Elecciones contra matemáticas en España

Elecciones contra matemáticas en España

Siendo exhaustivos, la presidencia de Pedro Sánchez se presenta aparatosa. La voz cantante la lleva el Partido Socialista ¿Obrero? ¿Español?

Pedro Sánchez; España
Pedro Sánchez, aplaudido por los parlamentarios socialistas, este martes en el Congreso (Foto: AP)

SEVILLA, España.- Propios y extraños se preguntan, luego de unas cuantas y millonarias elecciones, cómo será la gobernabilidad de España en los próximos tiempos. Y es que, siendo exhaustivos, la presidencia de Pedro Sánchez se presenta aparatosa. La voz cantante la lleva el Partido Socialista ¿Obrero? ¿Español?, partido con más de un siglo en su haber y con una historia de corrupción y sangre a sus espaldas nada desdeñable.

Pero el PSOE no está solo en esta aventura, pues va a gobernar en coalición con los bolivarianos de Podemos y separatistas varios. En el congreso de los diputados esta coalición, entre “síes” y abstenciones, ha obtenido 167 votos, mientras que los partidos que defienden el “no” suman 164 votos. Eso en cuanto al parlamento y sus respectivos diputados, porque lo cierto es que, según el contaje total de los votos, entre socialistas, bolivarianos y separatistas varios, obtuvieron un total de 10 929 959; mientras que 11 369 610 votos fueron de ciudadanos que abogaron por los partidos que se han opuesto a la nueva y estrambótica coalición que va a regir los próximos destinos españoles.

Así las cosas, las matemáticas no están hechas para el sistema electoral español, el cual se rige por las engañosas y confusas proporciones y circunscripciones sometidas a la Ley D´Hondt, haciendo cada vez más inviable la estabilidad política y rechazando la realidad de la voluntad de muchos españoles.

Si desmenuzamos un poco más este embrollo podemos comprobar que el partido Ciudadanos, partido liberal-progresista y extendido a nivel nacional, con 1 418 217 votos, obtiene 10 representantes, mientras que Izquierda Republicana de Cataluña, con 738 710 votos, obtiene 13 representantes.

Asimismo, se despeja como tercera fuerza política el partido Vox. Tal y como dice el historiador estadounidense Stanley Payne, España es el único país importante de Occidente que no tenía una derecha política; mas con la irrupción del mentado Vox (partido al cual le asocian los mismos estereotipos que a Trump en Estados Unidos o a Bolsonaro en Brasil, por ejemplo), eso ya cambia.

Sea como fuere, resulta que Vox tiene más de tres millones y medio de votos, esto es bastante más que todos los partidos separatistas juntos, sin embargo, ni por asomo va a tener la capacidad de decisión, y hasta de gobierno, que las minorías oligárquicas antiespañolas tienen —no desde ahora, por supuesto—desde 1978.

Y subrayamos aquello de minorías oligárquicas porque desde los años 70 del pasado y malhadado siglo XX, Vascongadas y Cataluña —las regiones más ricas y opulentas de la Península— están secuestradas por el separatismo (cuando hasta aquel momento, aquella corriente antiespañola no era más que una minoría alocada), y con ello, arrastrando al resto de España.

Porque los bolivarianos de Podemos, y demás dizque “defensores de los humildes”, son, asimismo, grandes defensores de los separatismos. Teóricamente en nombre del antiimperialismo, no obstante, es un antiimperialismo muy raro, puesto que, según las flamantes teorías de los ideólogos y políticos separatistas, Cataluña ha de quedarse con Valencia, Baleares, parte de Murcia y Aragón; asimismo, Vasconia ha de quedarse con Navarra y parte de Castilla; y Galicia, ya puestos, ha de imitar y hasta entregarse a Portugal. Y si seguimos y sumamos quién sabe si hay que entregar el Algarve portugués a Andalucía, para que todo el sur ibérico, a su vez, se entregue a Marruecos.

Las elecciones están contra las matemáticas en España, y así, amenazas como el desastre económico y la balcanización se vuelven muy próximas.

Ahora bien, no está de más recordar que el Partido Popular, dizque centro-derecha —a veces centro-reformista, a veces liberal, a veces indefinido e indefinible—, ostentando la mayoría absoluta más grande de la historia reciente española, no hizo absolutamente nada por cambiar un sistema electoral injusto y anti-representativo, sino todo lo contrario: se ha dedicado a conservar todo aquello que ha promulgado la izquierda; incluyendo leyes tan polémicas como la del aborto —en un país con una tasa demográfica bajísima—, la ley liberticida de la “memoria histórica”, o la “Ley de Violencia de Género”, que ha acabado con la presunción de inocencia.

El Partido Popular sigue siendo, de momento, el principal partido de la oposición, pero cada vez cuenta con menos confianza por parte de los españoles, y, realmente, algo parecido ocurre con los socialistas, de ahí que ni unos ni otros puedan gobernar en solitario.

De momento, Pedro Sánchez empieza con 4 vicepresidencias (una de ellas al mando del destacado chavista Pablo Iglesias), 21 ministerios y un anuncio de subida de impuestos, lo que no es sino disparar todavía más —por imposible que parezca— el gasto público.

Eso sí, hay quien está tranquilo porque España no es Venezuela. Pero claro, Venezuela tampoco era Cuba.

Se admiten apuestas.

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