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Jueves, 23 de marzo 2017

Los colores cubanos de la discriminación racial

El oficialismo sigue siendo incapaz de reconocer que la revolución también fracasó en ese ámbito

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El censo más reciente indica que tres de cada 10 cubanos son negros, mulatos o mestizos (Foto: El Nuevo Herald)

El censo más reciente indica que tres de cada 10 cubanos son negros, mulatos o mestizos (Foto: El Nuevo Herald)

LA HABANA, Cuba.- El merengue cuyo pegajoso estribillo “¿Mami, qué será lo que quiere el negro?”, puso a pensar y a bailar a miles de cubanos en los años 80. Tal vez sea la pregunta que después de 58 años se harán algunos intelectuales y académicos cubanos que, convocados por la fundación Nicolás Guillén, se reunirán el segundo jueves de cada mes, desde enero a septiembre, para debatir la problemática racial en la isla, según publicó el periódico Granma de este sábado 8 de enero

Convencidos de la erradicación del racismo por decreto revolucionario, y de que existe igualdad de oportunidades para todos sin importar el color de la piel, los dilectos sociólogos, antropólogos y etnólogos de la negritud nacional impartirán el ciclo de conferencias “El color cubano hoy: situación, alcances y perspectivas”, en la sala Martínez Villena de la UNEAC.

Como sus anteriores cofrades en la gozadera y el tumbe promocional que dejan el maquillaje o manipulación de los prejuicios y estereotipos raciales en el país, generadores de una desventaja socio-laboral evidente para un elevado porciento de los negros y mestizos que la sufren y para los pocos que la quieren ver, abordarán el tema racial desde la visión del poder.

De seguro no dirán que “la revolución aún no ha llegado a los negros cubanos”, como hiciera el ensayista Roberto Zurbano en entrevista para el New York Times, expresión que le costó ser expulsado como jefe del fondo bibliográfico de la Casa de las Américas, y luego a borrar el San Benito de negro malagradecido o contrarrevolucionario con frases patéticas como “no lo dije así, “mis palabras fueron manipuladas y sacadas de contexto, soy una víctima inocente”: plim.

Es predecible, según mi humilde opinión, que se enfrasquen en una exposición inteligible por academicista donde querrán decir que los rezagos raciales en la Cuba de hoy, provienen de la esclavitud, la segregación durante la era republicana, y cuando más cerca de la revolución, por los prejuicios y estereotipos discriminatorios heredados de un mal formado entorno familiar.

Las conferencias “Novedades y recurrencias del debate sobre la cuestión racial” (Zuleica Romay), “Cuba y su historia en el ADN” (Beatriz Marcheco), “Raza, nación y sociedad en la Cuba de hoy” (Fernando Martínez Heredia) y “Cuba reencuentra a África” (Oscar Oramas), serán algunas de las que abordarán un tema tabú como la racialidad, con público escogido y sede institucional.

A la sombra de los censores en flor

Estos seguidores del Marcel Proust de En busca del tiempo perdido, el Dalai Lama, Luther King y Fidel, ¿debatirán por qué una Encuesta Nacional para Estudios de Hogares de la Oficina Nacional de Estadísticas e Informática (ONEI) arrojó como resultado que los más bajos salarios y el mayor índice de precariedad habitacional ubicados en los cinturones de pobreza que proliferan en los suburbios de la capital, los tienen las familias negras y mestizas en un 77%?

¿Revelarán en sus enjundiosas, imparciales y magistrales conferencias las causas de la representación nula en el 2007 de negros y mestizos en el área de compradores o representantes de firmas comerciales cubanas en el exterior si todos somos iguales, tenemos los mismos derechos, vivamos en Atarés o Miramar y portemos igual cartilla de racionamiento?

¿Darán a conocer la razón por la que sólo la cifra de tres negros o mestizos contra el número de 196 directivos o funcionarios blancos estaban vinculados al área de la inversión extranjera en Cuba en el 2011, si no existe una discriminación que genera desventaja socio-laboral por el color de la piel, o sean rechazados por actitudes racistas, estereotípicas o prejudiciales?

Estoy convencido de que ninguna de las conferencias a impartirse entre los meses de enero y septiembre en la sala Martínez Villena de la UNEAC establecerá un debate que señale la causa de que un 86% de la población negra o mestiza no laboraba en el sector emergente de la economía cubana (Turismo, zonas de desarrollo, relaciones exteriores), y se dedique a la construcción, la recolección de desechos comunales, la manufactura y la chapea, según publicara el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) en el año 2012

¿Alguno explicará porqué hasta en el sector privado o trabajo por cuenta propia sólo un 1% de negros o mestizos son dueños de restaurantes, a diferencia de un 87% vinculados hoy a los sectores inferiores del cuentapropismo, tales como dependientes en carretillas con productos del agro, zapateros remendones, limpiabotas, herreros y bicitaxistas, entre otros de menor reconocimiento social, bajas perspectivas de desarrollo individual y menos ganancias personales?

¿Será que negros y mestizos no fueron alfabetizados, nunca llegaron a profesionalizarse, no les gusta dirigir o viajar, ganar dinero, vivir en Kholy o Siboney, o conducir un auto que no sea producto sólo de su rendimiento como bailarín del Conjunto Folklórico Nacional, tocador de tambores batá o timbales en Los muñequitos de Matanzas, boxear o jugar a la pelota?

O tal vez por su estereotipado perfil genético, los negros y mestizos cubanos de ambos sexos estén condenados a ser ese obscuro objeto del deseo, cotizado muy bien en el mercado sexual para extranjeros en la isla, donde matusalénicos vikingos daneses, tutankomónicos putañeros españoles y vetustos vendedores de pizzas italianos vienen a cazar esas piezas humanas para pasearlas como trofeos entre lapones ebrios, balluceros de Madrid y ligures arcabuceros, luego de sacarlos del cuarto de un solar en Belén, o de un apartamento de microbrigda en Alamar.

Es decir, que si la “igualitaria” revolución cubana, continúa manteniendo a negros y mestizos en la desventaja socio-laboral, el proxenetismo, la prostitución y el matrimonio por conveniencia, serán un mal menor comparados con la delincuencia que muchos se ven obligados a ejercer para salir de la marginalidad y el ostracismo que tantos sufren en el país.

De ahí que bienvenido el ciclo de conferencias “El color cubano”, siempre que mejore la situación, se noten los alcances en las oportunidades y las perspectivas se hagan realidad. De todas maneras, no asistiré mientras estos debates no se realicen de forma pública y por los medios audiovisuales, como sí ocurre con la prostitución, el homosexualismo, la violencia de género y el alcoholismo, entre otros temas antes tabúes que hoy se ventilan en la sociedad.

vicmadomingues55@gmail.com

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Acerca del Autor

Víctor Manuel Domínguez
Víctor Manuel Domínguez

Periodista independiente. Reside en Centro Habana. vicmadominguez55@gmail.com

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