El dudoso interés de Cuba en ingresar a la OEA

El dudoso interés de Cuba en ingresar a la OEA

Las premoniciones del ex secretario general José Miguel Insulza, de un probable retorno en el 2020, confirman el nulo interés del gobierno cubano por la integración

Jose Miguel Insulza, secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA) (foto tomada de Internet)
Jose Miguel Insulza, exsecretario general de la Organización de los Estados Americanos OEA (foto tomada de Internet)

LA HABANA, Cuba (Cuba Sindical). – La Organización de Estados Americanos (OEA), sigue en la lista negra que el líder supremo de Cuba mantiene a la vista para las eventuales exclusiones, las añadiduras o el realce, con tinta china, de los integrantes más detestables.

Ya en la década del 60 del siglo precedente el trovador Carlos Puebla, sentenciaba en el coro de una de sus canciones: “Como no me voy a reír de la OEA si es una cosa tan fea, ja, ja, ja, ja”.

El estribillo conserva su vitalidad entre los inquilinos del Palacio de la Revolución.

En esos predios, solo se puede mencionar a la entidad regional fundada el 8 de mayo de 1948 y de la cual el gobierno de la Isla fue expulsado el 31 de enero de 1962, con el acompañamiento de un rosario de denuestos y una mueca que revele, sin margen de error, la talla de la repugnancia.

La adhesión a la doctrina marxista-leninista fue el motivo del adiós que ahora tratan de cambiar con gestos, no muy discretos, de bienvenida.

El asunto es que los convidados responden la invitación con la mirada en las nubes, tarareando el número de Carlos Puebla y los oídos taponeados. Se trata de una postura que perdurará, por al menos 5 años más.

Las premoniciones del exsecretario general del organismo con sede en Washington, José Miguel Insulza, de un probable retorno en el 2020, confirman el nulo interés del gobierno cubano por la integración.

Una lectura al pie de los desplantes que se reciclan en las trincheras del poder central en relación al tema, es la continuidad de las violaciones a los derechos humanos dentro de las fronteras nacionales.

Para figurar en la membresía de la OEA es necesario que los gobiernos legitimen el ejercicio de las libertades fundamentales y cumplan con el resto de los parámetros que exige la democracia representativa.

Luis Almagro, nuevo secretario general (foto de Internet)
Luis Almagro, nuevo secretario general (foto de Internet)

En estos tópicos no hay concesiones que valgan por parte de los mandamases criollos, mucho menos durante el tiempo que Raúl Castro sea el presidente de Cuba y el primer secretario del partido comunista.

Su reticencia a aceptar las reglas de ese juego, las ofrece día a día en los lugares del territorio nacional donde existen agrupaciones que abogan por la instauración de un Estado de Derecho.

En esos enclaves no hay tregua con las palizas y los arrestos para disciplinar a los inconformes y donde el mero hecho de esquivar las “caricias” de los verdugos o pronunciar una frase antigubernamental en el fragor de las barahúndas, constituye un delito que incluye la posibilidad de juicio sumario y cárcel junto a criminales comunes y locos de remate.

La llegada del ecuatoriano Luis Almagro a la jefatura de la OEA, no garantiza un cambio en las perspectivas de la élite insular ni una mayor eficacia en sus gestiones por resolver los asuntos más peliagudos de la región.

Para obstruir los empeños en este sentido están la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), dos de los más conspicuos engendros del socialismo del siglo XXI que Hugo Chávez y sus padrinos de La Habana, trajeron al mundo para pulsear con el imperio norteamericano y darle nuevos bríos a los esfuerzos por adueñarse de la hegemonía continental.

Así que aunque persistan las frases melosas y los guiños para ablandar la terquedad de los máximos representantes de la dictadura, la decisión de mantenerse bien lejos de la OEA es notoriamente irrevocable.

El señor Almagro advierte, al estilo de su antecesor, que las puertas están abiertas.

Desde las barricadas, los aludidos enseñan las estibas de indiferencia e improperios. Dos de sus armas favoritas para convertir en polvo cada oferta de ingreso.

oliverajorge75@yahoo.com

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