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La nueva decadencia

Basurero frente al Río Club en Miramar, La Habana (foto del autor)
Basurero frente al Río Club en Miramar, La Habana (foto del autor)

LA HABANA, Cuba -Leyendo una entrevista concedida a una colaboradora de Cubanet, por el fotógrafo francés Patrice Loubon, que hace poco expuso una serie fotográfica sobre el Período Especial cubano, en la galería Cristo Salvador, en el Vedado, me ha sorprendido que las imágenes de actualidad cubana, superen con creces a aquellas que realizara este artista por la década del noventa, cuando La Habana parecía a punto de caerse a pedazos.

Ahora, sin embargo, hay una nueva forma de destrucción.

Los restaurantes permanecen vacíos. Se nota el ambiente decadente en sitios desarreglados y sin la climatización adecuada. En las cafeterías del estado, el ron y los cigarros, son las únicas ofertas. Si hay tentempiés, tienen una pésima calidad de elaboración. Por lo que solo muy poca gente y de muy bajos ingresos acude a estos locales.

En los barrios abundan los herbazales, tanques de basura caídos o rotos. Los desperdicios al sol y a la lluvia, se pudren y alimentan a las plagas. Las aguas albañales corren como pútridos ríos.

Las enfermedades trasmisibles de todo tipo crecen, por la falta de higiene. Enfermedades como el cólera, el dengue y otras de nuevo orden se incrementan, contagiando a millares de ciudadanos.

Los condones escasean en las farmacias. Brotes de enfermedades de trasmisión sexual (ETS), tales como Hepatitis B, Herpes Simple, Blenorragia, el Papiloma humano o el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).

Los barrios de pobreza extrema aumentan. Las migraciones desde los campos a la ciudad han provocado que se construyan casas con cartones y tablas viejas, sin condiciones sanitarias, ni de ningún tipo.

Derrumbes de inmuebles se suceden a diario en zonas como Centro Habana, La Habana Vieja o en el mismo Vedado. Enviando a sus desafortunados habitantes a viviendas de tránsito que no reúnen las condiciones necesarias para vivir.

La prostitución ya se ha instaurado como un empleo lucrativo o de supervivencia, por parte de heterosexuales, homosexuales, bisexuales y travestis.

Antiguos túneles que se excavaron por toda la ciudad, también por los años noventa, cuando se pensó en una alerta de guerra por invasión por parte de los Estados Unidos, se encuentran convertidos en almacenes, algunos tapiados recientemente, por haber sido usados para encuentros sexuales, y otros se engordan con basura y excrementos.

¿Serán estos túneles cerrados una muestra palpable de la decadencia, mostrando que no escapatoria posible?