¿El ‘petro’ salvará a Venezuela del desastre?

¿El ‘petro’ salvará a Venezuela del desastre?

La “solución” financiera de Nicolás Maduro

Nicolás Maduro (infomoney.com.br)

LA HABANA, Cuba.- En medio del catastrófico desbarajuste introducido en la economía venezolana por las medidas populistas y antiempresariales implementadas por los gobiernos chavistas, el actual presidente Nicolás Maduro ha anunciado la inminente creación del “petro”. Según su dicho, esta divisa estaría garantizada por las reservas de oro, petróleo, gas y diamantes del país sudamericano.

Aunque el mandatario calificó su nuevo invento como una “criptomoneda”, el petro, si llegara a funcionar, no merecería ser llamada de ese modo. La principal característica de creaciones tales como el bitcoin —la más popular de ellas—, el ether, el deeponion u otras que en verdad tienen aquella condición, es que no son emitidas por Estado o banco central alguno. Son, en ese sentido, verdaderamente internacionales. Carecen de respaldo, y su valor depende sólo de la medida en que otros las acepten como medio de pago.

En el caso de Maduro, a uno siempre le asalta la duda de si será capaz de captar matices. Pero el hecho de que su nuevo invento no merezca el nombre de criptomoneda le viene de perillas. Por sus mismas características, este tipo de divisas se adapta en forma maravillosa a quienes cometen actos ilícitos. Como planteó de manera tajante James Stiglitz, Premio Nobel de Economía en 2001, “la verdadera razón por la cual la gente quiere tener una moneda alternativa es para participar en actividades viles: lavado de dinero, evasión fiscal”.

En la coyuntura actual de Venezuela, cuando PDVSA —la entidad que controla el petróleo y es casi única fuente de ingresos del país— está envuelta en un clamoroso escándalo de corrupción, y sus ejecutivos presentes y pasados se encuentran acusados de innumerables delitos —y no por la oposición, que lleva años planteándolo, sino por el mismo gobierno— lo mejor que puede pasarle a Maduro es no verse involucrado en la emisión de una verdadera criptomoneda.

El medio castrista Cubadebate —que puede merecer cualquier adjetivo menos el de antichavista— hace una descripción técnicamente correcta de esas divisas, la cual se aleja bastante de las elucubraciones del exguagüero Maduro: “Su ‘producción’ depende de contingentes de personas naturales o jurídicas no sujetas a regulación o intermediación de las instituciones financieras globales (dirigidas por EE.UU.) y estatales”.

Con el petro sucede algo parecido que con el ALBA. Ésta nació en el cerebro enfebrecido de Hugo Chávez como un nombre castellano atractivo, como un simple juego de palabras, para contraponerla al ALCA, que por entonces propugnaba Estados Unidos. Sólo a posteriori se materializó y llegó a tener un contenido más o menos concreto. Así también el petro es, de momento, apenas un nombre lanzado por Maduro, quien no brindó detalles sobre la forma en que funcionaría ese fruto de su intelecto, ni en qué fecha lo haría.

Con esa salvedad, y teniendo en cuenta el respaldo oficial que desde el Palacio de Miraflores se le ofrece a esa divisa nonata, parece más acertado calificarla como una moneda digital o electrónica de carácter futuro, más que como una criptomoneda propiamente dicha. ¿Pero por qué ha surgido ahora esta idea?

En esa aparición parecen haber desempeñado un papel fundamental las efectivas sanciones económicas adoptadas por Estados Unidos contra el actual gobierno venezolano, que éste, con truculencia castrista, califica como “bloqueo financiero”. Según anunció Maduro, su aspiración, con ese nuevo instrumento, es “avanzar hacia nuevas formas de financiamiento internacional”.

Desde luego que no podemos perder de vista la caída catastrófica sufrida por la moneda venezolana de uso corriente. No hace tantos años, Chávez anunció a bombo y platillo la creación del llamado “bolívar fuerte”. Con esa medida —deliraba el teniente coronel— dejarían de repetirse las devaluaciones de la IV República. Pero aquello duró lo que el clásico merengue en la consabida puerta del colegio.

El país sudamericano tiene hoy un déficit presupuestario incontrolable. Según el Fondo Monetario Internacional, cerrará 2017 con un índice de inflación del 652% y una reducción del Producto Interno Bruto del 12%. Conforme a El Espectador, durante el último año la divisa venezolana se ha devaluado en un… ¡96%! En el mercado paralelo —único real—, ¡el dólar ha rebasado la marca de los cien mil bolívares! Según el economista y diputado José Guerra, el Banco Central de Venezuela pronto necesitará imprimir billetes de 200 y 500 mil para cubrir costos básicos. No está lejano el día en que haga falta un millón para tomarse un café con leche.

En medio de esa catástrofe, no resulta raro que Maduro, cual nuevo aprendiz de curandero social, eche mano de un invento como su petro. Pero el desbarajuste que su mentor y él mismo han entronizado en Venezuela con sus descabelladas políticas económicas es tan enorme, que parece muy poco probable que pueda resolverse de ese modo.

comments