A manera de despedida para Oscar Peña

A manera de despedida para Oscar Peña

Desde La Habana llegan mensajes de consuelo para sus familiares que apenas sé si podré dar en persona, dadas las circunstancias de su muerte

Oscar Peña
Oscar Peña. foto tomada de internet

MIAMI, Estados Unidos.- La noticia del fallecimiento de Oscar Peña me llegó desde La Habana durante una conversación telefónica. La mala nueva me tomó totalmente por sorpresa. Hacía relativamente pocos días había intercambiado mensajes con él, siempre ocupado en generar discusiones constructivas en torno al tema cubano. En ocasiones pedía que tomara parte en los debates que sus criterios generaban. Oscar se había dado a esa tarea noble de placer sano, y hasta en ocasiones problemático, que sus buenos deseos y ganas de hacer le impulsaban.

Aunque había escuchado hablar de Oscar desde bastante tiempo atrás no fue hasta mi asentamiento en Miami que le llegué a conocer. De inmediato empatizamos. Jovial, de sincera palabra y trato afectuoso, enseguida se ganaba el aprecio de su interlocutor. Así ocurrió conmigo y con mi entrañable amigo Adrián Leiva. La sintonía no podía ser mejor y mayor, desde el momento en que los tres apostábamos por un ideal de cambios en Cuba desde las perspectivas del diálogo, la aceptación (palabra que encierra un mejor sentido que la tolerancia) y una política de puentes abiertos entre Cuba y esta parte del estrecho, lejos de esa empecinada proyección de muros y barreras que nada aportan, a no ser la angustia y el empeoramiento de la vida de los que viven en la Isla, e incluso la radicalización de las posturas que muy posiblemente tenderían a la flexibilización razonable de una política menos agresiva.

Un grupo apreciable, de las dos orillas, no entenderían esa apuesta defendida por Oscar Peña y muchos como él. Las críticas y los insultos a veces trataban de acallar lo que a gritos resulta irrefutable, pero ni con eso lograban hacer perder fuerza motivadora de uno de los fundadores del comité pro derechos humanos de Cuba. Por el contrario, siempre de manera dialogante y respetuosa, Peña defendía su criterio, generando el intercambio de argumentos.

Desde La Habana llegan mensajes de consuelo para sus familiares que apenas sé si podré dar en persona, dadas las circunstancias de su muerte. El director de la Asociación Pro Libertad de Prensa (APLP), José Antonio Fornaris, recuerda que conoció a Peña en 1989 cuando entró a formar parte de la directiva del Comité Cubano Pro Derechos Humanos en la que Oscar fungía como uno de sus vicepresidentes. Cuenta Fornaris que Oscar fue quien lanzó la idea de un llamamiento al diálogo nacional, para cuyo fin redactó el documento de su convocatoria.

Fornaris afirma que posiblemente fue la segunda persona que viera aquel escrito del que revisó cuestiones de redacción a petición del autor. La frase “Bajemos de nuestros viejos burros”, integrada en aquel texto, le quedó grabada para siempre en la memoria. Le llamó la atención la imagen bíblica que hacía referencia a la necesidad de emprender un camino en el que era imprescindible deshacerse de ideas obsoletas y entorpecedoras para asumir los retos que las nuevas realidades imponían. Tal como la entrada de Jesús en Jerusalén sobre un asno del que se baja para desencadenar un tormento que habría de cambiarlo todo.

“Hay algo que no quiero dejar de decir”, puntualiza Fornaris en su breve nota desde La Habana. Se refiere a la situación económica que en aquellos días confrontaban los integrantes del CCPDH, la cual califica de ni remotamente envidiable. De aquellos momentos recuerda el desembolso que hiciera Oscar Peña de una pequeña suma en moneda nacional, de la que tampoco el donante disponía en abundancia, para cubrir un momento de extrema necesidad del colega en aprietos. Diez pesos podrían parecer muy poco hoy, pero entonces podrían significar mucho según las circunstancias. La salida de Oscar de Cuba tomó por sorpresa a Fornaris, al pensar que privaba a la sociedad civil del aporte irremplazable que su valeroso trabajo significaba. Un sentimiento que se repite ahora con esta partida, en verdad definitiva, que se verificó el pasado 13 de agosto.

La muerte, dicen a consecuencias del coronavirus, nos roba su presencia necesaria y a muchos a un amigo. Esa plaga fatídica que se ha empeñado en darle razón a los que defienden la tesis de que la historia se repite de manera cíclica y misteriosa, nos priva de la persona física de Oscar. Aunque veamos en esta partida final el irremediable vacío que la muerte nos deja siempre, la fe nos conforta desde la afirmación de que la vida no acaba con la ausencia física y que él seguirá, desde ese otro lado mistérico, apoyando espiritualmente todos los esfuerzos en los que creyó y por los que trabajó hasta casi su último aliento.

Repasando recuerdos archivados encontré hace unas semanas las palabras que Oscar Peña me enviara por correo cuando supo de la muerte de Adrián en 2010: “Conocí a Adrián Leiva hace unos años. Mis últimos recuerdos de él fueron tiempos que compartimos en México el otoño pasado. Todo un personaje Adrián. Estar con él era pasarla divertido. Se pasaba las 24 horas del día hablando de Cuba. Quería regresar”.  Tomando sus palabras de despedida para Adrián Leyva en aquel correo, ahora se las dedico a su persona como homenaje póstumo: ¡Admiración, respeto y honor para Oscar Peña!

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Acerca del Autor

Miguel Saludes

Miguel Saludes

Miembro fundador del Movimiento Cristiano Liberación y coorganizador del Proyecto Varela. En Cuba se gradúa en cursos a distancia de la universidad de comillas en teología, doctrina social de la iglesia, derechos humanos y medios de comunicación sociales de la iglesia en 1999. Simultáneamente publica artículos en revistas católicas palabra nueva, espacios y vitral. en el 2003 comienza su labor como periodista independiente en colaboración con la revista digital Cubanet. Exiliado en Estados Unidos desde 2005, continúa escribiendo artículos de opinión para CubaNet. Mantiene vínculos con prensa independiente cubana a través de la APLP (Asociación Pro Libertad de Prensa) de la que ha sido nombrado representante exterior. Miembro de la Junta Directiva de CubaNet

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