La denuncia de un ex preso político cubano

La denuncia de un ex preso político cubano

Este “plantado” pasó 22 años en cárceles castristas

Ernesto Díaz Rodríguez (Facts About Cuban Exiles)

LA HABANA, Cuba.- La inmensa mayoría de los cubanos que vivimos dentro de nuestra isla, (esta cárcel gigante con rejas de agua), carecemos de información fidedigna, sobre cómo fue y es aun el presidio político en Cuba.

Leí, gracias a una amiga, hace pocos días, el libro Rehenes de Castro, del ex preso político y “plantado” Ernesto Díaz Rodríguez, publicado por Linden Lane Press, Miami, en 1995.

Esta impresionante obra narra, con lujo de detalles, los horrores vividos por el autor, junto a otros muchos opositores, dentro de las distintas prisiones por las que transitó durante 22 años.

El texto hilvana aquellos acontecimientos que más lo impactaron durante su largo encierro, que culminó con su excarcelación, el 23 de marzo de 1991.

Ernesto Díaz nació el 11 de noviembre de 1939 en el poblado de Cojímar, en La Habana. Fue un simple pescador. Desencantado del rumbo que tomó el proceso revolucionario, emigró a los Estados Unidos en una pequeña embarcación.

En ese país se integró al grupo de acción por la libertad de Cuba Alpha 66, donde llegó a ser uno de sus principales dirigentes. Realizó varias incursiones clandestinas al país, hasta ser detenido en una de ellas, en Pinar del Río, y sentenciado en dos condenas a 40 años de cárcel.

La primera frase del texto es un indicio del resto de su exposición. Así comienza: “La historia del presidio político en Cuba está escrita con sangre”. Y agrega, algunas líneas después: “Por eso, denunciar la verdad de este ‘Gulag’ caribeño es una obligación, para mí impostergable”.

Subraya, en numerosas ocasiones, la aplicación de los métodos empleados por los militares, carceleros y oficiales de la Seguridad del Estado contra los presos. Las intimidaciones, ofensas, maltratos físicos y psicológicos, las brutales golpizas con palos y cadenas, pateaduras, el encierro en celdas de castigo tapiadas, donde les suprimen los cuidados de la salud, las medicinas y el racionamiento de la alimentación, se encuentran entre las mayores atrocidades cometidas.

Como respuestas de los presos a las crueldades y arbitrariedades cometidas contra ellos, para reclamar sus derechos, se encontraban las huelgas de hambre. Ernesto Díaz, junto a Eloy Gutiérrez Menoyo, Julio Ruiz Pitaluga, Sergio Montes de Oca Gil y otros, organizaron en varias ocasiones este tipo de lucha. Una efectuada en la prisión de Boniato, por varios meses, casi los conduce a la muerte.

Uno de los muchos ejemplos del trato inhumano por los esbirros del régimen comunista podemos extraerlo de un párrafo de la página 55. Expone aquí cómo eran los pabellones de castigo en el “Combinado del Este”, que la Dirección Penal nombró “disciplinaria” y los detenidos con ironía le llamaron “los Derechos Humanos”.

Es horrenda la descripción de dichas celdas: “Cada calabozo tenía 2,33 metros de largo. Su ancho era de 1,40 metros, y su altura de 2,43 metros”.

Foto de Ernesto Díaz Rodríguez durante una huelga de hambre en cárceles cubanas y que aparece en su libro testimonio (Cortesía)

Añade también que no tenían luz y agua, excepto cuando los carceleros la ponían unos quince minutos al día como máximo.

La cama era una plancha de hormigón áspera, que dañaba la piel e impedía dormir más de media hora sin cambiar de posición. No tenían almohada, que sustituían por sus zapatos sin cordones.

La ropa permitida era nada más que un calzoncillo, por lo cual estaban casi desnudos. En invierno, el frío los helaba y en verano el calor era insoportable porque casi no tenían ni oxígeno para su ventilación.

Un hecho escalofriante que narra Ernesto Díaz es cómo el único médico “plantado” del presidio, el Dr. Alberto Fibla, homenajeaba cada 30 de agosto, en cualquier lugar en que se encontrara, a los 475 compañeros de la causa Nº 455/62 vilmente fusilados en la fortaleza militar de La Cabaña. La pregunta más espeluznante, sin respuesta, es: ¿Cuántas víctimas en total fueron ultimadas?

Resulta imposible reseñar, en tan corto espacio, todo este trascendental testimonio, recogido por este hombre, mientras se encontraba en el presidio. Más que un libro es un documento para los anales de la patria, que aún está por reescribirse.

Ernesto Díaz Rodríguez es también un poeta y narrador. Gran parte de su obra está dedicada a los niños. Cuenta con varios títulos publicados, entre los que se encuentran La campana del alba, Mar de mi infancia y El carrusel, entre otros.

Actualmente, Ernesto Díaz es el dirigente principal de Alpha 66, organización no gubernamental dedicada hoy a la lucha por los derechos humanos.

Durante la próxima Feria del Libro de Miami aparecerá una reedición bilingüe de este libro fundamental. Esto permitirá que muchas personas que no dominan nuestra lengua,conozcan la verdadera historia de Cuba bajo el castrismo.

Por todo lo que hizo y hace, valga decir: ¡Gracias, Ernesto!

librero70@nauta.cu

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