Lo que no se explica el secretario

Lo que no se explica el secretario

El fútbol gana cada vez más terreno en Cuba

Jugadores de Cuba frente a un equipo canadiense (foto tomada de internet)
Jugadores de Cuba frente a un equipo canadiense (foto tomada de internet)

LA HABANA, Cuba.- La popularidad que alcanza por estos días el fútbol en Cuba es comentario recurrente entre especialistas y aficionados; sin embargo la pasión que desata el deporte de las multitudes, sobre todo entre los jóvenes, no se corresponde con los resultados del balompié actual de nuestro país.

A pesar de que observadores y especialistas continúan reconociendo las potencialidades naturales de los cubanos para jugar al futbol, este deporte, que en décadas pasadas acumuló resultados encomiables en el área y abarrotó los más grandes estadios de Cuba, no escapa a la crisis actual del deporte cubano.

Son recurrentes los fracasos del fútbol nacional en sus intentos de ganar espacios en la arena internacional, lo cual resulta muy difícil en tanto el torneo élite del patio es muy débil y hasta el momento los futbolistas cubanos son los únicos del planeta que no pueden participar en ligas foráneas. Solo por estos días media docena de jugadores fueron invitados a participar en los campos de entrenamiento de dos clubes profesionales mexicanos, lo cual sucede sólo después que en la última década una treintena de futbolistas han decidido abandonar el país para buscar nuevos horizontes en otras latitudes.

El trauma del futbol cubano es tan profundo que ni siquiera contamos con un campo de juego que cumpla los requisitos y estándares internacionales. No podemos olvidar cuando el astro argentino Diego Armando Maradona, en la plenitud de sus gloria deportiva, visitó Cuba hace alrededor de treinta años después de recorrer varios lugares del país, con el estadio nacional “Pedro Marrero” incluido, y preguntó: “¿Cuándo vamos al terreno de fútbol?”

Hace pocos años, concluido el juego de la selecciones de Cuba y Canadá, un reportero televisivo interrogó a uno de los jugadores visitantes sobre como valoraba el partido y su significado, y el entrevistado ante todo se refirió al mal estado de la cancha de juego. Hace pocas semanas, mientras los jugadores del club mexicano Santos Laguna reconocían el terreno donde se enfrentarían a la selección nacional en partido amistoso, a la periodista Niurka Talancon se le ocurrió preguntarle al director técnico Pako Ayestaran por el estado de la cancha, a lo que el estratega respondió “la cancha habla por sí sola”.

En conversación con esta misma periodista en la emisión del domingo 13 de diciembre del programa televisivo “Pulso deportivo”, el secretario general de la Federación Cubana de Futbol Luis Yero aseguró que no se explicaba la razón que ha impedido durante seis años establecer el tan necesario terreno sintético en el histórico campo habanero de “La Polar”. El señor Yero recordaba que ningún equipo del mundo de primera categoría entrena en el mismo terreno en el que juega. Explicó el directivo que en la maltrecha grama del estadio Pedro Marrero deben entrenar varios planteles del futbol nacional.

El dirigente dijo además que todo está dispuesto organizativa y logísticamente para disponer el primer terreno sintético de Cuba, lo cual sería un paso muy importante en el desarrollo técnico del futbol nacional.

Lo que en realidad no entiende Yero es la atrofia estructural de un sistema que, en función de un poder absoluto, ahoga todas las iniciativas y potencialidades particulares, institucionales o sectoriales. No entiende que la Federación Cubana de futbol no es ninguna federación, sus directivos son meros encargados dependientes del gobierno central. En cualquier país del mundo una federación nacional de futbol tiene independencia institucional y tanto poder y caudal como la más prospera de las corporaciones y no debe esperar por la determinación o sensibilidad de autoridades políticas para solventar problemas o necesidades propias.

Si hay en el país varias localidades, incluso rurales, amantes del futbol, que con muy pocos recursos pero con gran esfuerzo y sacrificio mantienen la calidad de sus campos de juego aunque carezcan de infraestructura y logística moderna, ¿Cómo es posible que nuestro principal campo de juego futbolístico, casi todos los complejos de deportes acuáticos del país y gran cantidad de otras instalaciones deportivas se encuentren en deplorable estado de conservación? Parece una broma macabra que la única instalación deportiva de calidad y categoría que conservamos, a saber el Coliseo de la Ciudad Deportiva de la Habana, tenga casi sesenta años de construida.

Ni el señor secretario ni sus colegas federativos, ni periodistas ni aficionados podríamos decir cuando se cumplirá el sueño de una cancha sintética y un estadio moderno para el futbol cubano simplemente porque eso depende de quienes mandan sin demostrar sensibilidad, sin rendir cuentas y sin asumir responsabilidades.

Leonardo Calvo Cárdenas

Leonardo Calvo Cárdenas. La Habana, 1963. Vicecoordinador Nacional del Comité Ciudadanos por la Integración Racial (CIR). Representante en Cuba de la revista Islas. Licenciado en Historia Contemporánea en la Universidad de La Habana. En 1987 comienza a trabajar como especialista principal en el Museo de Ciudad de La Habana, de donde fue expulsado en diciembre de 1991 Desde 1996 ha sido columnista y colaborador de varias publicaciones, entre las que destacan las revistas digitales Nueva Frontera, Consenso, Noticias Consenso, Encuentro en la Red, Primavera de Cuba.

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