Cuba 2019: éxodo o participación

Cuba 2019: éxodo o participación

Mientras se coarten las posibilidades de realización personal, los cubanos continuarán procurando “escapar”, y el país no podrá salir del precipicio

El éxodo, una de las causas del envejecimiento poblacional en Cuba (cubanosporelmundo.com)

LA HABANA, Cuba.- Cuba será un país de ancianos, no solo debido a la baja natalidad y la alta esperanza de vida, sino por la huida de sus ciudadanos, fundamentalmente jóvenes y personas con niveles de instrucción medios y superiores.

La deportación de 68 personas por las autoridades de México el pasado 27 de marzo visibiliza el continuo éxodo y el sufrimiento de miles de cubanos, que atraviesan Centroamérica con la quimérica ilusión de ser aceptados legalmente en los Estados Unidos. Atrás dejan un pequeño archipiélago que se abre al turismo y la inversión extranjera, pero que el gobierno cierra a los propios cubanos, cual mecanismo de defensa para sortear las siempre crecientes ataduras al despliegue de las aptitudes y la creatividad. Con la simulación se renuncia a la única vida poseída, y al derecho y el deber de participar en nuestro país.

En 2017 la población cubana calculada fue de 11 221 060 habitantes, lo que representó 18 164 personas menos (-1,6%) que en 2016. En Cuba no hay incentivos para formalizar parejas y tener hijos. La Tasa Global de Fecundidad (hijos por mujer) es 1,61, y la Tasa Bruta de Reproducción (hijas por mujer) es de 0,77, cifras por debajo del nivel de reemplazo, que es una hija por mujer, para garantizar el aumento poblacional. Esto ha provocado un acelerado envejecimiento demográfico, expresado en 21% de personas con 60 años y más, 63,8% de 15 a 59 años y 16,1% de 0 a 14 años. A eso se suma que las migraciones hacia el exterior se elevaron a 26 194 cubanos, superior en 8 943 al año anterior.

La emigración cubana se revirtió a partir de 2013 y 2014, debido a, por un lado, la Ley Migratoria en la Isla que permite la salida del país con posibilidad de permanencia de hasta 2 años fuera sin perder la condición de residente; la concesión de visas por cinco años por Estados Unidos; así como el “mejoramiento económico” debido al incremento del trabajo por cuenta propia y la recepción de remesas. Además, el gobierno estimuló la repatriación. (Población 2017, Estudios y Datos ONE).

Antes de 1959 Cuba fue un país que acogía a inmigrantes, sin embargo, después del triunfo del castrismo, ese mismo año comenzaron las salidas del país por motivos políticos y de reunificación familiar. El gobierno cubano estimuló el éxodo masivo para descompresionar la situación política y económica. Esto sucedió con la llegada de barcos que cargaron miles de personas, procedentes de todo el país, en Camarioca, cerca de Varadero, en 1965; años después le sucedieron el éxodo del Mariel en 1980, y la crisis de los balseros en 1994, al comienzo del Período Especial en Tiempos de Paz, según denominación de Fidel Castro.

Por motivos similares miles de cubanos, desde Ecuador, atravesaron Centroamérica entre 2014 y 2015, y fueron obstruidos por la Nicaragua Sandinista aliada del gobierno cubano. Esto creó una crisis a los gobiernos del área, que lograron la solución unos años después con el presidente Obama. En aquel entonces las autoridades de la isla presionaban para que eliminara la Ley de Ajuste Cubano, coincidiendo en ese propósito con el Senador Marco Rubio y otros legisladores cubanoamericanos, hecho que incentivaba el miedo de los cubanos a no poder escapar. Sin embargo, antes de concluir su mandato, Obama en realidad eliminó el Decreto “Pies secos, Pies mojados”, y con él el Programa para Profesionales Médicos.

Así mismo, las medidas del Presidente Donald Trump, supuestamente dirigidas a lesionar sólo al gobierno de La Habana, están castigando a los cubanos, entre ellos quienes aún añoran alcanzar las oportunidades del “sueño americano”, antes que sufrir las pesadillas del Período Excepcional. Miles de cubanos venden sus escasas propiedades y procuran salir a través de terceros países que no exigen visado o es bastante fácil obtenerlo.

Desde Guyana, Brasil o Venezuela se exponen a las bandas de narcotraficantes y criminales a través de Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, y Guatemala hasta llegar a México. Muchos de ellos han logrado arribar a distintos puntos de la frontera con Estados Unidos, donde esperan que las autoridades consideren sus solicitudes de asilo político con pocas posibilidades de demostrar que no tienen motivos económicos. Incluso algunos ingenuos o desesperados creyeron los rumores de que los norteamericanos facilitarían el ingreso a la Base Naval de Guantánamo. No acaban de asimilar que no desean más latinos en Estados Unidos, y que los legisladores cubanoamericanos tienen otros propósitos. Las deportaciones continuarán en el marco del Memorando de Entendimiento firmado entre Cuba y México el 6 de noviembre de 2015, que actualiza el anterior de 2008.

Mientras se coarten las posibilidades de realización personal, los cubanos continuarán procurando “escapar”, y el país no podrá salir del precipicio. Las condiciones económico-financieras continuarán serán más precarias, y pedir más sacrificios con promesas de un futuro luminoso, no moviliza a quienes en 60 años nunca han podido ver la luz al final del túnel.

Un salario adecuado en las empresas estatales, o ganancias legítimas mediante el trabajo por cuenta propia en todas las profesiones, con el aporte correspondiente de impuestos, son derechos elementales. Así se eliminará la corrupción y el eterno robo de combustible y de otros productos deficitarios, y se restituirán los valores éticos y morales, perdidos por las imposiciones de las autoridades.

Los dirigentes continuistas podrían restituir Cuba. Miguel Díaz-Canel iniciaría el segundo año en la presidencia el 19 de abril con una oportunidad para abrir sin discriminaciones. Los cubanos tenemos el derecho y el deber de contribuir al desarrollo nacional.

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