Granma y su fardo de mentiras a cuestas

Granma y su fardo de mentiras a cuestas

La manipulación de la historia es uno de los frentes preferidos del aparato de propaganda del régimen

Diario Granma (Foto AP)

LA HABANA, Cuba. – Tal parece que los periodistas del periódico Granma, órgano del Partido Comunista de Cuba, no consultan ninguna de las tres cronologías publicadas en estos años de dictadura castrista.

La primera de esas cronologías, “22 años de Revolución”, publicada a solicitud del Centro de Documentación del Partido Comunista Cubano, señala que fue el 16 de enero de 1959 cuando se celebró un acto frente al Palacio Presidencial, donde Fidel Castro se refirió a la campaña internacional que se hizo contra los fusilamientos.

En la segunda cronología, realizada por dos destacados historiadores castristas, dice en cambio que dicho acto, denominado “Operación Verdad” se realizó el 21, con la participación de más de un millón de cubanos.

Y en la tercera cronología “Cuba-Estados Unidos. Cronología de una historia”, compilación de la historiadora norteamericana Jane Franklin publicada en 2015 en La Habana, dice que fue el 21 de enero de 1959 cuando 800 mil personas participaron de “la mayor asamblea jamás reunida en Cuba”, pero sin mencionar para nada los fusilamientos, objetivo de dicha “asamblea”.

Así transcurre la dictadura cubana a lo largo de los años, sin encuestas nacionales, porque lo que decían Fidel, Raúl y ahora Díaz-Canel es lo que repiten los medios de prensa.

En los artículos “La Revolución Cubana siempre se ha debido a su pueblo”, escrito por Elson Concepción Pérez y publicado el 21 de enero pasado en Granma, y “La verdad de Cuba frente a la manipulación”, de Raúl A. Capote y fechado el mismo día, se habla de  “el genio triunfante de Fidel Castro” ante un jurado de más de un millón de cubanos de todas las ideas y de todas las clases sociales que se congregaron frente a la terraza norte del Palacio Presidencial el 21 de enero de 1959 para aprobar los fusilamientos.

En primer lugar, en ese lugar, según su tamaño, no cabe un millón de personas. A lo sumo, apenas 110 mil o 130 mil, o sea, cuatro personas por metro cuadrado.

Igual ocurre con la Plaza de la Revolución, donde Fidel mencionaba siempre el millón y hasta más de un millón, en un área donde solo caben 180 mil o 250 mil, cuatro personas por metro cuadrado, o sea, el 2 o el 3 por ciento de una población compuesta entonces por un poco más de seis millones de habitantes.

Es lógico pensar que ese dos o tres por ciento de los allí presentes, víctimas de las estrategias del “genio triunfante” para confundir a las masas, no supieran lo que estaba ocurriendo en el país respecto al tema abordado en el discurso: un verdadero baño de sangre al inicio de la Revolución.

¿Sabían que dos días después del triunfo, el 2 de enero de 1959, Raúl Castro había fusilado en Santiago de Cuba, a través de juicios que duraron algunos minutos, a casi cien policías y civiles vinculados al régimen de Batista y que días después Raúl fue nombrado Ministro de las Fuerzas Armadas por decisión personal de su hermano?

¿Sabían que el 10 de enero, diez días antes de consultar al pueblo, se estableció la pena de muerte,  que se legalizó cuatro días después, al modificarse la Constitución de 1940, una de las más progresistas de América?

A partir de aquel 21 de enero, la manipulación que comenzaron a sufrir las masas cubanas se asemejó mucho a las italianas, alemanas y soviéticas de Hitler, Mussolini y Stalin. Basta recordar el millón de cubanos que, según Fidel, aprobaron el carácter socialista de la Revolución en la esquina de 12 y 23, un 16 de abril de 1961, un espacio donde apenas caben 35 mil personas, cuatro por metro cuadrado.

Desde entonces, los medios de prensa mienten: un fardo muy pesado, sobre todo, para Granma, órgano oficial del gobierno y punta de lanza del aparato de propaganda del régimen.

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