Dificultades “endémicas” de Cuba

Dificultades “endémicas” de Cuba

El sector de la construcción ha sido uno de los más afectados por el mal manejo de la economía

(Archivo)

LA HABANA, Cuba.- Nuevas construcciones deberán ejecutarse en el marco de los créditos recibidos por el Gobierno y otras modalidades, como la modernización del ferrocarril por compañías de Rusia. Las inversiones extranjeras aprobadas, en negociación y en proyectos incluidos en la Cartera 2017-2018 añaden demandas. Además, se supone el mantenimiento y reparación de la destruida y obsoleta infraestructura en toda Cuba.

En el puerto de Mariel y el turismo, entre otros, la entidad constructora del Grupo de Administración Empresarial (GAESA) de las Fuerzas Armadas Revolucionarias ha realizado las obras, y probablemente ejecute las de mayor envergadura, fundamentalmente relacionadas con las inversiones con capital foráneo total o mixto. Sin embargo, existen muchas dificultades, potenciadas por el bloqueo interno debido a las directivas inflexibles, las legislaciones desfasadas y los bajos salarios, que afectan el cumplimiento de los cronogramas y la calidad, y desestimulan a los trabajadores, males endémicos nutridos por el sistema, las falsedades y la desidia.

Desde 1959 se aniquiló la tradición y coartaron los talentos de los cubanos, entre los más avanzados de sus épocas, evidenciados en las 7 maravillas de la ingeniería civil cubana: el acueducto de Albear (1893), el túnel del alcantarillado de La Habana (1912), la carretera central (1931),   el edificio Focsa (1956) y el túnel de la bahía (1958) en La Habana, y el puente de Bacunayagua (iniciado en 1956 e inaugurado en septiembre de 1959). El viaducto de la Farola fue construido en 1965, después no se han realizado obras de tales envergaduras, calidad  y celeridad.

La Primera Conferencia Nacional del Sindicato de Trabajadores de la Construcción (SNTC), efectuada los días 16 y 17 de noviembre, y las reuniones previas a pie de obra, con intervenciones críticas y propuestas de delegados de las bases, parecen intentos para deshacer los grandes entuertos, acompañados de las orientaciones y las usuales arengas de los dirigentes políticos, como el secretario general de la Central de Trabajadores de (CTC), Ulises Guilarte de Nacimiento. Mucha valentía, según el semanario Trabajadores, tuvo María del Carmen Rodríguez, del Sindicato Provincial de la Construcción de Holguín, quien “reconoció que su territorio a inicio de año presentaba serios problemas con la afiliación, la vinculación de los cuadros a la base y el completamiento de las estructuras, y no sin mucho esfuerzo llegaron al evento con esas dificultades resueltas”.

La fuerza de trabajo calificada casi no existe, desde ingenieros y arquitectos hasta maestros de obra y obreros calificados, por las ataduras, falta de reconocimiento social y cursos de formación, y la desestimularían laboral y salarial. Para la construcción del Hotel Gran Manzana se importaron trabajadores de la India con justos salarios, alucinantes comparados con los nacionales, pero no puede permitirse que los cubanos sean desplazados y continúen sin oportunidades por las deficiencias de las autoridades.

Hasta 2022 se prevé la edificación de hoteles, cuatro bloques de centrales termoeléctricas, plantas de cemento, viviendas y la ampliación de varias terminales aéreas, y se requiere el aumento y diversidad de la producción local de materiales y la introducción de tecnologías que eleven la productividad y la calidad, informó René Mesa Villafana, ministro de la Construcción. Hasta 2030 existe un plan para obras de abastecimiento de agua y rehabilitación de los acueductos en once ciudades, según Inés María Chapman, presidenta del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos.

La capacidad de ejecución, la necesidad de personal calificado, la obsolescencia de los equipos, la calidad de las obras, los salarios, los malas condiciones de trabajo, la carencia de transporte del personal, medios de protección, ropa y calzado, y el éxodo de los trabajadores por mejores pagos; los problemas con el mantenimiento tecnológico e industrial, la necesidad de fortalecer la formación de operarios integrales en los institutos politécnicos, la revisión de la categoría asignada a los trabajadores de esta industria en Ley de Seguridad Social; ajustes a la Resolución No. 138 del Ministerio de Finanzas y Precios para que el descuento no sea total en el otorgamiento del estímulo salarial, sino de acuerdo con la gravedad y repercusión de la indisciplina, expusieron los asistentes.

El grupo de construcción y montaje Cubacons recibirá un crédito de unos 360 millones de dólares en 2018 para encarar la obsolescencia del equipamiento y mejorar las condiciones de trabajo, como por ejemplo la transportación del personal, se informó.

El presidente de una cooperativa no agropecuaria de Santiago de Cuba y héroe del trabajo, Ricardo Veranes Carrión, mencionó la inadecuada preparación de las obras, los operarios y los ejecutores. ¿A quién se le ocurre poner al frente de los albañiles a un plomero o a un pintor?, dijo.

También se planteó que persisten dificultades en la ejecución de los convenios colectivos de trabajo, no siempre bien elaborados ni conocidos por todos los trabajadores, aunque tienen que discutirse y aprobarse en asamblea general. La indefinición de los presupuestos de las entidades para la indispensable estimulación moral y material fue cuestionada, ya que se revierte en desmotivación para los trabajadores y compromete la eficiencia productiva.

El vicepresidente Ramiro Valdés, al clausurar el evento, reiteró la necesidad de producir con calidad y enfrentar el delito, la corrupción y las indisciplinas.

Los problemas se han afianzado durante decenios en la construcción. Los ingenieros, arquitectos y otros especialistas necesitan apoyarse en obreros calificados y técnicos medios, cuya formación declinó cuando Fidel Castro decidió que Cuba tenía que ser un país de graduados universitarios. Finalmente, en años recientes, se ampliaron esos estudios, pero son insuficientes. Como en la mayoría de las esferas en Cuba, el sector se encuentra en “fase de recuperación”, y los trabajadores pueden tener la mayor disposición, pero mientras se mantenga la retranca desde las más altas esferas del Partido y el Gobierno, no se logrará.

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