Los aviones rusos en Siria y la prensa oficialista cubana

Los aviones rusos en Siria y la prensa oficialista cubana

El gobierno cubano ha mostrado su apoyo al Kremlin en sus medios de comunicación

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El gobierno ruso ha mantenido el bombardeo sobre Siria (foto tomada de internet)

LA HABANA, Cuba – Durante años, el apoyo de la Rusia de Vladimir Putin al actual régimen dinástico de Siria, ha representado una constante. Ese respaldo se ha manifestado en el suministro de todo género de equipos bélicos con los que el presidente Bashar al-Assad ha masacrado a su pueblo.

En este asunto, los intereses geopolíticos desempeñan un papel de primer orden: El actual inquilino del Kremlin, empeñado en recuperar el papel que como superpotencia mundial tuvo antaño la Unión Soviética, desea conservar a toda costa la base naval de Tartús, que permite la presencia de la flota rusa en el Mar Mediterráneo. Esos mismos objetivos determinaron el despliegue, por parte de Putin, de su aviación de guerra en el convulso país árabe.

En nuestro continente, los llamados “socialistas del siglo XXI” –y también los del XX, representados por los hermanos Castro– se hacen eco de las ínfulas imperialistas del ex coronel de la KGB. Tal vez por aquello de que “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, esos izquierdosos apoyan todas las aventuras que emprende el señor Putin. A estos efectos, no importa si se trata de anexarse trozos de un país independiente –como en Ucrania– o de sostener en el poder a un régimen genocida como el de Damasco.

No vacilan en dar muestras de la mayor inconsecuencia. Los mismos que condenan sin atenuantes las agresiones que en su momento perpetró Adolfo Hitler para engullirse territorios poblados por alemanes étnicos en los Sudetes o Dantzig, justifican sin sonrojarse las maniobras del Kremlin hacia los rusoparlantes de Crimea o el Donbass.

De manera análoga, los castristas plantean que, para normalizar las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, una de las condiciones indispensables es la devolución de la Base Naval de Guantánamo. Sin embargo, al propio tiempo, ellos se muestran harto comprensivos ante los deseos de Rusia de conservar la de Tartús. En ese contexto, la larga denominación oficial que tiene esta última instalación, “punto de aseguramiento técnico-material”, no deja de ser un eufemismo intrascendente. No es lo mismo, pero es igual.

Dentro del drama actual provocado por la presencia de aviones militares rusos en Siria, los medios de propaganda izquierdistas se empeñan en recalcar supuestas diferencias entre la actividad desplegada por ellos y la de sus homólogos de Estados Unidos y sus aliados. Es probable que, fuera del propio país eslavo, las mayores muestras de desenfreno en este asunto las haya dado la cadena chavista TeleSur. Uno de sus titulares da fe de ello: “Rusia logra mejores resultados en Siria que EE.UU. en un año”.

En Cuba, la Televisión Nacional lleva días abordando el tema en forma tendenciosa. Desde el lunes 5 se ha incorporado a la campaña el periódico oficialista Granma, cuya entrega de esa fecha publicó el artículo “Una estrategia diferente”, de Elson Concepción Pérez. El gacetillero castrista subraya que la Administración de Moscú, a diferencia de la de Washington, “acudió a Siria ante el pedido oficial del gobierno legítimo de ese país”.

Si dejamos a un lado la barbaridad que significa atribuirle una hipotética legitimidad al régimen tiránico y genocida de al-Assad, que ha ahogado la oposición mayoritaria de su propio pueblo en la sangre de más de un quinto de millón de sus hijos, entonces resulta forzoso reconocer que en verdad existe esa diferencia señalada por Concepción Pérez.

Pero, en su rusofilia desorbitada, algunos de los agitadores izquierdistas se han convertido en voceros de la propaganda moscovita, que alega dirigir sus golpes sólo contra el impresentable Estado Islámico. Incluso han llegado a afirmar que las bombas y cohetes rusos –a diferencia de los norteamericanos– poseen la exótica cualidad de evitar daños colaterales.

Informaciones de medios más objetivos desmienten ese modo de presentar las cosas. BBC Mundo recoge una denuncia de líderes opositores sirios: “Los aviones caza rusos Sukhoi golpearon sobre todo a civiles y posiciones de facciones moderadas que combaten a El Asad”. Según Univisión, el presidente Obama, además de condenar la muerte de inocentes, destacó que Putin y las fuerzas de su país “no distinguen entre el Estado Islámico y la oposición moderada suní (…) y eso es una receta para el desastre”.

Ahora, la opinión pública debe mantenerse atenta al ulterior desarrollo de esta nueva aventura putinesca, que ha añadido una complejidad adicional a la tensa situación del Cercano Oriente.

Acerca del Autor

René Gómez Manzano

René Gómez Manzano

(La Habana, 1943). Graduado en Derecho (Moscú y La Habana). Abogado de bufetes colectivos y del Tribunal Supremo. Presidente de la Corriente Agramontista. Coordinador de Concilio Cubano. Miembro del Grupo de los Cuatro. Preso de conciencia (1997-2000 y 2005-2007). Dirigente de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil. Ha recibido premios de la SIP, Concilio Cubano, la Fundación HispanoCubana y la Asociación de Abogados Norteamericanos (ABA), así como el Premio Ludovic Trarieux. Actualmente es miembro de la Mesa de Coordinación del Encuentro Nacional Cubano

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