Nadie sabe cómo va a reaccionar el pueblo

Nadie sabe cómo va a reaccionar el pueblo

Se siguen creando clases sociales en Cuba, y se quedan bien atrás aquellos que no reciben remesas de sus familiares en el extranjero

Dólares estadounidenses Cuba
Dólares estadounidenses (Foto: El Nacional)

LA HABANA, Cuba.- Este pueblo en Cuba está cansado, abrumado, molesto y no soporta más historias, incluso mal contadas. Sin embargo, a pesar de todas las circunstancias que hacen que concurran estos calificativos, se mantiene con la cabeza baja, no mirando tanto hacia el piso como antes, pero sin erguirse y luchar por su bienestar.

Se hacen críticas al régimen tanto por internet como en la calle, en cualquier cola; la gente se molesta cuando ve las reuniones de los dirigentes en los noticieros y se percata que están tan gordos que no caben en las pantallas ni de un televisor de 42 pulgadas. Ya no se callan para denunciar la forma en que viven los funcionarios de alto nivel en el país, y cualquiera se percata que estos quieren para sus hijos y nietos el capitalismo y la buena vida de autos, viajes, casas y fiestas; incluso manifiestan que las familias de todos ellos no tienen que hacer colas. En fin, está muy claro para el cubano de a pie que los de arriba están viviendo de los de abajo, y para someter a la población utilizan las fuerzas represivas.

Cuando se piensa en todas estas cosas, los que tienen un poco más de edad recuerdan a Rumanía y al matrimonio de Nicolás y Elena Ceausescu, que vivían con una gran pasión por el lujo y el culto a la personalidad combinado con la austeridad que imponían a la población. Es que la semejanza es mucha en todos estos sistemas totalitarios.

Un hecho sencillo, ni vinculado siquiera con las necesidades por las que pasaba el pueblo, fue la detención de un pastor luterano, que se convirtió en el detonador de un estallido popular. Ceausescu se equivocó y convocó a una manifestación de apoyo al régimen, como acostumbraba, pero la tensión en que vivía el pueblo rumano degeneró en violencia y víctimas, entre ellas el inseparable matrimonio que detentaba el poder, el cual fue detenido, juzgado y ejecutado, ambos llevados al paredón de fusilamiento el mismo día: 25 de diciembre de 1989.

Y no es que se quiera decir que Cuba va a ser igual que Rumanía, nadie sabe como va a suceder el cambio en nuestro país, pero de lo que todo el mundo está seguro es de que ya el pueblo no aguanta mucho más, porque vivir en el país de “no hay”, como dicen un montón de cubanos, se hace bien difícil. Lo más interesante es que la dictadura lo sabe, y en estos momentos se sienten acorralados, en primer lugar por las deudas que no les permiten a todos los dirigentes darse los lujos de antes; y en segundo lugar porque la gente ya no vive solo con las noticias oficiales. Los cubanos tiene utilizan fuentes en Internet para informarse de manera alternativa. Y aunque todo el mundo no tiene acceso, siempre hay alguien alrededor capaz de contar lo que está pasando.

Un tiempo atrás era la dictadura la que atacaba a los disidentes, a los americanos, a todo aquel que estuviera en su contra. Ahora se siente agredida en las redes y trata por todos los medios de defenderse, pero utilizando los viejos métodos:  de tantos golpes en el ring pierde el equilibrio, se tambalea y comienza a cometer errores. Uno muy de moda es el Decreto-Ley 370, anticonstitucional y aplicado de forma excesiva para hacer callar a los que se atreven a criticar en las redes sociales.

Estamos en un momento de gran preocupación para el pueblo de Cuba, la cúpula gubernamental se siente cercada, y de hecho lo está, porque le falta lo más importante para mantener bajo la bota al país: el dinero, tienen en cero todas las fuentes de financiamiento y ahora tratan de exprimir al exilio.

En poco tiempo irán retirando los escasos productos que quedan en el mercado en pesos convertibles cubanos (CUC) para llevarlos a uno de monedas fuertes, no solo dólares, a cualquier tipo de divisa que le permita recircularla en el espacio internacional. Desde el mismo momento en que cualquier ciudadano deposita dinero en el banco, para obtener una tarjeta de crédito y poder comprar en la nueva modalidad de tienda, se puede olvidar de la cantidad de moneda dura que ingresó, porque jamás le devolverán algo.

Cualquiera de las variantes de los bancos cubanos le va a decir que no tienen dólares para devolver el dinero ingresado, por lo que las extracciones están suspendidas. Usted entrega su dinero y pierde toda posibilidad de que se lo devuelvan. Claro, lo puede convertir en bienes materiales, pero si no quiere gastarlo todo no hay respaldo en divisa para que pueda realizar la extracción de su cuenta.

Esto sin mencionar las diferencias sociales que va a crear, entre los que pueden comprar en esas tiendas, que al parecer estarán más surtidas, y los que teniendo moneda convertible cubana solo tendrán acceso a las colas para el pollo y otros productos de primera necesidad.

Se siguen creando clases sociales, y se quedan bien atrás aquellos que no reciben de sus familiares en el extranjero, a lo que se le llama de forma popular “tener FE”. Todo esto contribuye a que el pueblo se sienta ofendido, y en algún momento —sin lugar a duda— habrá una respuesta.

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Acerca del Autor

Martha Beatriz Roque Cabello

Martha Beatriz Roque Cabello

Martha Beatriz Roque Cabello Nació en La Habana, el 16 de mayo de 1945, hija de un matrimonio de inmigrantes canarios, que tuvieron 6 hijos, dos varones y cuatro hembras, ella era la hija menor. Estudió Licenciatura en Economía en la Universidad de La Habana, se graduó con honores y se quedó como profesora de la asignatura Estadística Matemática. En 1989 ingresa en la oposición, fundando el Instituto Cubano de Economistas Independientes. Posteriormente, forma parte del Grupo de Trabajo de la Disidencia Interna, que fue llevado a prisión en el año 1997, por escribir La Patria es de Todos. En 2003 retorna a prisión como parte del Grupo de los 75, la única mujer. Una vez en licencia extrapenal organiza la Asamblea para Promover la Sociedad Civil, que tuvo dos días de trabajo público en Río Verde, Boyeros, La Habana. Actualmente mantiene su línea de trabajo con la población a través de la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios.

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