Los amigos de Fidel

Los amigos de Fidel

No importa si lucharon junto a él o si incluso le salvaron la vida: jamás perdonó a quien alguna vez le llevó la contraria

Arriba, de izquierda a derecha: Huber Matos, Marta Frayde y Mario Chanes de Armas. Debajo, de izquierda a derecha: Gustavo Arcos Bergnes, Aramis Taboada y Jesús Yanez Pelletier
Arriba, de izquierda a derecha: Huber Matos, Marta Frayde y Mario Chanes de Armas. Debajo, de izquierda a derecha: Gustavo Arcos Bergnes, Aramís Taboada y Jesús Yanez Pelletier

LA HABANA, Cuba.- En la historia de nuestra República, jamás los jefes de Estado condenaron a prisión a sus amigos. Ni siquiera por temor a ver en peligro su poder.

A partir de 1959, con el triunfo de la Revolución Castrista, las historias sobre los amigos de Fidel, cuando daba sus primeros pasos en su carrera por alcanzar el poder, son verdaderamente macabras. Tan macabras como las historias de los amigos o parientes de Luis XIV, presos en la Bastilla, por temor a perder el trono.

Fidel también tiene su Bastilla, donde ha tenido a sus amigos condenados a largos años, de acuerdo a su trayectoria, personalidad política y discrepancias con él, dichas sin miedo alguno, algo que ponía en peligro su liderazgo absoluto.

Hoy nos vamos a referir a los amigos más importantes, los que resultaron las peores víctimas de su crueldad.

Huber Matos (1918-2014) fue el primero. Maestro, campesino y líder de gran carisma, demostrado en la toma de la ciudad de Santiago, una acción decisiva para el fin de la insurrección. Como jefe máximo de Camagüey, habló claro: Rechazó el mal olor a comunismo que sintió alrededor de Fidel. Por esa razón fue acusado de conspirar y condenado a 20 años de prisión, que cumplió íntegramente. Su libro de memorias “Cómo llegó la noche” —“lleno de fuerza y muy conmovedor”, según el historiador Hugh Thomas—, es prueba de que Matos, en libertad, como tantos otros amigos de Fidel, pudo haber liderado una oposición democrática contra el castrismo.

Mario Chanes de Armas (1927-2007) fue un honesto líder sindical. Formó parte del Asalto al Cuartel Moncada y desembarcó con Fidel en el yate Granma. Al mostrarse inconforme por la falta de democracia, fue condenado a 30 años, que cumplió hasta el último día. Fue el preso plantado más antiguo del mundo.

Gustavo Arcos Bergnes (1926-2006), asaltante del Cuartel Moncada, fue embajador en Bruselas hasta 1966. Por sus opiniones contra Fidel, fue condenado a diez años de prisión. Liberado a los tres años y avisado de un grave accidente de su hijo ocurrido en Miami, trató de irse del país. Fue detenido de nuevo y condenado a ocho años más. Por último se convirtió en un enérgico impulsor del Movimiento de Derechos Humanos de Cuba.

Marta Frayde (1920-2013) ocupa el cuarto lugar de los amigos de Fidel. A su regreso de Francia, como representante cubana ante la UNESCO, comienzó a discrepar con el líder de la Revolución. Fundó el 28 de enero de 1976, junto a Ricardo Bofill Pagés, el Comité Cubano Pro Derechos Humanos y fue condenada a 29 años de prisión. Por presiones internacionales resultó liberada a los tres años. En el exilio europeo, esta brillante y valiente intelectual continuó sus labores como defensora de los Derechos Humanos.

Le sigue el prestigioso abogado criminalista Aramís Taboada González (1924-1985). Cuando le pidieron clemencia a Fidel porque Taboada tenía cáncer de próstata, aquél respondió: “Que cumpla todo el tiempo que pueda”. Pocos días después moría en su celda, de un infarto, su amigo más íntimo y quien tanto había luchado por lograr su amnistía durante el juicio del Moncada. Sus discrepancias posteriores con Fidel lo habían llevado a la muerte.

A Jesús Yánez Pelletier (1917-2000) Fidel le debe la vida. Fue el militar de honor que, en 1953, denunció un plan para matar a Fidel en prisión, lo que le costó a Yánez la separación definitiva del Ejército. En 1959 formó parte de su escolta y viajó con Fidel a Estados unidos y América Latina. Un poco después, ambos, se perdieron la confianza y el viejo militar fue condenado a prisión. En 1971, ya en libertad, Yánez trató de escapar de Cuba y fue nuevamente condenado a prisión. Murió en su apartamento del Vedado. Durante sus funerales, agentes de la Seguridad del Estado, cumpliendo órdenes del jefe, pretendieron con una artimaña convertirlo en uno de los suyos. Yánez fue toda su vida un fiel defensor de la Democracia y de los Derechos Humanos.

¿Podríamos colocar por último al Che Guevara en esta lista de los  amigos víctimas de Fidel Castro? Creo que sí, si tenemos en cuenta que lo abandonó en los brazos de la muerte, por aquellos días de octubre de 1967, en Bolivia, tal como dijo el Che en su diario.

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