Farsa electoral en Cuba: ¿Quién será el Primer Ministro?

Farsa electoral en Cuba: ¿Quién será el Primer Ministro?

La sociedad de la continuidad no entiende de discursos retóricos y no tiene ningún agradecimiento hacia los actuales dirigentes

LA HABANA, Cuba. – El espectáculo que resultó la elección del Presidente de la República ha sido dantesco. Habría que decir, en primer lugar, que la televisión no lo transmitió en directo. La reunión comenzó a las 10 de la mañana y la transmisión a las 12:00 pm, lo que permite pensar que tienen miedo de que algo ocurra y salga a la luz pública.

Sobre la revocación de mandatos a los elegidos a los órganos del Poder Popular: aunque la Ley Electoral plantea que tienen un año a partir de su vigencia para legislar al respecto, al inicio de la reunión extraordinaria se presentó como nuevo miembro a Zunilda García Garcés, de la Isla de la Juventud. También se anunció que estaban ocupados 599 escaños de los 605 posibles. O sea, seis dejaron de ser diputados.

Algo que se destacó fue el hecho de que el Consejo de Estado quedó sin dirigentes históricos. No resultaron “electos” ni Ramiro Valdés Menéndez (87) ni Guillermo García Frías (91), ambos Comandantes de la Revolución. Este último se hizo popular en las redes con su idea de que el avestruz podría sustituir la carne de res. También, gracias a las redes y a las posibilidades de Internet, se hizo pública la vida de lujos del nieto de García Frías, nombrado Jorge Alejandro.

Hay que resaltar que Ramiro Valdés ocupa los cargos de vicepresidente del Consejo de Ministros y miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC).

Otro que dejó de ser miembro del Consejo de Estado fue Miguel Ángel Barnet Lanza (79), quien, con antelación, había quedado desplazado de su cargo como jefe de la UNEAC (Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba).

Como lo pasado, pasado está, ahora la proyección es hacia el Primer Ministro. Tienen tres meses para nombrarlo. Digamos que puede ocurrir en la próxima sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular, que se debe llevar a cabo en el mes de diciembre.

En el actual Consejo de Ministros quedan dos de las figuras viejas, aunque no están a los niveles de edad de los históricos. Ellos son: Julio César Garandilla Bermejo -ministro del Interior- , de 76 años; y Leopoldo Cintras Frías, ministro de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) y miembro del Buró Político del Comité Central del PCC, con 78.

Hay algunos candidatos a Primer Ministro que salieron del Consejo de Estado y se mantienen como vicepresidentes del actual Consejo de Ministros, entre ellos Inés María Chapman Waugh y Roberto Morales Ojeda, ambos de la generación posterior al triunfo de la mal llamada “Revolución”. Hay quien también apuesta por Ricardo Cabrisas Ruíz, pero ya tiene 82 años. El otro vicepresidente fue Ulises Rosales del Toro, que en estos momentos está realizando una importante labor…sembrando moringa.

Pueden mover las fichas de dominó, utilizar personas más jóvenes, desechar a los históricos, reducir el número de miembros en el Consejo de Estado, cambiar las estructuras a nivel provincial y municipal; pero la realidad es que nada tienen para ofrecerle al pueblo. Solo queda el discurso vacío de siempre, que trata de levantar la autoestima social, pero ya no lo consigue.

Han tratado de ocultar hacia afuera la realidad del país, pero no lo consiguen. Eso afecta una de las principales fuentes de ingresos de divisas: el turismo. No se quiere hablar del dengue, ni de la cantidad de casos que hay. En algunas provincias está resultando difícil combatirlo. Sin embargo, la Fiscalía de La Habana legisla sobre sanciones y multas para evitar propagación de enfermedades. Incluso, se refieren a las personas que se niegan a recibir atención médica de ingreso hospitalario. Estas podrán ser sancionadas entre tres meses y 12 años de privación de libertad por el delito de Otras Conductas que implican peligro para la Salud Pública, previsto en los artículos 197 y 199 del Código Penal.

Como siempre, quieren solucionar los problemas reprimiendo, aunque hay que decir que el pueblo de Cuba ha soportado de forma estoica cada una de estas medidas abusivas, tratando de adaptarse a las situaciones en lo posible.

Este ya no es el pueblo que dirigían los históricos, es la sociedad de la continuidad, que no entiende de discursos retóricos, mal pronunciados y que no tiene ningún agradecimiento hacia los actuales dirigentes.

Si quien mantiene este barco sin que le entre el agua es Raúl Castro, hay que pensar que no es eterno. El día que desaparezcan él y los pocos que quedan de las historias del Moncada y de la Sierra Maestra, no habrá ataduras hacia la “nobleza de la Revolución” que se le ha querido inculcar al pueblo.

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