático. Sus trapisondas y reculateos políticos no fueron muy diferentes de los de auténticos, abecedarios u ortodoxos. No desentonaban demasiado en un espectro político donde primaba, luego de 1933, un imaginario socialdemócrata enfrentado a una derecha no muy coherente y poco letrada (Mañach, Márquez Sterling y Cosme de la Torriente, intelectuales de derecha, fueron notables por su excepcionalidad).

En la vieja guardia comunista, donde había personas más cercanas a la socialdemocracia que estalinistas convencidos, siempre hubo espacio para el debate y respeto por las disidencias.Pese a sus pifias y patinazos, eran infinitamente más decentes que los castristas autotitulados comunistas del PCC que los sucedieron y que aún nos desgobiernan y que siguen tercamente, con sus políticas fracasadas, en el lado opuesto al de la mayoría de los cubanos.

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Acerca del Autor

Luis Cino

Luis Cino

Luis Cino Álvarez (La Habana, 1956). Trabajó como profesor de inglés, en la construcción y la agricultura. Se inició en la prensa independiente en 1998. Entre 2002 y la primavera de 2003 perteneció al consejo de redacción de la revista De Cuba. Fue subdirector de Primavera Digital. Colaborador habitual de CubaNet desde 2003. Reside en Arroyo Naranjo. Sueña con poder dedicarse por entero y libre a escribir narrativa. Le apasionan los buenos libros, el mar, el jazz y los blues.

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