Emigrar a donde sea y como sea

Emigrar a donde sea y como sea

Son muchos los jóvenes cubanos que creen a pies juntillas y se dejan seducir por cualquier cosa que lean en Internet en la que intuyan la posibilidad de largarse de Cuba

Cuba; Internet
Jóvenes cubanos conectados a Internet (Foto: EFE)

Hace unos días, tres jóvenes acudieron a mí para preguntarme si sé algo sobre anuncios que dicen haber leído en Internet donde solicitan personas dispuestas a emigrar y asentarse en regiones inhóspitas y poco pobladas de países tales como Suiza, Nueva Zelanda, Australia, Japón y Canadá.

Les he dicho que nada sé al respecto y, teniendo en cuenta las noticias sobre los problemas de los inmigrantes en el mundo, les he expresado mis dudas sobre la autenticidad de esas supuestas ofertas. Sin embargo, apasionadamente, han tratado de convencerme no sólo de que son reales, sino también muy ventajosas.

Así, basados en lo que dicen haber leído en la red de redes, me han contado, entre otras cosas, de los 25 000 euros que ofrecen a los que estén dispuestos a ir a establecerse durante diez años y con la condición de comprar una propiedad en un recóndito poblado de los Alpes suizos que se está quedando desierto porque todos sus moradores se están yendo a vivir a las ciudades, y de una casi despoblada islita del archipiélago japonés, allá por Sakhalin, donde obsequiarían al inmigrante una cabaña, un terreno y una vaca.

Uno de los jóvenes me refirió que en Surinam, a donde se puede viajar sin visa, todo es muy barato, incluso el alojamiento, y que en solo tres meses te otorgan la ciudadanía holandesa, “con la cual, si quieres, puedes viajar por toda la Unión Europea y ver cuál país te cuadra para quedarte”.

Otro me aseguró que en Islandia, para aumentar la población del país, tan pronto llegan conceden a los inmigrantes una generosa pensión de miles de dólares durante dos años, tiempo en el cual se supone que consiga trabajo; y otra suma, también de miles, si se casa con una islandesa; y otra más, una pensión vitalicia, por cada hijo que tenga el matrimonio.

Adicionalmente, me espetó un discurso sobre las bellezas naturales de Islandia y me explicó que, según leyó en Wikipedia, Islandia, pese a la cercanía al Ártico, no es tan fría como uno supone (las temperaturas raramente bajan de -3 grados centígrados) debido al Gulf Stream, que bordea la costa sur de la isla y torna templado el clima.

Lo que más me sorprendió es que estos jóvenes tan crédulos no son ignorantes: uno es masajista, otro enfermero y el tercero, que es el mayor (tendrá unos 35 años), es profesor de matemática en un preuniversitario.

Son muchos los jóvenes cubanos que creen a pies juntillas y se dejan seducir por cualquier cosa que lean en Internet en la que intuyan la posibilidad de largarse de Cuba. Más en estos momentos, cuando, con la pandemia, las sanciones norteamericanas y los mandamases aferrados al continuismo, todo pinta cada vez más feo.

Me preguntan por qué soy tan escéptico y pesimista cuando les digo que no se puede creer en todo lo que publican en Facebook, que muchas veces son imposturas, y que esas ofertas, en estos tiempos de fake news y post-verdades, lo más probable es que no sean ciertas.

Ellos no razonan, no escuchan argumentos sino son los que desean escuchar. Solo les interesa irse de Cuba, a donde sea y cómo sea. Dicen que ya se las arreglarán, no importa lo que tengan que vender para reunir el dinero necesario para viajar. Y, con esa injustificada y pretenciosa manía que tienen muchos cubanos de creerse los mejores en todo, los más emprendedores, astutos y simpáticos, amén de bailadores y expertos en artes amorosas, creen que tendrán preferencia sobre los inmigrantes de otros países, no importa los requisitos que exijan.

Uno me dice que confirmó que en Canadá andan buscando inmigrantes, pero exigen que dominen el idioma inglés. Dicen que en la embajada canadiense en La Habana hacen exámenes de inglés a los que aspiran a inmigrar a Canadá. Dicen que para aprobar casi que es preciso ser capaz de entender las letras de las canciones de Bob Dylan y Tom Waits y de leer a Joyce y Faulkner en su idioma original. Pero el muchacho no se arredra, y me asegura que se presentará al examen y aprobará, con su inglés que no va mucho más allá del one, two, three, Tom is a boy y Mary is a girl.

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Luis Cino

Luis Cino Álvarez (La Habana, 1956).
Trabajó como profesor de inglés, en la construcción y la agricultura.
Se inició en la prensa independiente en 1998. Entre 2002 y la primavera de 2003 perteneció al consejo de redacción de la revista De Cuba. Fue subdirector de Primavera Digital. Colaborador habitual de CubaNet desde 2003. Reside en Arroyo Naranjo. Sueña con poder dedicarse por entero y libre a escribir narrativa. Le apasionan los buenos libros, el mar, el jazz y los blues.

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