El monetarismo de Marino Murillo

El monetarismo de Marino Murillo

El titular de economía cubano emplea poco el marxismo-leninismo

Marino Murillo, Ministro de Economía (Foto tomada de internet)
Marino Murillo, Ministro de Economía (Foto tomada de internet)

LA HABANA, Cuba.- El monetarismo se ocupa de los efectos del dinero sobre la economía. No es una escuela, sino más bien una tendencia que influye notablemente sobre numerosos economistas.

A los economistas dedicados al estudio del monetarismo y lo necesario de este para el buen desempeño de la economía, se les considera  influidos por la Escuela de Chicago, que tiene como paradigma al economista y Premio Nobel Milton Friedman. El monetarismo enfatiza el papel del gobierno en controlar la cantidad del circulante.

La actual política de equilibrio financiero que preconiza el Ministro de Economía y Planificación  Marino Murillo Jorge está recogida en una de las ideas de Friedman: “La inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario. El camino más seguro para una recuperación económica es aumentar la tasa de crecimiento monetario, eso haría que las tan necesarias reformas económicas y financieras fueran mucho más fácil de conseguir”.

Un análisis del informe presentado por el titular de Economía y Planificación a los diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular el 30 de diciembre de 2015, permite percatarse de lo vigente de ese monetarismo, que nada tiene que ver con los decimonónicos fundamentos económicos marxistas.

La política monetaria y financiera que aplica el gobierno cubano tiene como guía el control de la cantidad de dinero que circula, para de esta manera mantener la estabilidad económica.

En el caso de Cuba, esta estabilidad es restrictiva, dado a que está dirigida a reducir lo más posible la cantidad de circulante en poder de la población con el fin de evitar la inflación, o sea, el descontrolado aumento de dinero circulante.

Durante el gobierno del general Raúl Castro, su política ha estado dirigida a reducir a la máxima expresión los subsidios y gratuidades, que fueron empleadas por Fidel Castro para contar con el apoyo político de una parte importante de la población y de esta manera mantener su régimen  dictatorial,  por espacio de 47 años, hasta que en julio de 2006 por razones de enfermedad se vio obligado a renunciar.

El monetarismo que aplica el gobierno en la esfera de la circulación está dirigido a mantener el equilibrio fiscal con un déficit de entre el 4 y el 6%. Esto lo logran a costa de la precariedad de las condiciones de vida de la gran mayoría de la población.

Recordemos que el salario promedio que devenga más del 80% de los trabajadores cubanos no sobrepasa los 23 dólares mensuales.

La primera muestra de ese despiadado y cruel monetarismo fue el adelgazamiento a su mínima expresión de la libreta de racionamiento. De las 32 páginas que tenía a finales del año 2007, ahora sólo tiene 20. Los artículos de aseo, el pescado, la carne de res y cerdo, los productos del agro, la leche evaporada, el vinagre, el vino seco, las frazadas de piso, los cigarros y el tabaco, entre otros productos, fueron eliminados de la libreta. Ahora, para adquirirlos, hay que comprarlos a precios liberados, ya sea en pesos o CUC.

La cuota normada de azúcar se redujo de 6 a 3 libras; y los huevos, de 10 a 5 unidades al mes.

Marino Murillo le dijo a los diputados que “el consumo de azúcar normado no se ha aumentado, se consumen 650 000 toneladas anualmente, esto representa un consumo per cápita de tres libras por habitantes”, lo que para Murillo es altísimo y se debería bajar.

De la libreta de abastecimiento se retiraron 14 productos. Anteriormente se destinaba una ínfima cantidad del salario para adquirirlos y quedaba ese dinero para otros gastos. En estos momentos, con los miserables salarios que ganan, algunos no pueden pagar sus altos precios.

Esto ha provocado que la existencia de la mayoría de los cubanos se haya llenado más aún de privaciones y necesidades, lo que los obliga a buscar dinero a como dé lugar para poder terminar el mes. Por eso delinquen. Los códigos morales que de niños les inculcaron en los hogares y las escuelas han sido sustituidos por la simulación, el engaño y la doble moral.

Por otra parte, al finalizar 2015, según el titular de Economía y Planificación, se edificaron 11 000 viviendas, fundamentalmente en Santiago de Cuba, destinadas a los damnificados del ciclón Sandy, y en La Habana para paliar el grave problema de los miles de albergados. Pero la mayoría de las nuevas viviendas fue construida por esfuerzo propio.

Esto fue posible porque en la red de tiendas que ofertan a precio de mercado materiales de la construcción, dirigidas por el Ministerio de Comercio Interior, se vendieron 400 000 toneladas de cemento, 33 000 toneladas de cabillas y 6 000 toneladas de madera.

Las ventas de estos materiales de la construcción a particulares es una confirmación de esa política monetarista. El Estado se desmarcó de la construcción de casas y edificios multifamiliares. Aquellos que tienen dinero pueden construir su casa o repararla. El Estado les vende los materiales… y que ellos se ocupen de resolver su problema.

origenesmadiba@gmail.com

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