La segunda parte de la farsa

La segunda parte de la farsa

“Las elecciones más democráticas del mundo”

(Reuters)

GUANTÁNAMO.- Este domingo 11 de marzo se realizan las votaciones para asignar los nuevos cupos de delegados en las Asambleas Provinciales del Poder Popular (APPP) y en la Asamblea Nacional (ANPP) en lo que muchos cubanos consideramos la segunda parte de la farsa del proceso de votaciones en Cuba.

La prensa oficialista, entre falsedades reiteradas tantas veces para que los testaferros del castrismo las repitan como ciertas, no se cansa de afirmar que estas son las elecciones más democráticas del mundo. Es lo mismo que dicen cuando Venezuela organiza las suyas, reportadas en vivo por la televisión cubana como si fuera un evento nacional.

No tengo nada en contra de la mayoría de los candidatos y estoy convencido de que entre ellos hay quienes sinceramente desean que nuestra sociedad avance, pero el caso es que para ser un político —y los delegados y diputados lo son, aunque no se hayan enterado aún— no basta con ser un ciudadano íntegro sino que hay que demostrar competencia para aportar algo en las discusiones de los asuntos que preocupan a nuestra sociedad y, sobre todo, hay que tener valor para enfrentarse a un ministro y hasta al mismo presidente del Consejo de Estado si es necesario, y exigirles respuestas concretas con respecto al estado calamitoso en que se encuentra nuestro país y no hacerse de la vista gorda como hacen nuestros delegados y diputados, casi todos militantes del Partido Comunista y, por tanto, incapaces de ejercitar la más mínima crítica contra los dirigentes históricos de la revolución ante su incapacidad harto demostrada para sacar adelante al país por más de sesenta años.

¿Cuántos años más necesitará el castrismo para ofrecer un mínimo de comodidad? Esa actitud no la he visto nunca en ninguno de los diputados desde la fundación de la AN, así que próximamente tendremos otra carpa, esta vez en el Capitolio, pero jamás un verdadero órgano legislativo, aunque los perritos falderos del castrismo continúen hablando de “la genuina democracia cubana”.

Los medios oficialistas insisten mucho en que los candidatos a delegados y a diputados surgieron como fruto de un amplio proceso de consultas, pero esas consultas quedaron circunscriptas a las opiniones de los dirigentes de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y de las demás organizaciones satélites del partido único. Los ciudadanos simples jamás son consultados al respecto.

Las votaciones que se van a efectuarse este domingo han tenido el precedente de que para apuntalar la imagen de democracia que exportan los medios del castrismo, para que el ejército de ilusos que tiene disperso por el mundo se encargue de divulgarla, los candidatos visitaron algunas, repito, algunas de las zonas de las provincias donde han sido nominados. Quien no los vio ahora que no espere verlos más hasta dentro de cinco años, si es que vuelven a ser nominados.

Precisamente dos de las trampas más grandes del sistema electoral cubano es que los diputados jamás rinden cuenta de su labor en la AN a quienes votaron por ellos. La otra es que estos candidatos son sometidos a votación en circunscripciones específicas. Por ejemplo, la señora Nancy Acosta Hernández, actual presidenta de la APPP de Guantánamo, está propuesta y va a ser sometida a votación por una circunscripción de la ciudad de Baracoa. Tratándose de una persona que va a dirigir la APPP, ¿por qué ese cargo no se somete a la votación de todos los guantanameros? ¿Por qué tenemos que aceptar como presidenta de la APPP a una persona que no ha sido elegida en ninguna asamblea de vecinos y, encima, va a ser ratificada en su cargo con menos del 5% del consentimiento de la población adulta guantanamera?

Lo mismo pasa con los candidatos a diputados. De ellos, sólo el 47.4% son delegados de base, el resto ha sido nominado por interés del castrismo y van a representar a toda una provincia en la AN, no a una parte de ella; sin embargo, su candidatura será sometida a votación en circunscripciones, por tanto carecen de representatividad real pues ocuparán un escaño en la AN contando con la aprobación de una cantidad insignificante de ciudadanos de la provincia que los nomina. La gran mayoría de los ciudadanos de cada provincia carece de la posibilidad de expresar con su voto su acuerdo o no con esa nominación.

Por si fuera poco, hasta en las terminales de ómnibus se establecen colegios electorales para que los ciudadanos que estén de tránsito ejerzan el derecho al voto. Pero en esos lugares esos ciudadanos no van a votar por el nominado que debe representarlos, sino por los nominados por la circunscripción donde está enclavado el colegio. ¿Eso es serio?

Por lo pronto la segunda parte de la farsa está en marcha. Habrá que esperar a que el Colegio Electoral Nacional ofrezca los resultados luego de que sea autorizada su divulgación por los mandantes. Quizás ahora se aparezcan con que votó el 99,7% de los ciudadanos con ese derecho y con cifras irrelevantes de ausentismo o de boletas depositadas en blanco o anuladas.

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