La hoja de ruta del castrismo, derrotero hacia el naufragio

La hoja de ruta de la izquierda chilena se definió tras la estancia de sus dirigentes en La Habana

MIAMI, Florida, abril, 173.203.82.38 -Las recientes declaraciones de la dirigente estudiantil chilena Camila Vallejo sobre la figura de Fidel Castro elevaron la temperatura en torno a la vieja cuestión del culto que no pocos rinden a déspotas y dictadores.  Casi coincidiendo en la cercanía geográfica y cronológica, en Estados Unidos se producía otra manifestación de alabanza hacia el Comandante cubano. En este caso la declaración venía de Ozzie Guillén, manager del equipo de beisbol los Marlins de Miami. La frase “I love Fidel” proferida por el venezolano en una entrevista ante un medio neoyorkino, recibió una fuerte protesta por parte del exilio cubano que mayoritariamente reprobó a Guillén. Este tuvo que pedir disculpas ante el revuelo ocasionado por su arrebato sentimental.

La impresión que provocan las controversiales personalidades de los dictadores, sobre todo cuando resultan carismáticos, logra hacer mella entre un público variopinto en el que descuellan no pocas genialidades. A veces resulta difícil explicar el mecanismo seductor que consigue perturbar a espíritus llenos de agudeza al extremo de perder las perspectivas ante el mareo pasional que les induce la irradiación egolatría del dictador. Muchas veces ni siquiera reparan en las incidencias que sobre ellos mismos, en lo que representan o hacen, tendría el influjo del motivo de su atracción.

Por ejemplo Ozzie Guillén jamás hubiera logrado sus ganancias millonarias producto del deporte rentado  bajo la égida de la figura amada de Castro, quien le declaró la guerra al profesionalismo tan pronto tomó las riendas del poder. No sería el único perjudicado en la larga lista de adoradores del poder absoluto a distancia.

Lo mismo ocurriría con líderes estudiantiles del porte independiente de Camila Vallejo, quien seguramente sería anulada por un sistema que no admite liderazgos alternativos y descollantes, marcados por un cuño demasiado personal. Tampoco gozaría de libertades que hoy,  a pesar de guanacos, zorros  y cargas policiales, toman para ejercer el derecho a protestar por un hecho determinado o en exigencia de aquellos que entienden conculcados.

Una organización tan combativa como la del estudiantado chileno que en momentos del gobierno del derechista Piñera se lanzan con ardor combativo en reclamo de los estudios gratuitos- algo que no exigieron durante la administración de Michel Bachelet-  no tendría esa facultad bajo la eficaz “guía” de Fidel Castro. Los resultados de su severa tutela pueden apreciarse en la propia Cuba.

En noviembre del 2002 tres estudiantes universitarios de Camagüey fueron expulsados del alto centro de estudios. La razón de la medida represiva y arbitraria tomada por las máximas autoridades docentes en comunión con los representantes del Partido y la Unión de Jóvenes comunistas fue una carta entregada por estos estudiantes proponiendo un debate público sobre el Proyecto Varela, una petición ciudadana que pedía un referendo constitucional amparándose en los elementos legales contenidos en la propia Carta Magna vigente en Cuba. Roger Rubio Lima, estudiante de Artes Plásticas,  Joan Columbié Rodríguez y Harold Cepero Escalante- estos últimos del cuarto año de Medicina Veterinaria- fueron expulsados. Una pequeña muestra de cómo son las cosas en el edén castrista magnificado por sus admiradores.

Un ambiente nada propicio para el uso activo de las redes sociales que Camila utiliza  como herramienta útil del capitalismo. Puede que en Chile estos medios respondan a lo que ella denomina un duopolio, pero en Cuba Twitter,  facebook, los blogs  y la Internet en general están bajo la férula del monopolio estatal que solo permite su acceso de manera limita y de acuerdo a sus intereses.

Además se equivoca Camila en su apreciación de la realidad cubana. En la Isla desde hace años  están listos los “guanacos” y demás parafernalias represivas por si el límite de aguante de la gente se rompe. Compradas a ese mundo capitalista y neoliberal que ella desea transformar, permanecen por ahora ociosas porque el método de control, disuasión y miedo sigue funcionando hace innecesario el uso activo de estos artilugios.

No requiere mayor explicación cuando los estudiantes de la Universidad de La Habana, otrora cantera de ideas libertarias y progresistas, acuden a secundar actos represivos contra mujeres que simplemente piden derechos y libertades con coraje cívico. El contraste no puede ser peor. Jóvenes de ambos sexos- entre ellos muchachas como Camila-, profiriendo insultos, malas palabras y groseras amenazas a mujeres indefensas que pueden ser sus madres ¿Acaso esa es la meta que aspira Camila Vallejo para su Chile natal?

No obstante algunas palabras de Vallejo hacen notar que no es tan ingenua como aparenta. En sus declaraciones tras la visita dejó escapar confesiones que indican que algo anda mal en el paraíso castrista. “Tampoco quiero ocultar con estas palabras el legítimo descontento que tienen ciertos sectores de la sociedad cubana con su sistema político-social. Tuvimos la oportunidad de escuchar críticas en nuestra estancia en la isla (en 2009)”, dijo Vallejo a la prensa de su país poniendo marcas entre las realidades de la isla caribeña y la chilena. “Ni Cuba es una sociedad perfecta ni Chile tiene por qué seguir su camino. Los chilenos debemos desarrollar un camino propio para superar la desigualdad”.  La vicepresidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile afirmó que los sectores de la izquierda chilena “que valoran la experiencia cubana, siempre hemos apostado en Chile por un camino de amplias convergencias sociales y políticas dentro de un régimen multipartidista”. Al menos es lo que dice ahora.

Pero mientras todas las atenciones han sido dirigidas hacia las declaraciones de Vallejo, tal vez en su calidad de líder, por su juventud, notoria belleza o el conjunto de todos estos atributos, poco se ha hecho notar las palabras de su compañera en la delegación. Carol Kariola la dirigente de lo que vendría a ser el equivalente chileno de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba expresó un radicalismo a toda prueba lamentando que el proceso político de su país esté carente de democracia, poniendo el modelo cubano como proyecto ideal por construir en Chile. La particular diferencia fue apreciada por los medios de la Isla que distinguieron en primer plano el nombre de Kariola, al parecer mucho más fiel a la hora de aplicar las enseñanzas de Castro.

Y como para que no queden dudas de que la guía del octogenario ex gobernante no es solo un referente sentimental dirigido a la escucha devota sin que ello implique la praxis, a su regreso la representante comunista dio a conocer que la agenda de su organización incluirá una intensa campaña por la liberación de los cinco cubanos condenados por espionaje en Estados Unidos y el apoyo a la visita del General (¡que el comandante es su hermano Carola!)  Raúl Castro en el 2013. No debe ser casual que al término de este periplo cubano  la dirigencia estudiantil chilena anunciara por su parte una nueva marcha nacional para el próximo 25 de abril por la falta de soluciones de parte del gobierno a sus demandas de una educación pública y gratuita, en línea con las masivas protestas que realizaron en 2011. Todo parece indicar que la carta de ruta a la que se referían las dirigentes izquierdistas quedó bien definida tras su estancia en La  Habana.

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