¿Han renunciado los castristas a la “muela”?

¿Han renunciado los castristas a la “muela”?

Llama la atención la falta de carga ideológica de la prensa oficialista alrededor de Raúl Castro

Raúl Castro (foto tomada de internet)
Raúl Castro (foto tomada de internet)

LA HABANA, Cuba.- El pasado lunes, el periódico oficial cubano Granma dedicó la mitad de sus ocho páginas a materiales centrados en el general-presidente Raúl Castro Ruz. Aparece en portada un “Llamamiento a nuestro pueblo” firmado por el propio dirigente; en páginas interiores —aunque con pase de primera plana— figura un trabajo de Leticia Martínez Hernández sobre la visita realizada por el actual jefe del régimen a la ciudad de Santiago de Cuba.

Esta realidad no debería despertar una especial curiosidad si no fuera por las características de esos materiales. En el reportaje llama la atención lo escueto del texto y el predominio abrumador del material gráfico. Pero  más sorprendente aún resulta la tónica de ambos escritos, en los que no es posible encontrar la carga ideológica que constituía la regla bajo el mandato del fundador de la dinastía.

Con esto no quiero decir que este último elemento falte por entero en la citada entrega del diario. Siempre aparece una alusión a esa entelequia que en la neo-lengua comunista cubana se conoce como “la Revolución”. También se menciona una vez a “la dirección del Partido y el Gobierno”. Pero parece razonable reconocer que, a la luz de las prácticas que eran habituales en la propaganda marxista criolla, esas fugaces alusiones pueden ser consideradas como breves.

Basta comparar los textos que menciono con los mamotretos que, en su época de dominio absoluto, acostumbraba a perpetrar el “Comandante en Jefe”. O incluso con las mismas reflexiones —cada vez más cortas y esporádicas— que ha venido publicando este personaje desde que cambió el uniforme verde oliva por el mono deportivo. En estos materiales fidelistas, la abrumadora carga ideológica —“la muela”, para utilizar la gráfica e irreverente frase popular cubana— ha constituido siempre la regla absoluta.

Insisto: en los aludidos textos del Granma del pasado lunes, prima una tónica diferente. De modo particular, en el llamamiento resalta el lenguaje técnico y ecuánime empleado por Raúl Castro (quien, por cierto, firma el documento sólo con su nombre y apellidos, sin recordar una vez más los numerosos títulos oficiales que ostenta).

Incluso el asunto escogido por el General de Ejército es lo más distante de un posible tema de polémica. El peligro real de que a las múltiples calamidades que sufre nuestro pueblo se sume ahora el virus del Zika, es algo que debe despertar preocupación, tanto entre los gobiernistas como entre los opositores. Ya se sabe que el vector descubierto por el genial Finlay no discrimina entre unos y otros.

Pero, además, es forzoso reconocer que el autor redacta su texto con absoluta objetividad. Nadie duda que el peligro sea real. Es cierto que el único modo actual de combatir la posible difusión es mediante la eliminación del mosquito. También es verdad que esa batalla (en este caso sí se justifica el término militar del que tanto abusan los castristas) requiere de la colaboración consciente de nuestros compatriotas.

No es mentira que la intervención en la campaña de casi diez mil miembros de los cuerpos armados ha marcado un antes y un después en los intentos por erradicar el insecto transmisor. La población ha acogido de manera muy favorable la seriedad de esos uniformados, y su responsabilidad en el trabajo. Por supuesto que sólo podemos congratularnos de que esos militares, en lugar de consagrarse a subvertir medio mundo, se entreguen por el momento a esa labor humanitaria y útil.

La pregunta que se impone en esta nueva coyuntura es si la nueva práctica que reflejan esos materiales del periódico oficialista se convertirá o no en la tónica general del régimen castrista. Ojalá sea así. El masivo cambio de mentalidad experimentado por nuestros compatriotas parece haber motivado que se abandone el absurdo adoctrinamiento comunista a ultranza y se adopten posturas más serenas en este campo.

Esperemos que esto último permita que las autoridades hagan también enfoques menos arbitrarios respecto a otros aspectos de la crítica problemática nacional.

[fbcomments]