Algunas verdades y otras mentiras

Algunas verdades y otras mentiras

Cierta propaganda del régimen cubano es sorprendentemente sincera

propaganda revolucion socialista
(Foto tomada de internet)

LA HABANA, Cuba.- Durante mi estancia en Tampa, elaboré un artículo que titulé: “Terror y mentiras, recetas del poder del castrismo”, basado en la cantidad de mentiras dichas por Fidel Castro y sus cómplices para hacerse con el poder. Ahora quiero referirme a verdades dichas por el régimen, sus voceros y repetidores, a las cuales el pueblo les ha prestado muy poca atención y en algunos casos ninguna.

Frente a la pizzería “El Rodeo”, ubicada en un costado de la Ciudad Deportiva, apareció una valla por la década de los 60, que rezaba: “Ya se vislumbra en el horizonte el futuro luminoso de la patria”.  Se refería a una cita de un discurso de Fidel Castro, que me abrió los ojos de lo que nos esperaba: por la definición de horizonte como la línea imaginaria que separa al cielo y la tierra y aparece a la altura de los ojos del observador y que por mucho que se avance hacia ella siempre permanece a la misma distancia.

Esto implica que lo único que va a ver el pueblo es el resplandor del luminoso futuro que nunca se alcanzará. Esta técnica, que han usado siempre los Castro, la llamo vender futuro para no tener presente.

También los alabarderos del régimen han asumido algunas consignas como: “Cuba será siempre un eterno Baraguá”, que se ha cacareado una y otra vez, pero no ha sido bien explicada. Habría que aclarar que los Mangos de Baraguá  fue el lugar donde Antonio Maceo expresó su desacuerdo por el Pacto del Zanjón, que diera fin a la guerra de los 10 años, y fue eso una protesta contra un hecho, que no cambió para nada el futuro de esa epopeya.

En la actualidad el pueblo cubano se pasa la vida protestando por todo en la calle, es una notable diferencia con lo que sucedía hace 10 años atrás, cuando nadie se atrevía a abrir la boca. Sin embargo el régimen, que se dice del pueblo, no hace algo para mejorar la existencia de los ciudadanos. Entonces, es verdad: “Cuba es un eterno Baraguá”; protestas por todo sin ningún resultado concreto.

Muy parecido al anterior, es el lema que asoma pintado en muchos centros de trabajo: “Siempre es 26”. Cabría preguntar: ¿Qué fue el 26 de julio de 1953? La respuesta es una sola: en realidad, un fracaso militar desde todos los puntos de vista.

Este sonado fiasco le dio nombre al grupo liderado por Fidel Castro: Movimiento 26 de julio. El después “comandante en jefe de todo”, en su afán de convertir el revés en victoria, lo tomó como un triunfo personal, pues había salido ileso de ese desastre, no importaba cuántas vidas valiosas se habían perdido. Esa ha sido siempre su mentalidad y nada le importa lo que sufra el pueblo ni los que mueran por sus malas decisiones. Entonces también esto es verdad: en Cuba siempre es 26.

“Socialismo próspero y sustentable”, es ahora la nueva mentira con que los mandamases están tratando de dormir a la gente. Algo que nunca ha sido ni será, al menos en Cuba, mientras la pandilla de delincuentes y ladrones, que dicen ser Partido y Gobierno, continúe en el poder; pues lo único que han demostrado en las décadas que llevan incautando libertades al pueblo, es su enorme ineficiencia y capacidad para perjudicarlo; sin embargo dicen actuar en su nombre, pero en la realidad nunca lo han tenido en cuenta, a no ser para exigirles los sacrificios que ninguno de ellos están dispuestos a asumir.

Según los manuales de marxismo-leninismo, la Ley Fundamental del Socialismo es la satisfacción cada vez más plena de las crecientes necesidades de la población. En nuestro país los mandantes la aplican al revés: la insatisfacción cada vez mayor de cualquier necesidad de la población; entonces ¿de dónde han sacado eso de socialismo próspero y sustentable?

Si no lo lograron en 56 años, e incluso cuando contaban con una enorme ayuda material y financiera por parte de la ex URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) y el bloque de los países socialistas, habría que preguntarles: ¿cuántos años más se necesitarán para eso?

Todo parece indicar que este es otro lema que trae acompañado su correspondiente cuento, para desviar la atención de la población del problema fundamental: la ineficiencia del sistema y que en  realidad la gerontocracia que detenta el poder, no responde a los verdaderos intereses del pueblo, sino a sus egoístas y mezquinos beneficios.

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