Déficit financiero y cero liquidez: Economía cubana inicia 2020 en crisis

Déficit financiero y cero liquidez: Economía cubana inicia 2020 en crisis

Los indicadores económicas continúan en números rojos y los servicios fundamentales siguen sin cubrir la demanda y las necesidades de la población

Alejandro Gil Fernández
Alejandro Gil Fernández, ministro de Economía y Planificación del régimen cubano (Foto Internet)

LA HABANA, Cuba. – El 2020 comenzó con 30% menos de combustible, un déficit que podría acrecentarse en el transcurso del año. La campaña ideológica se refuerza con las reiteradas acusaciones de ser agentes al servicio del enemigo contra quienes expresen opiniones distintas de las oficiales.

La situación financiera de Cuba es la gran incógnita y la palabra liquidez no se menciona en las notas de prensa que informan de las reuniones de febrero sobre el desempeño de los ministerios en 2019 y el Consejo de Ministros, acerca del comportamiento de la economía en enero.  El Producto Interno Bruto (PIB) del pasado año aún no se conoce.

Tampoco aparecen la salida de empresas foráneas y la escasa inversión extranjera, las cifras de las exportaciones, la venta de servicios, los ingresos netos del turismo y el monto de las remesas. La postergación del pago de la deuda con países miembros del Club de París, correspondiente a febrero, solo se comenta fuera de fronteras.

Según AFP, el gobierno se ha comprometido a honrar sus compromisos, mediante una carta del Viceprimer Ministro Ricardo Cabrisas a Odile Renaud-Basso, presidente del grupo europeo, en la que expresa: “Pretendemos liquidar paulatinamente todos los compromisos correspondientes al año 2019, es decir, con Austria, Bélgica, el Reino Unido, Japón, Francia y España hasta el 31 de mayo del presente año”.

Cuba debía reembolsarles entre 34 y 35 millones de dólares en 2019, de un total de 89 millones adeudados ese año a los catorce países acreedores, añade AFP.

La falta de liquidez aguda atravesada en 2009 es el antecedente en la época de Raúl Castro. Los bancos cubanos tenían pocas divisas para realizar transferencias internacionales o autorizar extracciones de montos significativos, y los empresarios temían los riesgos de sus negocios ante una insolvencia del Estado cubano. La errática conducción económica y la influencia de la crisis económica mundial se sobrepasaron con el petróleo de Venezuela, la  venta de servicios médicos y las remesas. Las perspectivas del comercio y las inversiones de Estados Unidos llenaron de esperanzas y optimismo a los cubanos, pero el gobierno cerró las puertas a las oportunidades.

En julio de 2016, el entonces vicepresidente y Ministro de Economía Marino Murillo anunció la crisis de liquidez durante la sesión de la Asamblea Nacional, por lo que se recortaría el suministro de energía para evitar apagones.

Las empresas estatales acortaron los horarios de trabajo y limitaron el uso de aires acondicionados y automóviles. También se pidió disminuir los gastos al máximo de las posibilidades,  según reiteró en varias ocasiones el diario Granma.

La crisis era achacada a la caída de los precios del petróleo (el gobierno vendía parte del combustible suministrado por Venezuela en el mercado mundial) y del níquel, así como a la baja producción azucarera. Pocos días después, Murillo fue reemplazado por Ricardo Cabrisas y quedó como jefe de la Comisión Permanente de Implementación y Desarrollo de los Lineamientos.  Desde entonces, las restricciones se han  intensificado, al igual que las medidas, llamadas sanciones, aplicadas por la administración Trump.

Las autoridades procuran incrementar la producción desde las industrias locales descapitalizadas, o en ciernes, para sustituir importaciones, con lo que pasa a los niveles inferiores la responsabilidad de abastecer a la población, y exportar con la venta a las entidades del turismo nacionales o abrirse a mercados internacionales.

El país, como se identifica el gobierno, se quita de encima la culpa de las ataduras sexagenarias, la ineficiencia de las empresas estatales y la financiación, al aducir el otorgamiento de mayores atribuciones.

La zafra azucarera 2019-2020 es tan caótica que apenas se reporta en los medios oficiales.  Las tiendas de venta en divisas están desabastecidas de los productos de primera necesidad.  Los artículos de aseo de bajo costo vendidos en pesos (CUP) posiblemente no comiencen a aparecer hasta abril, dijo la ministra de Comercio Interior.

En la reunión de BioCubaFarma se informó que los medicamentos seguirán faltando a pesar del incremento de la producción.

El transporte de pasajeros continuará deprimido por escasez de combustible, y el ejemplo es que debieron comprar un barco situado en la costa, ya que el armador se negó a atracar para descargar, debido a las medidas de Estados Unidos, informó Eduardo Rodríguez Dávila, Ministro de Transporte, en el programa televisivo Mesa Redonda de este 25 de febrero.

También el propio ministro expuso que los viajes ferroviarios restablecidos en 2019 se realizan con locomotoras viejas y achacosas, porque no se recibieron las nuevas, y las que llegaron no resuelven la situación.

El presidente Miguel Díaz-Canel llamó a conducir la gestión del Plan 2020 con rigor, disciplina y control, y no admitir ningún incumplimiento con la excusa de la escasez de combustible.  Prometió que zafarán las ataduras que frenan el desarrollo, flexibilizarán la planificación centralizada,  darán mayor potestad a las empresas estatales, que además podrán vincularse a las controladas formas de producción no estatales —variante con que evitan hablar de “propiedad privada”, reconocida como más eficiente—, sin mencionar las causas.

Por su parte, el Primer Ministro Manuel Marrero se limitó a convocar a “impregnar de optimismo todo lo que hagamos en los complejos momentos que vivimos, y resolver los problemas con los recursos locales”.

Buena parte de la población, mientras tanto, se hunde en la depresión. Los adultos continuarán con salarios y pensiones insuficientes para cubrir las necesidades básicas, mientras los adolescentes y jóvenes añoran escapar de Cuba, donde las oportunidades cada día son más escasas. Pero la solución deberá ser endógena, con la participación libre y fructífera de todos.

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Acerca del Autor

Miriam Leiva

Miriam Leiva

Miriam Leiva, Villa Clara, 1947. Periodista independiente desde 1995. Vicepresidenta de Sociedad de Periodistas Manuel Márquez Sterling. Miembro fundadora de Damas de Blanco en marzo de 2003. Diplomática, profesora invitada del Instituto Superior de Relaciones Internacionales. Funcionaria del Ministerio de Relaciones Exteriores, del cual fue expulsada en 1992. Actualmente mantiene el blog Reconciliacion Cubana www.reconciliacioncubana.com Traductora y profesora de inglés e-mail: [email protected] http://blogs.cope.es/desdecuba/

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