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Al castrismo le encanta el papel de víctima

castrismo Miguel Díaz-Canel, Protestas, Cuba, Ritual

LA HABANA, Cuba.- Los actuales gobernantes cubanos siempre se las han arreglado para aparecer como víctimas de las “crueles” acciones de sus enemigos. Todas las actuaciones del castrismo, lo mismo dentro que fuera de las fronteras de la isla, son presentadas como legítimas respuestas ante tales agresiones. Una situación que se exacerba en el contexto del diferendo con Estados Unidos. Aquí los dirigentes cubanos disfrutan su papel de David enfrentado al gigante Goliat.

Si tuviéramos que enumerar algunos de los entreactos de esta larga trama, tendríamos que comenzar, por supuesto, por el “bloqueo” de Estados Unidos. Se trata del argumento principal de las autoridades cubanas para tratar de justificar todos los desaciertos que exhiben la economía, la política y la sociedad de la isla. Aunque las estadísticas muestren que aumentan las ventas de alimentos por parte de Washington, el discurso oficial del castrismo insiste en que el bloqueo se mantiene intacto, y es el culpable de que Cuba no avance. No quisiéramos estar en el pellejo de cualquier funcionario castrista que olvide mencionar el bloqueo cuando se dirija a la opinión pública.

La intervención militar cubana en África, en los años 70, también fue presentada como una acción defensiva contra las agresiones de Sudáfrica y Somalia a Angola y Etiopía, respectivamente. No obstante, la verdad se abrió paso finalmente. En Angola se apoyó al MPLA de Agostinho Neto, que mantenía nexos con los gobernantes cubanos desde los años 60, en perjuicio de otras dos guerrillas -el FNLA y la Unita- con iguales derechos a luchar por la independencia de su patria. Y en Etiopía la actuación cubana fue más escandalosa, pues las tropas castristas defendieron a un gobernante que se declaró marxista-leninista, y terminó siendo un genocida de su propio pueblo.

Ese papel de víctima que tanto disfruta el castrismo les ha sido trasladado también a sus aliados en los días que corren. Lo vemos en ese punto de vista que sostienen todos los espacios oficialistas del país -como si se tratara del centralismo democrático en una reunión del Partido Comunista o la UJC- al responsabilizar a Estados Unidos y la OTAN por el conflicto bélico que tiene lugar en Ucrania. El castrismo cierra los ojos y se tapona los oídos para no ver ni escuchar el repudio mundial unánime ante los desmanes de Vladimir Putin. Ahí están las 140 naciones que en la ONU condenaron la agresión rusa, y las entidades deportivas y culturales que vetan la participación de los rusos en sus actividades.

Y qué decir del criterio que sostiene el mandatario Díaz-Canel, en el sentido de que Cuba es víctima de la política migratoria del gobierno de Estados Unidos hacia la isla. O sea que mueren cubanos en el estrecho de la Florida porque el vecino del norte estimula las salidas ilegales al aceptarlos si llegan a sus costas. Ni una palabra acerca de las terribles condiciones de vida que existen en Cuba, y que obliga a su población, en especial a los jóvenes, a huir de la isla.

El capítulo más reciente de esta saga le correspondió a ese intelectual orgánico del castrismo que responde al nombre de Iroel Sánchez. En un artículo aparecido en el periódico Granma, Iroel apunta que “lo que permitirá hacer nuestra victoria irreversible, además de la sostenibilidad económica, es la consolidación de nuestra contrahegemonía en el campo de las subjetividades”.

Aquí se apela a una contrahegemonía defensiva que se enfrentaría a la hegemonía que el autor ve venir de Estados Unidos, concretamente del sur de la Florida. De esa forma el castrismo justifica todas las tropelías que se cometan contra la oposición cubana, argumentando que acuden a su contrahegemonía para derrotar a los agentes internos de la hegemonía que ostenta el enemigo imperialista.

Lo más triste de todo, además de lo que significa para reprimir las ansias de libertad de los cubanos, es la cantidad de personas que allende los mares se dejan embaucar por esta estratagema del castrismo.

ARTÍCULO DE OPINIÓN
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