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El descalabro del béisbol castrista en Haarlem, Holanda

béisbol cubano

LA HABANA, Cuba.- Referirnos a actuaciones decepcionantes del béisbol cubano en la arena internacional es casi como ver llover sobre lo mojado. Ya son habituales en los equipos de la Mayor de las Antillas el escaso bateo, el pitcheo deficiente, y por tanto la pérdida de la mayoría de los juegos que efectúan más allá de las fronteras cubanas.

Uno de estos descalabros acaba de suceder en la Semana Beisbolera de Haarlem, Holanda. En este evento la representación cubana estuvo a cargo del equipo de la provincia de Granma, recién coronado con el título de campeón nacional.

Entre seis equipos participantes, la selección cubana ocupó el quinto puesto. Ganó solamente uno de los seis juegos celebrados. Estuvo 28 innings sin anotar carreras, y su bateo colectivo promedió un bajo average de 220. Además, un colectivo que incluyó a bateadores de gran poder ofensivo, terminó el torneo sin conectar jonrones.

Hay que destacar que este equipo de Granma fue reforzado para su participación en esta cita de Haarlem. Y, precisamente, la incorporación de estos refuerzos causó malestar entre algunos peloteros del equipo granmense que habían ayudado al colectivo a obtener el campeonato de Cuba, y ahora no fueron llevados a Holanda al ser sustituidos por los susodichos refuerzos.

En declaraciones a la televisión de la isla, el manager del equipo cubano, Carlos Martí, relacionó la escasa ofensiva de los bateadores cubanos con el hecho de que ellos no están acostumbrados a enfrentarse a lanzadores de tan alto nivel, como los que exhibieron los equipos que tomaron parte en este torneo.

Tomando en cuenta la declaración anterior, con la que están de acuerdo muchos entendidos en la materia, se refuerza el punto de vista de los que consideran necesaria la incorporación a los equipos nacionales de muchos peloteros que hoy se desempeñan en el exterior, tanto los que están contratados por intermedio de la Federación Cubana, como aquellos que se agenciaron los contratos individualmente. Porque esos peloteros que compiten fuera de Cuba sí se las tienen que ver a diario con lanzadores de mucha calidad.

Sin embargo, los dirigentes del béisbol cubano no dan señales de cambiar su hostilidad o desdén hacia los peloteros que han abandonado por su cuenta la isla para jugar en otras ligas, lo que obviamente dificultaría la confección de un equipo nacional unificado.

A lo anterior se debe agregar la casi nula cobertura informativa que se brinda acerca de las actuaciones de esos peloteros, entre ellos los que están brillando en las Grandes Ligas de Estados Unidos. También sobresale la negativa de las autoridades a establecer cualquier tipo de parentesco entre la pelota que hoy se juega en Cuba, y la que Fidel Castro eliminó en 1960. Ello se demostró con la no aceptación del nombre de Almendares -uno de los cuatro equipos de la liga profesional cubana antes de 1959-, que había sido propuesto por los aficionados, para uno de los equipos que próximamente competirán en la denominada Liga Élite del Béisbol Cubano.

El venidero año 2023 se presenta sumamente activo para el béisbol cubano. Están invitados a la Serie del Caribe que debe organizar Venezuela. Además deben concurrir a los Juegos Centroamericanos de San Salvador, y a los Panamericanos de Santiago de Chile. Y como competencia central el Clásico Mundial de Béisbol, para el que Cuba ya fue incluida en un grupo que jugará en Asia.

Mas, de no cambiar la política excluyente de los federativos cubanos, es muy probable que en la mayoría de esos lugares se repita el episodio que ha tenido lugar en Haarlem.

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