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¡Qué no se le ocurra sentarse en la Silla de Gibara!

Cuba Manuel Marrero; Primer Ministro

LA HABANA, Cuba.- Hay algunos municipios que pasan casi inadvertidos dentro de la isla de Cuba, solo se conocen por determinadas actividades, a veces hasta culturales. Ese es el caso de Gibara, una ciudad que se encuentra al norte de Holguín y que algunos han dado por llamar “La Villa Blanca”, en honor a su pueblo pesquero.

Gibara fue fundada el 16 de enero de 1817 y recientemente cumplió 205 años. Según información estadística de 2021, tiene 71 430 habitantes. Allí se desarrolló desde 2003 el Festival Internacional de Cine Pobre, fundado por Humberto Solás, y a partir de 2016 comenzó a llamarse Festival Internacional de Cine de Gibara.

El sábado 15 de enero el primer ministro Manuel Marrero Cruz acudió a Gibara para la celebración de la villa, ya que es diputado por este municipio a la Asamblea Nacional del Poder Popular. Durante su recorrido planteó en un discurso que se habían resuelto tres problemas en el barrio Los Caneyes: fue reparada la escalinata; hay una nueva farmacia y una nueva bodega.

Todo esto acompañado de la alocución “optimista” en la que plantea, igual que lo hizo el designado presidente, que “así, arrancándole pedacitos a los problemas, vamos avanzando”.

¿Cuántos años más tenemos que esperar para ver estos avances o cuántos pedacitos tenemos que arrancar? Escuché a una persona de la tercera edad exclamar: “Señores, es que esta gente no tiene vergüenza”

Todo parece indicar que Manuel Marrero Cruz deberá buscar donde sentarse, porque la Silla de Gibara no aguanta el peso de sus mentiras y ni siquiera la fragilidad de sus promesas.

Habría que preguntarle: ¿dónde quedaron los problemas de la vivienda, del transporte, de la alimentación, de la medicina y otros tantos que afectan –no sólo a Gibara– a todo el país?

Parece que él no estaba en la reunión en la que la directora nacional de la vivienda, Vivian Hernández Salazar, informó que al cierre del año 2021 quedaron 89 496 pisos de tierra por erradicar y 8 907 cuarterías, aunque el que sabe lo que pasa en Cuba piensa que las cifras son bajas.

Claro, el primer ministro tiene que atender asuntos más importantes que la forma en que malviven los cubanos. Ya lo explicó el diario ABC de España, y es que su hijo –Manuel Alejandro– necesita alardear en las redes sociales sobre sus viajes en avión privado, fiestas y comidas caras. Los hábitos de grandes privilegios que tiene esta nueva generación de dirigentes son, sin lugar a dudas, continuidad de los de “La Piedra” y su familia, y contrastan con las miserables condiciones de vida que padece la gran mayoría del pueblo de Cuba, conociendo que más de la mitad de los cubanos viven por debajo del índice de pobreza.

¿Y cuántos de nosotros podemos alimentarnos tres veces al día, con desayuno, almuerzo y comida? En estos difíciles momentos quizás una cuarta parte de la población; pero sin utilizar leche en el desayuno, porque se ha convertido –casi– en una mala palabra.

Sin embargo, hay personalidades internacionales, dirigentes de países  y hombres de negocio a los que el pueblo de Cuba y su situación de miseria no les interesa para nada; por ejemplo, Miguel Fluxá Roselló, que es presidente ejecutivo de Iberostar, uno de los grupos hoteleros más importantes de España que comenzó la reapertura escalonada de sus hoteles  y ha previsto abrir una docena de ellos en Cuba. Hay que recordar que entre Iberostar, Meliá y Barceló operan el 70% de los hoteles en la isla.

Este señor viene con frecuencia al país y le gusta fotografiarse con los altos dirigentes, en particular con Manuel Marrero Cruz. Siempre recibe una atención especial, quizás por ello no le interese para nada la situación de los cubanos de a pie y el sufrimiento de cientos de familias que atraviesan por el mal momento de tener sus hijos presos.

Pero como dice el refrán: “Hay muchos Marcos Pérez en Buenavista”, y al igual que él otras personalidades que en sus países defienden la democracia vienen al nuestro a regodearse con la dictadura a sus más altos niveles. Incluso países europeos, donde se dirige de forma democrática, son capaces de hacerle donaciones de millones de euros al régimen. Quizás para que la primera dama se compre “sus carteritas” y los ridículos vestidos que usa.

Cada día que pasa los que vivimos en estos momentos nos convencemos que habrá un nuevo 11 de julio, pero con más bríos y más personas en la calle, para exigir una vida digna para nuestro pueblo.

Es imposible seguir sufriendo las necesidades del día a día y también padecer de la desidia de los que desde arriba miran a los cubanos con desprecio. Este cansancio de espíritu que tenemos los que vivimos en la Isla se va a revertir en una gran ola de protestas, más temprano que tarde, porque las personas no resisten más y todos no tienen los recursos para viajar, ni las condiciones de salud y tampoco de edad para volver a empezar de cero en cualquier país del mundo.

Que no piense la dictadura que los juicios escandalosos que está llevando a cabo, sentenciando a jóvenes con más años de prisión que sus edades, va a poner freno a las ansias de libertad de todo un país.

ARTÍCULO DE OPINIÓN
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