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Docudrama de Rolando Díaz se presenta en Festival de Cine de Miami

Rolando Díaz docudrama

MIAMI, Estados Unidos.- Por segunda vez consecutiva el Festival de Cine de Miami me ha nombrado miembro del Jurado del Premio de la Crítica René Rodríguez, tributo merecido al prestigioso colega que fuera, durante años, el comentarista de cine del periódico The Miami Herald, y luego redactor de bienes raíces hasta que afortunadamente la Universidad de Miami lo responsabilizó con las presentaciones cinematográficas que se llevan a cabo en la sala de arte Bill Cosford.

Ser jurado y poder cubrir la programación del Festival para CubaNet y la redacción de noticias del Canal 41, America TeVé, así como para su programa emblemático A Fondo, conducido por Juan Manuel Cao, me concede el privilegio de darle la vuelta al mundo en 10 días, que es la duración del evento desde su arrancada el pasado 4 de marzo.

El Festival de Cine de Miami, que cumple 39 años, fue fundado por un cinéfilo pertinaz, el musicólogo y productor Nat Chediak, quien ha merecido numerosos premios en su exitosa carrera.

Hoy lo dirige Jaie Laplante, y es el único evento de su tipo y categoría bajo la responsabilidad de un centro de educación superior americano, en este caso el legendario Miami Dade College, fundado durante los años que marcaron el arribo del primer exilio cubano a estas costas.

Por cierto, la atribulada cultura de la isla siempre cuenta con el escenario del Festival para expresarse en libertad, aunque a veces los temas no coincidan exactamente con lo que acontece en sus fronteras porque directores de generaciones distintas han decido seguir haciendo cine, alejados del tormento castrista.

Valga el ejemplo del realizador Rolando Díaz, exiliado en España, quien presenta en el evento su docudrama The Lost Children of Jarabacoa o Dossier de ausencias, filmado en República Dominicana.

Se trata de la dramática historia de Moraima, una niña que fue dada en adopción a una familia con recursos económicos para asumir tal responsabilidad, pero luego, al cumplir 13 años, es devuelta a sus padres en un mundo de carencias ajeno a su crianza y educación.

A los 15 años la muchacha los abandona y se niega a saber nada más de ellos.

En el documental, una periodista intenta seguir esta suerte de hilo de Ariadna para componer entuertos sociales, familiares, personales y revelar el paradero de Moraima y las circunstancias aciagas de su vida.

Rolando Díaz le entrega el protagónico a la actriz y reportera Judith Rodríguez, lo cual le evita los consabidos “talking head”, recurso manido del género, y el resultado es de elogiar, pues la entrega es de impacto y totalmente verosímil.

El director ha dicho que se trata de “una actriz dúctil y un ser humano extraordinario”.

El tono y la habilidad narrativa de Dossier de ausencias recuerda otro exitoso docudrama del director, Si me comprendieras, donde logra con mucha virtud que personas comunes, dueñas de historias merecedoras de ser contadas, reproduzcan artísticamente sus vidas para la cámara en ruta que trazara por siempre el neorrealismo italiano.

Rolando Díaz es un artista que la cultura de la isla ha extraviado, eventualmente, luego de una reconocida carrera con filmes como Los pájaros tirándole a la escopeta, pero no detuvo su creatividad en nuevos contextos que asumió con el conocimiento y sensibilidad característicos de su quehacer. La nostalgia no lo inhabilita y Dossier de ausencias es solo la prueba más reciente.

Judith Rodríguez, en su papel de Elaine, carga con el compromiso de la progresión dramática de la historia, que se mueve indistintamente entre una ciudad vibrante, como denota la capital dominicana, y la contrastante subsistencia en los predios profundos de las montañas, donde hay pobladores que han vencido limitaciones ancestrales mientras otros no logran dominar el círculo vicioso de la pobreza.

De algún modo Dossier de ausencias, en circunstancias sociales muy distintas, recuerda la película The Lost Daughter, al especular sobre el peliagudo tema del sagrado concepto de maternidad cuando no se manifiesta como dicta la naturaleza, con amor y amparo.

Cine dentro del cine, periodismo investigativo, thriller, son algunos recursos, entre otros, que Rolando Díaz emplea para referirnos una historia de la condición humana sin interferencias institucionales, distanciamiento estético, diferencia de clases, víctimas o victimarios.

Es la exposición llana de un drama conmovedor y universal, lo mismo en Jarabacoa que en la Sierra Maestra, y el experimentado realizador está en control de las instancias narrativas para hacernos partícipes, y en ocasiones hasta cómplices. Por eso, Dossier de ausencias ostenta un poder especial de intriga, perplejidad y comunicación.

“Fue un cambio dramático, muy dramático”, le confiesa Moraima a la periodista. “Para mí yo no tengo madre”.

No echa de menos a ninguno de sus padres, ni los biológicos, ni los adoptivos. “Siento pena por personas así, son personas que no tienen alma”, dice sentenciosa y hasta filosófica.

Es realmente lamentable que el talento artístico cubano no esté explorando la infinidad de historias propias por la voluntariedad de un régimen irrespetuoso y ajeno, dado al destierro de sus creadores culturales.

La libertad es la principal tarea pendiente y necesaria para enmendar ese agravio de 63 años.

*The Lost Children of Jarabacoa o Dossier de ausencias se exhibe el 8 de marzo a las 6:45 p.m. y el 10 a las 9:30 p.m. en el Silverspot Cinema.

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