Cristina Escobar se ha puesto fatal

Cristina Escobar se ha puesto fatal

La presentadora acusó a Obama de retirarse de la Casa Blanca sin disparar un chícharo a favor de Cuba

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LA HABANA, Cuba.- Mi abuela decía que alegrarse de la desgracia de otro no era bueno. Mi abuela, que vivía en otros tiempos, ni por la mente le pasó las cosas que podían ocurrir, o mejor dicho, las locuras que podían ocurrir en el comunismo informativo.

Yo, que trabajé siete años en el Instituto Cubano de Radio y Televisión, imagino fácilmente la olla de grillos que se abrió el 12 de enero, cuando salió al aire en el noticiero de la TV cubana la noticia de que el todavía presidente de Estados Unidos, Barack Obama, faltándole ocho días para regresar a casa, dió el trascendental paso de apoyar las demandas que hacía la dictadura castrista con relación a la migración cubana.

¿Pero qué había ocurrido unas horas antes, en el mismo noticiero, o sea, el día 11? Pues nada menos que una intervención de la presentadora y comentarista Cristina Escobar, especializada desde hace dos años en temas internacionales, sobre todo entre Cuba y Estados Unidos, donde dejó muy mal parado a Obama, porque, según Cristina, o según quienes le dijeron que dijera “eso”, Obama se retiraba de la Casa Blanca sin disparar un chícharo a favor de Cuba, de no hacer prácticamente nada por Cuba.

Así dijo Cristina, todavía conocida como “el nuevo rostro de la TV cubana”, tan linda y tan rubia como todas aquellas norteamericanas que entrevistaron a Fidel.

El rollo que se formó aquella noche jamás lo sabremos.

Cristina, con esa bien estudiada sonrisita de recién “persona importante” que utiliza para leer sus mamotretos, casi sacó a Obama por el cuello, por inservible y fracasado, ante las necesidades de la dictadura, que son muchas.

Pero, ¿cómo se entiende que en esos mismos momentos ya la cúpula dictatorial y el MINREX (Ministerio de Relaciones Exteriores) cubano conocieran de “la gran noticia”, nada esperada, que se daría en la TV al día siguiente?

¿Por qué no le advirtieron a la linda Cristina, para que no metiera la pata ante el pueblo, y no se adelantara a lo que ya se sabía mucho más arriba del ICRT?

Dejaron que la pobre muchacha diera otro tremendo tropezón, como le ocurrió con Silvio Rodríguez, nada menos que ante el cadáver de Fidel Castro, en la Plaza de la Revolución. Cristina, que no llevaba el guión escrito, abordó a Silvio en la cola de los “agradecidos” y de pronto, tal vez ingenuamente, le espetó unos buenos días, que el astuto cantautor interpretó de inmediato:

-No son nada buenos los días, Cristina…

Al viejito cancionero no se le va una, aunque se le fue, qué pena, no haber compuesto Cabalgando con Fidel, una canción que supera en calidad y buen gusto a muchas de la Nueva Trova, compuesta por Raúl Torres. El tiempo dirá si el que la inspiró se la merece.

Cristina se ha puesto fatal. Tan fatal, que al día siguiente de poner la cabeza de Obama en la picota pública, otra colega suya ocupó su lugar y leyó la Declaración Conjunta de EE.UU. y MINREX, donde ambas partes se olvidan que la emigración cubana continuará, porque Cuba no es un país como otro cualquiera, sino un país con una dictadura comunista, donde no existen las libertades individuales, ni se sabe, en más de medio siglo, qué cantidad exacta de cubanos quieren continuar con el fracasado comunismo.

Si algo se ha logrado con lo acordado entre Obama y Raúl Castro es levantar aún más el muro que separa a los cubanos de la libertad y la democracia.

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