Día de las Madres: entre racionamiento y restricciones

Día de las Madres: entre racionamiento y restricciones

Las celebraciones fueron raquíticas en la mayoría de los hogares, con excepción de los de la clase dirigente y la nueva “burguesía”, que disfruta en polos turísticos y sofisticados restaurantes y bares en Cuba y el extranjero

(Foto Guerrillero)

LA HABANA, Cuba. – Hace algunos días, la ministra de Comercio Interior de la isla anunció una serie de medidas de regulación comercial en las bodegas y mercados Ideal, donde se vende en pesos cubanos (CUP). En la Feria Internacional del Turismo (FitCuba 2019), el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera aseguró a los empresarios foráneos que el gobierno dará cumplimiento de manera gradual a todos los compromisos contraídos (pagos pendientes), y el Ministro de Turismo anunciaba nuevas inversiones nacionales. Los cubanos se preguntan por qué  se invierten tantos millones en  construir e importar insumos para los hoteles, incluidos carnes y vegetales, pero no se garantizan alimentos esenciales y medicinas para la población.

Las celebraciones por el Día de las Madres fueron raquíticas en la mayoría de los hogares, con excepción de la voluminosa clase dirigente y la nueva “burguesía”, que disfruta en polos turísticos y sofisticados restaurantes y bares en Cuba y el extranjero. En las tiendas estatales de venta en divisas habían desaparecido mucho antes los productos de higiene y tocador, aceite, pollo, salchichas, picadillo de pavo. Las únicas y caras proteínas adquiribles desde hace años, al llegar ahora en pequeñas cantidades, provocan grandes colas. A diferencia de festividades anteriores, abundó la  cerveza. Ni hablar de los “machos” asados o de la simple carne de puerco, que son recuerdos del pasado.

En cambio, las ventanillas de Western Unión mantuvieron mucha afluencia de personas agradecidas a familiares y amigos que, a diferencia de otros momentos, tenían CUC (pesos convertibles) y adecuada atención. Las Ferias de las Flores frente al Cementerio de Colón en La Habana y en el interior del país demostraron la eficiencia de los emprendedores privados por la cantidad, calidad y por los buenos precios de acuerdo al poder adquisitivo.

La ministra de Comercio Interior explicó las medidas con entelequias, posiblemente dirigidas a  la comunidad internacional, los turistas y los participantes extranjeros en  la Bienal de Arte y la Feria del Turismo que ocurrían con gran fanfarria en La Habana.  Betsy Díaz erró al distanciarse de la realidad reconocida por el General de Ejército, Raúl Castro, y el presidente Díaz Canel, de que se han reducido notablemente las importaciones debido a la falta de liquidez para honrar los pagos y la resultante dificultad para lograr financiamientos.  En 2019 solo se contraerán los créditos que se puedan amortizar, también ha repetido el ministro de Economía Alejandro Gil. Esto significa que las restricciones económicas aumentarán mientras no se logren productos exportables y para sustituir importaciones.

La ministra argumentó que se procura evitar el acaparamiento, con oferta, “por lo que estas medidas van encaminadas a lograr una distribución justa y social luego de la situación en el primer trimestre de incremento de la demanda de la población”. Los cubanos han afrontado y afrontan escasas ofertas, incluso en las tiendas estatales de venta en divisas.  En las bodegas y tiendas Ideal se dejó de vender huevos por la libre porque se desplomó la producción al no importarse la materia prima para elaborar el pienso.  La conjunción de la carencia de harina para elaborar el pan, el desabastecimiento de huevo en Ideal, y de los productos cárnicos,  yogurt, leche,  aceite, detergente, papel sanitario y otros en las “shoppings”, llevaron a la ansiedad para cubrir las ineludibles necesidades, así como el acaparamiento y el incremento del mercado negro.  Esto ha ocurrido en todo el país, con grandes afectaciones en las provincias orientales, y notablemente en los alrededores del nuevo polo turístico de Holguín. Sin embargo, la mayoría los cubanos no tiene capacidad económica para comprar al por mayor.

La explicación de la ministra sobre cómo se limitará el consumo es la entelequia de que “un producto controlado es el que se anota en la libreta (de racionamiento), tiene un per cápita, pero no está vinculado con la política de distribución de la canasta básica normada”. Por ello se incorporan de manera controlada algunos productos que antes se vendían de forma liberada, tales como salchichas, chícharos, arroz, frijoles y huevo, que a los 5 normados se añadirán 5 regulados controlados y, de incrementarse la producción, se podrán aumentar. Asimismo ejemplificó con el caso del pollo, dependiente exclusivamente de las importaciones, fundamentalmente de Estados Unidos y afectadas por la intensificación del embargo-bloqueo. Continuará la venta liberada en los Ideal, pero no por cajas sino hasta 5 kilogramos por persona, lo que puede variar en las provincias.  Además, añadió que las cadenas de tiendas en divisas establecieron un límite de dos paquetes de pollo por persona en varios surtidos (no especifican los kilogramos de cada uno).

En el caso de los productos de higiene y aseo, se regularán las cantidades de jabón de lavar y tocador, pasta dental, detergente líquido y otros. Los trabajadores por cuenta propia podrán seguir adquiriendo los productos una vez que se garantice a la población. (Declaraciones publicadas por los medios).

Si hubiese productos en las tiendas, no habría acaparamiento.  Incluso, los Mercado Ideal inaugurados en La Habana en el último año están desabastecidos, aunque los productos más estables son cigarros, jabón de tocador y lavar, pasta dental y arroz  procedente de Vietnam, como el vendido por la libreta de  racionamiento en sustitución del brasileño y uruguayo, estos últimos preferidos por la población. Las croquetas y embutidos, de gran demanda, también han disminuido y serán controlados.

Todavía no se ha publicado la lista de productos, aunque la adopción de las medidas augura la inclusión de algunos y  la desaparición de otros durante  un tiempo prolongado.  La agricultura y el trabajo por cuenta propia deberían ir cubriendo las necesidades, pero continúan atados, lo que impide su crecimiento. Únicamente se registra un auge en la producción destinada a los polos mediante contratos autorizados por el Ministerio de Turismo, debido a la baja disponibilidad de habitaciones, servicios y abastecimientos por parte de  las empresas estatales. Las industrias locales aún son incipientes y sin impacto en las ciudades mayores, especialmente en La Habana.

Al unísono, crece la desconfianza de la población en la capacidad del gobierno del presidente Díaz-Canel de revertir la caótica situación económica mediante la enmendada reforma de Raúl Castro, agudizada por el inevitable desplome de Venezuela y los efectos de la contraproducente  política del presidente Trump. Lamentablemente, muchos cubanos solo avizoran  la solución personal mediante la huida al extranjero, sobre todo los jóvenes, que procuran nuevas vías debido al cierre de Estados Unidos.

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