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Lo que cuestan los generales de Fidel Castro

El patrimonio arquitectónico histórico de Puerto Padre desmoronándose (foto del autor)
El patrimonio arquitectónico histórico de Puerto Padre desmoronándose (foto del autor)

LAS TUNAS, Cuba. –“Un camión-silo descargaba oro gris al mediodía de este martes, aquí”, bromeando traté de improvisar en voz alta un lead.

“Sí, oro gris”, convino con este reportero uno de los tantos que, en espera de hacerse con unos sacos de cemento, hacían cola en el establecimiento de venta de materiales de la construcción.

“Bah… seguro es para subsidios o damnificados”, rezongó un quejoso, aludiendo al cemento que descargaban. “De seguro estaba destinado a personas sin amparo y a damnificados por los ciclones, tras los cuales, en no pocas ocasiones se enmascaraba un lucrativo comercio clandestino.”

“¿Ese cemento es para la población?”, pregunté a un administrativo del establecimiento, luego de decirme uno de los congregados: “Pregúntele al del pulóver rojo”.

“¿Para la población…? Bueno, si usted no me está hablando de revendedores, sí. A partir de la una comenzamos a vender 10 sacos por persona”, dijo el administrativo.

Camión con sacos de cemento esperando a ser descargados (foto del autor)
Camión con sacos de cemento esperando a ser descargados (foto del autor)

En la cola, algunos pusieron caras largas, mientras otros, sonrientes, comenzaron a buscar sacos para envasar la anunciada cifra de cemento a granel que a poco menos de noventa pesos el saco, pronto sería vendida. Era las 12:30 pm.

La alegría que traía hacerse con 10 sacos de cemento no era para menos. Tres días antes, el sábado 7, un camión con remolque había llegado atiborrado al almacén de una Tienda Recaudadora de Divisas (TRD). Poco importó que el saco allí cuesta alrededor de 6 dólares, o 165 pesos. El cemento no llegó a almacenarse, del camión pasó directamente a carretas y carretones de quienes en pocos minutos, cargaron con él.

Según fuentes oficiales, poco antes del amanecer del 8 de septiembre de 2008, el huracán Ike dañó 24 588 viviendas en Puerto Padre, de las que 4 912 resultaron totalmente destruidas. Esos números representan una cifra cercana al 80% de las viviendas de aquí.

Pronto hará siete años de aquel amanecer aciago y mucho se ha reconstruido. Pero mucho más está por hacer. Y lo más grave: la arquitectura que constituye el patrimonio histórico de esta ciudad se está desmoronando.

“No hay recursos”, dicen los usufructuarios del poder. ¡Claro…! ¿Cómo haberlos?

El patrimonio arquitectónico histórico de Puerto Padre desmoronándose (foto del autor)
El patrimonio arquitectónico histórico de Puerto Padre desmoronándose (foto del autor)

Según dijera el ex gobernante Fidel Castro al ratificar la condena a muerte del general Arnaldo Ochoa Sánchez y demás oficiales sancionados a la pena capital en la Causa Uno de 1989, “(…) el país se gasta no menos de 1000 millones en la defensa, cada año, sólo en las Fuerzas Armadas Revolucionarias, ¡más de mil millones! Calculen lo que vale todo el acero, toda la madera, todas las cabillas (…)”.

Y añadía: “No he contado los cientos de millones que el país gasta en el Ministerio del Interior (…) ¡cientos de millones! (…)”.

También según fuentes oficiales, el pasado año, la industria turística ingresó casi dos mil millones de pesos convertibles al país, de los que ni siquiera un centavo fue invertido en las edificaciones que advierten: “Peligro. Derrumbes”.

Sabido es el camino que tomaron esos y otros dineros, que conformarán una cifra mucho más gruesa, si el presidente Barack Obama flexibiliza el embargo o el Congreso opta por levantarlo: el mismísimo Fidel Castro se encargó de decirnos lo que cuestan sus generales.