Cubanet
Noticias de Cuba – Prensa Independiente desde 1994
Sábado, 20 de enero 2018

La verdad sobre Máximo Gómez

El Generalísimo se salvó de un naufragio donde otros han desaparecido

 |   |  comment count

LA HABANA, Cuba.- Tanto ha sido el manoseo indiscriminado con la historia cubana durante el siglo XIX y parte del XX, a cargo del castrismo, que si el general Máximo Gómez (1836-1905) se salvó de un naufragio donde otros han desaparecido, es porque el vencedor de mil batallas, resulta un hombre imprescindible para la historia de Cuba.

Aun así, los nuevos historiadores oficialistas y además los periodistas domados por la dictadura de los Castro, han repetido que Gómez se sumió en una profunda frustración cuando vio que la República cubana no se parecía en nada a lo que él había soñado.

Para nada pensó el estratega más brillante de la historia que Estados Unidos había llegado a las costas cubanas para interrumpir la victoria. Todo lo contrario. Gómez apreció, con su larga vista de buen guerrero, cómo llegaba a su fin la terrible situación de la isla, con la intervención militar estadounidense.

En su intento por obtener la paz, fracasó cuando desde el segundo año de la guerra del 95, comenzó a gestionar con los capitanes generales y con otras altas autoridades españolas, el reconocimiento de la definitiva independencia cubana.

Como siempre supo y así lo dejó dicho, “sólo Estados Unidos no contempla con indiferencia o con platonismo sentimental, la guerra que vuelve rojas las bellas tierras de la fértil Cuba”. Y acusó a España de “hacer una guerra para matar al sospechoso, al criminal, al prisionero indefenso, a los heridos”.

El 9 de febrero de 1897, estando en Sancti Spíritus, provincia de Las Villas, “el más capaz de todos”, como decía Maceo, le envía una extensa carta a Grover Cleveland, presidente de Estados Unidos, con el propósito de que ayude a los cubanos y salvar lo poco que le quedaba al país, devastado no sólo por la tea incendiaria de Gómez y Maceo, sino además, por la reconcentración de Valeriano Weyler, todo para despojar a los campesinos de sus propiedades y obligarlos a servir a un ejército que rechazaban.

Gómez, dominicano de sobrio comer y enemigo de la vulgaridad y las malas palabras, había conocido bien de cerca a buenos estadounidenses bajo su mando y ascendidos por su valentía, como el brigadier General Henry Reeve y el teniente coronel Frederick Funesten.

En su carta a Cleveland apela a la sabiduría de los hombres de Estados Unidos, capaces de “decidir por sí solos qué tipo de acción se debe tomar”.  Sabía Gómez entonces que era posible que gente civilizada no consintiera el sacrificio de hombres desarmados e indefensos.

La misiva de Máximo Gómez (que se encuentra en los archivos del Congreso norteamericano y forma parte del libro La Sovietizacion de Cuba y sus Consecuencias, del autor Ed Prida), enviada al estadounidense, debería de ser un recordatorio a aquellos que aún callan los beneficios que representó desde muchos puntos de vista la ocupación militar en Cuba,

Cuando Gómez pidió a Estados Unidos que detenga la crueldad de España en Cuba, estaba pensando a favor de los cubanos. “Donde está Gómez -decía nuestro José Martí- está lo sano del país”.

Sus palabras finales nos dicen de su buen corazón y de la lucidez de su mente:

“Miles de corazones invocarán bendiciones eternas en su memoria y Dios, el supremo misericordioso, verá en él la obra más meritoria de toda la vida”.

Su despedida no deja lugar a dudas. Estamos ante el gran héroe de Cuba:

“Yo soy tu humilde servidor”.

Ver más en:

Acerca del Autor

Tania Díaz Castro
Tania Díaz Castro

Tania Díaz Castro nació en Camajuaní, Villaclara, en 1939. Estudió en una escuela de monjas. Sus primeros cuatro libros de poesía fueron publicados por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y dos por Linden Ediciones Line Press y ZV Lunaticas. A partir de 1964 trabajó como reportera en revistas y periódicos de Cuba y escribió durante ocho años guiones de radio en el ICRT entre 1977 y 1983 y en 1992 y 1993, cronicas sobre la historia de China en el periódico Kwong Wah Po, del Barrio Chino de La Habana. En 1989 y 1990 sufrió prisión por pedir un Plebiscito a Fidel Castro. Comenzó a trabajar en CubaNet en 1998 y vive con sus perros y gatos en Santa Fe, comunidad habanera.

Relacionado:

Envíe su Comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no reflejan la opinión de Cubanet Noticias. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario que viole alguno de los términos y condiciones del reglamento será inhabilitado para volver a comentar. Pedimos a los usuarios abstenerse de utilizar palabras obscenas u ofensas de tipo personal. Enviar un comentario implica la aceptacion del reglamento. Servicio proporcionado por DISQUS.


comments powered by Disqus

Coméntalo en Facebook: