La batalla perdida del castrismo

La batalla perdida del castrismo

La victoria de Bahía de Cochinos que este 19 de abril celebran los castristas es pírrica comparada con la derrota de “Rectificación de errores y tendencias negativas”

Fidel Castro (dererecha) junto a su hermano Raúl (Getty)

LAS TUNAS, Cuba.- El general Raúl Castro parece tener malos asesores a la hora de escoger fechas históricas para hacerlas concurrir con actos solemnes.

Cuando se levante del sillón de presidente del Consejo de Estado este 19 de abril, estará celebrando una ya lejana victoria, la de Girón, hace 57 años.

Pero cuando este 19 de abril el General encargue la administración del Estado a una persona supuestamente ajena a su generación, sobre sus hombros el general Raúl Modesto Castro Ruz lleva una derrota que ya dura 32 años.

Ciertamente, de los 32 años de operaciones punitivas fracasadas, al general Castro Ruz sólo podemos imputarle directamente 12 años. Los restantes 20 años de desastres solamente se le pueden imputar al General en condición de segundo al mando.

Esas otras dos décadas de apresamientos continuos en cumquibus (dineros) y en especies, son imputables al comandante en jefe que dio orden de batalla, o mejor dicho, que permitió le minaran el campo de batalla.

Pomposa, como suele ser la fraseología castrista, la contienda que por estos días cumple 32 años de derrotas, rimbombantemente fue llamada “Rectificación de errores y tendencias negativas”.

Sí. No ría el lector: Rectificación de errores y tendencias negativas.

El grito de, ¡al ataque!, personalmente lo dio Fidel Castro el 19 de abril de 1986. Qué cosa eh… El castrismo conmemoró el 25 aniversario de su victoria en Bahía de Cochinos comenzando una nueva batalla.

Sólo que ahora no enfrentaría una brigada, la 2506, formada apresuradamente con soldados bisoños, abandonados a su suerte en las marismas de la Ciénaga de Zapata con igual premura a la de su alistamiento.

El enemigo ahora es mucho más peligroso, totalmente desarrollado, y formado no en una solitaria brigada, sino en cuadrillas múltiples y anónimas.

Unos van de cuello blanco, otros de uniforme, militar, policial o de milicianos, o vestidos de sport, siempre expresándose con el altisonante vocabulario castrista, por todas las ciudades del país, mientras otros miles, dotados con menos discursos, aunque sí invariablemente con cuchillos de carniceros, en silencio ya caída la noche operan en los potreros.

Ese 19 de abril, al dar la orden de ataque, Fidel Castro habló de “errores en la conducción del Partido” (comunista de Cuba), y apuntó hacia los enemigos: el economicismo, el burocratismo, el egoísmo, y, ¡oh, Dios!, cosa terrible entre personas tan inmaculadas como los castristas, el Comandante habló de corrupción.

Ahora el castrismo se las tenía que ver con gente mucho más peligrosa que los brigadistas de la 2506. Ahora los enemigos del castrismo no eran gente que tomaban las armas y combatían frente a frente o decían lo que pensaban, aunque les costara la cárcel.

El castrismo, que comenzó expropiando a los estadounidenses, en 1960, ya en 1968, con la “ofensiva revolucionaria” concluyó expropiando a los cubanos hasta los cajones de los limpiabotas. Ya no había qué ni a quién expropiar. Y los castristas terminaron robando entre ellos mismos.

¿Por qué Fidel Castro se demora hasta 1986 para tomar medidas contra la corrupción con lo que él llama “rectificación de errores y tendencias negativas”?, pregunté a un profesor universitario.

“Por lo que estaba sucediendo en ese momento en la Unión Soviética. Cuando Gorbachov llega en 1985 y anuncia la glasnost (transparencia), y la perestroika (reestructuración), Fidel Castro se percata de que el derroche no podía continuar, porque no había quien lo sostuviera, mientras pudieron se hicieron de la vista gorda porque todos estaban, a su manera, felices y contentos, pero llega un momento que aquello se hace insostenible y manda a parar. Es como ahora mismo, cortan lo que les afecta y dejan seguir lo que más o menos les conviene. No ves como formaron su alharaca con el combustible de los transportistas y luego los dejaron seguir y no se metieron más con ellos… Antes y ahora, siempre fue lo mismo”, aseguró el profesor.

Al respecto, el 17 de noviembre de 2005, ante estudiantes de la Universidad de La Habana, Fidel Castro dijo: “… no piensen que el robo de materiales y de recursos es de hoy, o del periodo especial, el periodo especial lo agudizó… En el tiempo de que les hablo, para producir una tonelada de hormigón se consumían 800 kilogramos de cemento, y una tonelada de buen hormigón puede hacerse con alrededor de 200 kilogramos. Vean cómo se despilfarraba, cómo se desviaban recursos, cómo se robaba”.

El 23 de diciembre de 2011, en la Asamblea Nacional del Poder Popular, Raúl Castro dijo: “Estoy convencido de que la corrupción es hoy uno de los principales enemigos de la Revolución, mucho más dañino que la actividad subversiva e injerencista del gobierno de los Estados Unidos y sus aliados dentro y fuera de Cuba”.

Respecto a los participantes de los robos de ganado, el general Raúl Castro dijo: “…el cuatrerismo en los campos cubanos, delito en cuya ejecución participan en complicidad con los matarifes, jefes y especialistas de empresas estatales, unidades básicas de producción cooperativa, agricultores pequeños, veterinarios y directores municipales y otros funcionarios de la institución que se supone debe velar por el crecimiento de la masa ganadera en el país, me refiero al Centro de Control Pecuario, conocido por sus siglas como CENCOP.”

A la fecha, el panorama de la corrupción en Cuba no es diferente a como lo reseñó el mismo general Raúl Castro en 2011. Según medios oficiales publicaron el pasado 31 de marzo, “los daños al patrimonio público provocados en el año anterior continúan siendo millonarios, e incluso, superaron a los descubiertos en 2016.”

El incremento de los delitos económicos fue objeto de alerta: si en 2016 “se denunciaron 732”, en 2017 “se detectaron 1012”.

Pero técnicamente la corrupción en un país no sólo se puede medir por la empresarial, esto es, los delitos y faltas cometidos por una empresa o una persona vinculada a ella y en beneficio propio.

El uso indebido de atribuciones, recursos o información, con el objeto de obtener provecho económico o de cualquier otro tipo para sí o para otros, es corrupción policial, y en Cuba hay corrupción policial individual, cuando es detectada de ella se encargan los fiscales militares, pero la mayor corrupción policial existente en Cuba es a cuenta del propio castrismo, haciendo de la policía una institución no sólo para proteger sus bienes económicos, sino también políticos. Y eso lleva a la corrupción política, que es el abuso de poder mediante la función pública para beneficio personal, o de grupo.

El propio Raúl Castro lo reconoció cuando en la Asamblea Nacional el 28 de diciembre de 2007 dijo: “Coincidimos con quienes han alertado sobre el exceso de prohibiciones y medidas legales, que hacen más daño que beneficio”.

Y el día que mi padre, que había perdido miles de pesos por robos de ganado escuchó al General decir eso, sonriente dijo: “Chino, ya es tarde para dos comidas, tú y tu hermano Fidel (Castro), con sus leyes hicieron cuatreros de vaqueros honestos y ladrones de dependientes que antes no se cogían un quilo”.

La victoria de Bahía de Cochinos que este 19 de abril celebran los castristas es pírrica comparada con la derrota de “Rectificación de errores y tendencias negativas”, que también está de cumpleaños ese día.

El triste mérito del castrismo es haber transformado a los cubanos de un pueblo humilde pero honesto, en una sociedad corrupta hasta en su hablar. Ese es el legado que este 19 de abril recibirá el destinado a sentarse en la butaca del General en el Consejo de Estado.

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