Opinión
| Publicado:
viernes, 18 de febrero, 2022 3:30 pm

La “libertad” que impone la dictadura y sus “estallidos sociales”

Presos están los que quieren otra libertad que no sea la del guion del Partido, dirigido por el “puesto a dedo”
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LA HABANA, Cuba.- La libertad que impone el régimen castrista, hoy en manos de “un puesto a dedo” llamado Miguel Díaz-Canel, no es otra cosa que un sistema de gobierno que se aferra a ponerse de ejemplo de libertad, democracia y lucha solamente para aparentar que sea cierto, a través de una prensa incondicional y periodistas mal pagados y obligados a escribir el guión establecido por el órgano estatal superior: el frente ideológico del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

Allá el que no acepte este guión y no lo repita como loro ante los trabajadores, que también se hacen los que se lo creen.

Pero, ¿cuál es la otra libertad que conocemos a pocas millas de casa?, que compartimos tras la República instituida, que vivimos durante poco más de cincuenta años, que disfrutamos a plenitud cuando la prensa reflejaba lo que ocurría en el país sin necesidad de guiones establecidos por ideólogos políticos de pacotilla. Cuando en Cuba había periódicos para escoger, asociaciones para escoger, sin que sólo hubiera un solo partido, con el mismo jefe, año tras año.

Entonces dicen los que más saben, sólo porque continúan en el poder a fuerza de represión, bayonetas y prensa, que hay otra libertad que se propone rendir a Cuba, cuando en realidad Cuba ya está rendida, asfixiada, aniquilada por su propio peso, odiada por un pueblo que espera los nuevos colores de un arcoíris que se oculta por vergüenza, cuando los niños andan sin zapatos, sin juguetes, hasta sin caramelos, porque según los que mandan en el país, diabólicamente convertido en dictadura, un caramelo vale cien pesos.

Presos están los que quieren otra libertad que no sea la del guion del Partido, dirigido por el “puesto a dedo”, que anda por la cuerda floja a punto de caerse de ella, hablando de un José Martí que en todo momento luchó por la libertad de Cuba.

Para defender esa libertad opositores del comunismo insistieron en realizar marchas pacíficas el pasado 15 de noviembre en provincias como La Habana, Villa Clara, Cienfuegos y Holguín, llamadas ilegales por la Fiscalía General.

Así respondió la libertad que proclama el régimen dictatorial: la acción de la Fiscalía lo dijo todo, y advirtió de las consecuencias legales de ejecutar la marcha. De incumplirse la decisión de las autoridades locales los ciudadanos opositores incurrirían en los delitos de desobediencia, instigación a delinquir u otros previstos y sancionados en la legislación penal vigente.

Entonces usaron términos más que antiguos para analizar la situación actual: el carácter anexionista de la marcha cívica, promovida por el imperialismo como una estrategia de cambio de régimen, un régimen putrefacto que no puede alimentar debidamente a un pueblo maniatado y obligado a callar.

Sí hubo, señor canciller cubano, estallidos sociales desde un principio, cuando los cacerolazos en la provincia de Matanzas, luego en Camarioca, en la Embajada de Perú, en el Mariel, en la lucha por los derechos Humanos y las crisis de los balseros.

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Tania Díaz Castro

Tania Díaz Castro nació en Camajuaní, Villaclara, en 1939. Estudió en una escuela de monjas. Sus primeros cuatro libros de poesía fueron publicados por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y dos por Linden Ediciones Line Press y ZV Lunaticas. A partir de 1964 trabajó como reportera en revistas y periódicos de Cuba y escribió durante ocho años guiones de radio en el ICRT entre 1977 y 1983 y en 1992 y 1993, crónicas sobre la historia de China en el periódico Kwong Wah Po, del Barrio Chino de La Habana. En 1989 y 1990 sufrió prisión por pedir un Plebiscito a Fidel Castro. Comenzó a trabajar en CubaNet en 1998 y vive con sus perros y gatos en Santa Fe, comunidad habanera.

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