El guirigay de las remesas a Cuba

Cuando cumplía prisión a más de 500 kilómetros de mi lugar de residencia fue para mí un gran alivio el aporte de 50 dólares mensuales, provenientes de una organización del exilio, que recibía mi familia

PORT CHARLOTTE, Florida, enero, 173.203.82.38 -Ya comenzó de nuevo el dime que te diré en los medios del exilio.

La bronca ahora gira en torno a la decisión de la administración Obama de permitir el envío de remesas a particulares e instituciones religiosas en Cuba así como la flexibilización de los viajes a la Isla con fines académicos, culturales y religiosos. Ahora cualquier estadounidense podrá enviar remesas a Cuba hasta por 500 dólares trimestrales a personas residentes en Cuba que no formen parte de las estructuras del gobierno y del partido comunista.

Según un comunicado de la Casa Blanca tales medidas permitirán “aumentar los contactos entre los pueblos, apoyar a la sociedad civil en Cuba, aumentar el libre flujo de información de, hacia y entre el pueblo cubano y ayudar a promover su independencia de las autoridades cubanas”

Ya comienzan a escucharse las voces públicas del exilio, de los que tienen acceso a micrófonos, cámaras televisivas y prensa escrita opinando, bien a favor de la medida del gobierno o bien en contra de la misma; aunque ciertamente se escuchan más críticas que apoyos.

¿Será cierto que estas medidas promoverán entre los ciudadanos comunes de Cuba su “independencia de las autoridades cubanas” o por el contrario solo servirán para otorgarle beneficios económicos al régimen de los Castros, cuando están ─ como ilustrara Raúl Castro ─ al borde del precipicio? ¿Podrán estas medidas fortalecer la pequeña empresa en Cuba ahora que el gobierno ha ampliado las licencias para el trabajo por cuenta propia? ¿Se beneficiará la oposición interna y la sociedad civil con la liberalidad en el envío de remesas?

Además, se pudiera plantear otras interrogantes: ¿De qué modo los viajes académicos, culturales y religiosos, podrán promover “el deseo del pueblo cubano a determinar su futuro libremente” como dijera un funcionario de la Casa Blanca que según El Nuevo Herald su identidad no fue dada a conocer? Por otra parte, suprimir o dificultar el envío de remesas a Cuba ¿propiciará el cambio hacia la democracia ante la asfixia económica del régimen?

Por adelantado me atrevo a contestar esta última pregunta con un no concreto. Abundan los ejemplos de que una tiranía puede subsistir aun cuando haya colapsado económicamente. Este fue el caso de Albania durante el régimen totalmente aislado de Enver Hoxha. Los cambios se produjeron en el país solo después de la muerte de su máximo líder y solo como consecuencia de las transformaciones que se habían producido en el bloque soviético. Este ha sido el caso de Corea del Norte durante el gobierno de Kim Jong-il cuando la economía del país cayó estrepitosamente generando una escasez de alimentos que condujo a la hambruna del país.  También este es el caso de Zimbabue bajo el gobierno continuista de Robert Mugabe pese al franco deterioro de su economía y a la promoción de sanciones por parte de Estados Unidos y el Reino Unido.

La tiranía castrista no tiene necesariamente que ser una excepción.

Entre los partidarios de las actuales medidas del gobierno federal se encuentra Francisco “Pepe” Hernández, presidente de la Fundación Nacional Cubano Americana, quien las consideró como “un paso muy positivo”, aseguró que facilitaría “a grandes porciones de la población marginada de Cuba a independizarse del régimen castrista” agregando que al incrementar “la capacidad de enviar remesas, en combinación con un aumento en el contacto y la comunicación con aquellos en la isla, ayudará a cortar las cadenas de dependencia que el régimen castrista ha usado para oprimir a los que viven en Cuba”

Un hecho es innegable, desde la desaparición de los últimos vestigios de propiedad privada en 1968, que los cubanos han vivido en una relación de dependencia económica con el régimen castrista. El Estado es el empleador universal como también ha sido el que asigna las viviendas y quien fija las rentas de inquilinato; es el Estado el que se arroga el derecho de decidir quién puede matricularse en las Universidades. El trabajador cubano está sometido al control de los sindicatos oficialistas y de los núcleos del Partido Comunista y carente de cualquier posibilidad de independencia económica que determina su independencia política o ideológica. Sin independencia económica no hay libertad. Tan cierto es esto que la primer medida que el gobierno toma en contra de sus detractores es privarles del empleo.

Los miles de cubanos que ahora quedarán sin empleo habían establecido una dependencia económica con el Estado en los empleos supernumerarios que hinchaban las plantillas laborales. Ellos quizá pueden colocar su esperanza en las remesas procedentes de los Estados Unidos que les permitan suavizar sus próximas penurias.

El presidente del Cuba Study Group, organización que se opone al aislamiento de la Isla, el Sr. Carlos Saladrigas se declaró partidario de las medidas: “Estamos ─ dijo ─ apoyando y reforzando a la sociedad civil cubana de la dependencia del estado totalitario cubano”

Las críticas a las recientes medidas provienen principalmente del exilio vinculado al Partido Republicano.

Para Ninoska Pérez Castellón, comentarista de Radio Mambí la decisión de la actual administración representa una enorme muestra de debilidad y, significó: “Los viajes académicos y culturales jamás ha aportado más allá de desvirtuar la verdad”.

Para Iliana Ros-Lehtinen, según El Nuevo Herald, estos cambios “no lograrán que el régimen castrista respete los derecho humanos. Y, seguramente no ayudarán al pueblo cubano a liberarse de la despótica tiranía que los oprime. Estos cambios ─ agregó ─ socavan nuestra política exterior y nuestros objetivos de seguridad y solo traerán ─ concluyó ─ beneficios económicos al moribundo régimen cubano”

El controversial representante por el Distrito 25 de la Florida, cuyas cuentas personales y de campaña están siendo investigadas por la policía de Miami-Dade y fiscales de acuerdo con versiones de The Miami Herald, fue otro de los críticos de las nuevas disposiciones del Gobierno de Obama. El Nuevo Herald citó sus palabras al respecto: “Espero trabajar con el liderazgo republicano en el Congreso para obstaculizar esta política que no ha resultado en ninguna reforma democrática por parte de la dictadura”

Por su parte, Marquito Rubio, el “Golden boy” del Tea Party señaló: “Es impensable que el gobierno permita el enriquecimiento de un régimen cubano que viola sistemáticamente los derechos humanos fundamentales y la dignidad de su pueblo”

Tanto Rivera como Rubio solo tienen referencias de Cuba por parte de sus progenitores. El primero nacido en New York y el segundo en Miami. Ninguno de los dos conoce de primera mano las penalidades de los cubanos en la Isla, de lo que sienten los cubanos, de lo que tienen que hacer para lograr una precaria subsistencia.

Por su parte Mario Díaz Balart afirmó en contra de las nuevas disposiciones: “La administración de Obama debe darse cuenta que apaciguar a un dictador despiadado no es la respuesta hoy, mañana, ni nunca. En lugar de canalizar más dólares a un régimen en crisis y a un Estado patrocinador del terrorismo, la administración debe centrarse en el fortalecimiento de los valientes opositores a favor de la democracia que sigue ganando terreno en Cuba”

Aunque el Estado cubano, como propietario de todas las cadenas de comercio minorista, está en condiciones de recaudar a su favor las remesas que desde los Estados Unidos se envían a Cuba, ciertamente los opositores pueden beneficiarse con la medida que autoriza el envío de remesas sin necesidad de que se dirija a familiares. Cuando cumplía prisión a más de 500 kilómetros de mi lugar de residencia fue para mí un gran alivio el aporte de 50 dólares mensuales, provenientes de una organización del exilio, que recibía mi familia, lo que les permitía soportar las carencias y trasladarse hasta donde yo guardaba prisión.

Esta ayuda la enviaba Frank Calzón quien ahora contradictoriamente declara que “aunque parezca contraproducente, el envío de dólares a la isla, sólo ayuda a que el gobierno cubano mantenga en vigor sus políticas represivas…”

Por su parte, Orlando Gutiérrez, secretario nacional del Directorio Democrático Cubano se expresó de la siguiente manera: “No entiendo la lógica de esto. Echando un vistazo histórico al comportamiento del régimen castrista, vemos que mantiene su conducta de irrespeto a los derechos humanos”

Hablando de “vistazo histórico” sería útil recordar el movimiento conducido en Polonia por Lech Walesa y el Sindicato Solidaridad (Solidarmosc) que hizo estremecer los pilares del régimen comunista. Independiente de la valentía de los dirigentes y afiliados del sindicato independiente, sin la fuerte ayuda económica que recibieron de Occidente y el apoyo del Vaticano, no solo moral sino también económico, poco podrían haber alcanzado en organización y propaganda. Aquel aporte económico podía haber beneficiado al régimen pero finalmente permitió que creciera la pujanza de Solidaridad y de sus continuas huelgas y con ello la caída del comunismo polaco.

¿Esto mismo no pudiera suceder en Cuba con el aporte de fuertes remesas a la oposición y al cubano común? El futuro dirá si las nuevas medidas anunciadas por la Casa Blanca resultaron útiles o no para los cambios que conduzcan a una transición hacia la democracia en Cuba.

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