Cuba: miseria para muchos, riqueza para pocos

Cuba: miseria para muchos, riqueza para pocos

Hace 62 años arribó al poder en Cuba un grupo de personas que, escondidos tras la máscara de “libertadores”, se apropiaron del país para convertirlo en su feudo privado

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(Foto tomada de ABC)

SAN JUAN, Puerto Rico. – Hace 62 años arribó al poder en Cuba un grupo de personas que, escondidos tras la máscara de “libertadores”, se apropiaron del país para convertirlo en su feudo privado, esclavizando a todo un pueblo.

Los otrora rebeldes crearon una exclusivista casta inamovible alrededor de la alta cúpula de un partido único comunista, el mismo que ahora traspasa sus poderes a sus allegados, herederos y descendientes. Mientras, hay un pueblo sumido en la más profunda miseria como resultado de la indolencia y el menosprecio de la clase enriquecida.

Justo al cumplirse el 62 aniversario de esa Gran Estafa llamada “revolución” -como lo llamaría Eudocio Ravines-, el país atraviesa por una seria crisis económica. La escasez de alimentos y una economía en bancarrota motivaron a la privilegiada casta gobernante a tomar medidas asfixiantes para el pueblo.

El régimen subió los salarios para luego sorprender a la población con una exorbitante y desproporcionada alza de los precios de los productos de primera necesidad, así como de servicios públicos básicos como la electricidad y el gas.

Antes, la dictadura había establecido arbitrariamente una tasa de cambio de 24 pesos nacionales por dólar, eliminando el peso convertible o CUC y prohibiendo la tenencia y circulación de divisas extranjeras.

El salario mínimo subió cinco veces, de 400 pesos cubanos a 2 100, mientras que el precio de la canasta alimentaria promedio aumentó en un 338 por ciento.

La inflación premeditadamente impuesta por la casta gobernante añade un gran peso a las graves penurias que desde hace mucho tiempo sufre el pueblo cubano.

Preocupa la tendencia inflacionista de las medidas lanzadas por la dictadura, que podrían agravar las penurias de los ciudadanos, con otros efectos incalculables en varios renglones socioeconómicos.

En el sector de la vivienda el país viene sufriendo desde hace años una grave crisis que día a día se incrementa debido a la ineficiencia gubernamental en suplir la demanda.

No menos notorio es el mal estado del fondo habitacional a causa de la falta de recursos y materiales de construcción para el mantenimiento adecuado de muchos hogares.

Ya en 2017 se estimaban en 2,6 millones los cubanos afectados por falta de vivienda o que residían en edificaciones con precarias y ruinosas condiciones.

El área de la salud sigue golpeada por la falta de medicamentos y el paupérrimo estado de los hospitales. Al mismo tiempo, el régimen utiliza a los médicos como mercancía para enviarlos a otros países a cambio de millones de dólares. Mientras, a los trabajadores de la salud se les paga un salario miserable, un claro ejemplo de explotación y tráfico humano que ya ha sido señalado por organismos internacionales de derechos humanos.

Como parte del atroz robo al pueblo, el régimen elimina la moneda convertible (CUC) y prohíbe la circulación de divisas, congelándoles las cuentas bancarias a los ciudadanos y obligándolos a cambiar sus ahorros en pesos cubanos. Las divisas quedarán solo en manos del estado.

Simultáneamente, la dictadura mantiene una política de restringir el progreso económico de aquellas personas que tratan de establecer su propio negocio. Los agricultores y los cuentapropistas son algunos de los que sufren las constantes confiscaciones de sus productos e ingresos.

Todo este draconiano escenario va acompañado de un incremento de la represión contra aquellos ciudadanos que, legítimamente, protestan contra los abusos del poder del régimen.

Y mientras el pueblo se ahoga en la miseria creada por el régimen dictatorial, la casta regente se enriquece a costa de la explotación de los trabajadores cubanos y la depredación de los dineros de los ciudadanos.

Es notorio ver a los miembros de la minoritaria casta gobernante residiendo en suntuosas mansiones otrora expropiadas -mejor dicho, robadas- a sus legítimos dueños y haciendo alarde de festines con suculentas comelatas con alimentos insospechados para los empobrecidos ciudadanos.

Conviene recordar además que, según la revista Forbes, la fortuna del tirano Fidel Castro llegó a ser de 900 millones de dólares.

La cúpula gobernante posee hospitales para su atención exclusiva, equipados con los más modernos equipos y surtidos de toda clase de medicamentos, como es el caso del Centro de Investigaciones Médicas Quirúrgicas (CIMEQ), de La Habana.

Cuba está regida por una minoritaria cúpula depredadora de riquezas. Ellos, y nadie más que ellos, son los principales responsables del sufrimiento y la miseria de todo un pueblo.

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Sergio Ramos

Abogado. Reside en Puerto Rico

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