Internet:¿Una vía para alcanzar la democracia en Cuba?

Internet:¿Una vía para alcanzar la democracia en Cuba?

La apertura de Internet en Cuba constituye un paso de avance en función de crear paradigmas contrapuestos a la ideología del poder totalitario

Cubanos conectados a Internet en La Habana (Foto www.sinreservas.mx)

LA HABANA, Cuba. – Ciertamente, la gradual, limitada y tardía apertura a Internet en Cuba constituye un paso de avance en función de crear nuevos paradigmas contrapuestos a la ideología del poder totalitario. Sin embargo, tal posibilidad no prescribe la certeza de una toma de conciencia generalizada que transforme los deseos en acciones, en particular el hecho de sumar esfuerzos por impulsar cambios socioeconómicos y políticos.

Frente a las oportunidades de horadar los muros del monopolio informativo del Estado, hay que tener en cuenta los niveles de impunidad de las fuerzas represivas y la mentalidad escapista que predomina en todos los estratos sociales.

Internet es una herramienta multiuso que no solo facilita la ampliación del universo intelectual e informativo, sino también funciona como un medio para adentrarse en los territorios de la banalidad y la lujuria, entre otras plataformas donde amortiguar el descontento provocado por el racionamiento, la inflación, los salarios de servidumbre y toda la estela de problemas existenciales que afectan a la mayoría de los cubanos.

Compensar el descontento a través de intercambios de mensajes personales en Facebook, con amigos y familiares -incluida la petición de recarga telefónica y dinero para hacerle frente a alguna de las emergencias materiales- constituye una práctica habitual por personas de todas las edades que generalmente critican al gobierno a media voz, cuidándose de una probable delación o de la ira de algún fanático.

Maximizar el aprovechamiento del espacio virtual debería ser un objetivo prioritario de las agrupaciones que se mantienen en la vanguardia de la lucha por la instauración de un Estado de Derecho.

Se trata de un nuevo lenguaje comunicacional, que las autoridades han tenido que aceptar a regañadientes. A todas luces, han perdido la hegemonía absoluta en el ámbito informativo, pero no existen indicios de que vayan a gestarse revoluciones, a corto y mediano plazo, al estilo de las que ocurrieron en varios países árabes entre el 2010 y 2013.

Aquella serie de revueltas populares, iniciadas en Túnez con la inmolación pública del vendedor ambulante Mohamed Bouazizi a raíz del despojo de su mercancía por la policía y la posterior difusión del suceso -protestas incluidas- por las redes sociales, tuvo sus orígenes en un conjunto de factores históricos, culturales, geopolíticos y sociológicos y no por la mera utilización de la red de redes.

Vaticinar un evento similar en Cuba, no propiamente motivado por auto incineración como la protagonizada por el comerciante tunecino, como lo han expresado algunas personas dentro y fuera de la Isla, habría que tomarlo con suspicacia.

Insularidad, centralismo económico, control político e ideológico, impunidad de los órganos represivos y baja penetración de internet, son elementos claves para dudar de un desenlace de tal naturaleza en un futuro cercano.

Meter a alguien en la cárcel por cualquier motivo, despojarlo del servicio telefónico por el uso indebido o someterlo a un acto de repudio por actos lesivos al orden impuesto por la camarilla castrense, son parte de la extensa lista de los escarmientos que tiene a disposición la policía política.

Aunque una parte sustancial de los cubanos acepta la grotesca infalibilidad del discurso oficial, que preconiza la eternidad de la dictadura, los cambios llegarán de algún modo, aunque quizás no mediante un repentino levantamiento popular, ni un cruento golpe de estado.

En la misma tesitura de las probabilidades en la implementación de un proceso aperturista, más integral, habría que situar las capacidades de adaptación de la élite verde olivo y su incesante búsqueda de legitimación en la arena internacional, hasta ahora con balances favorables.

La amenaza de que se instituya un autoritarismo light crecen al margen del paulatino incremento de las posibilidades de navegar en el ciberespacio, lo cual indica que la red virtual pudiera ser, en cierto modo, beneficiosa para fortalecer esa sensación de libertad que termine alienando el restablecimiento de una democracia.

En cualquier caso, el ciberespacio no es el dispositivo de emancipación social y política por excelencia. Como se ha visto, los terroristas también sacan provecho de estos adelantos tecnológicos. Con el paso del tiempo, veremos si se convierte en un instrumento para que Cuba deje de ser el país gobernado por una casta de burócratas y militares que han arruinado la vida de cuatro generaciones.

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