Correa relame el totalitarismo

Correa relame el totalitarismo

Si más gobiernos del área se dejan seducir por la ambición de poder, la CELAC podría derivar en una comunidad de tiranos

Rafael Correa, presidente de Ecuador
Rafael Correa, presidente de Ecuador

LA HABANA, Cuba.- Otro gobierno “progresista” de un país miembro de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) aspira a introducir la reelección indefinida. El fantasma del totalitarismo amenaza nuevamente a Latinoamérica.

La Constitución aprobada en 2008 por voto popular en Ecuador impide la reelección presidencial más allá de un segundo periodo. Se elaboró en la Asamblea Constituyente de Montecristi, y, paradójicamente, el propio partido en el poder la impulsó.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, aseguró en agosto del 2013 que no estaba interesado en lanzarse nuevamente al ruedo presidencial, una vez culminara su segundo mandato en el año 2017.
“No me interesa reelegirme. No estoy aquí por ambiciones personales, siempre me cuido de pasar por el poder y que el poder pase por mí”, aseguró el mandatario.
Incluso anticipó que abandonaría Ecuador tras terminar la presente gestión.
Aún no ha transcurrido un año de aquellas declaraciones y ya el mandatario ecuatoriano cambió el discurso. Ahora dice que, en lo personal, cree que tiene el deber de revisar la decisión que había tomado de no aspirar a un nuevo periodo a partir de 2017.

La presidenta de la Asamblea Nacional, Gabriela Rivadeneira, anunció que la gobernante Alianza País ostenta la mayoría parlamentaria y puede eliminar la prohibición de reelección presidencial.
La oposición considera que si la Asamblea Nacional revierte la prohibición estaría irrespetando el voto del pueblo, que aprobó la Constitución en 2008. Considera que una reforma para allanarle el camino a Correa es sinónimo de falta de democracia en el país y totalitarismo.

Pero para el presidente Correa, la oposición que ganó en buena lid la alcaldía de Quito, Guayaquil, y Cuenca “no es una derecha silvestre, sino una derecha organizada, con apoyo internacional, con una estrategia de poder, y que entra en el marco de la nueva ofensiva imperial contra los gobiernos progresistas de América Latina”.
El mandatario asegura que la gente que rodea al alcalde electo de Quito, Mauricio Rodas, prepara un modelo antinacional y antipatriótico. También piensa que el triunfo de la oposición en la capital podría ser utilizado como trampolín para intentar desestabilizar al gobierno.

Los argumentos del presidente son los mismos argumentos trasnochados que esgrimen en contra de la oposición los gobernantes latinoamericanos que apuestan por el totalitarismo, con Cuba como modelo. Esa retórica es un guión cubano escrito hace mucho tiempo, nada original.

Rafael Correa se ha autoimpuesto la tarea de garantizar la continuidad del proceso de la “Revolución Ciudadana”. Quiere asegurarse de que dicho proceso sea irreversible.
El modelo político irreversible impuesto al pueblo cubano es un ejemplo claro de lo que obtendrán lo ecuatorianos si permiten que la Asamblea Nacional revoque la prohibición de reelección indefinida.
Los gobernantes de Venezuela y Nicaragua ya hicieron sus arreglos para que el camino al totalitarismo sea “irreversible”. Ya ambos tienen la reelección indefinida para perpetuarse en el poder. Con el tiempo, el siguiente paso es ilegalizar la oposición, a la imagen y semejanza cubana.

Si más gobiernos del área se dejan seducir por la ambición de poder, la CELAC podría derivar en una comunidad de tiranos.

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