A 45 años del inicio de la aventura angolana

 A 45 años del inicio de la aventura angolana

Más de dos mil jóvenes cubanos regaron inútilmente su sangre en ese territorio en aras de defender el afán expansionista de una potencia extranjera

Angola Cuba
Soldados cubanos en Angola, en 1988 (Foto:

LA HABANA, Cuba.- Este 5 de noviembre se cumplen 45 años del arribo del primer contingente militar cubano a suelo angolano, como parte del apoyo que Cuba le brindaba al Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA), para que se hiciese con el poder en esa nación africana. En un intento por relacionar esa participación en el conflicto angolano con la llegada a la isla en siglos anteriores de negros esclavos africanos, el castrismo denominó esa acción como Operación Carlota,  aludiendo a una esclava africana que lideró dos sublevaciones de esclavos contra los colonialistas españoles

La propaganda oficialista cubana, así como los amigos del castrismo en otras naciones, han pretendido establecer la tesis de que Cuba fue a Angola por iniciativa propia en el contexto de un pregonado “elemental deber internacionalista”. Para ello, entre otras cosas, aducen ciertos contactos mantenidos por el Che Guevara con Agostinho Neto, el líder del MPLA, durante la malograda intervención del guerrillero argentino-cubano en el Congo en 1965.

Sin embargo, existen evidencias de que la llegada de militares cubanos a Angola en aquel noviembre de 1975 se enmarcaba en la estrategia geopolítica de la entonces Unión Soviética. Ya para entonces Cuba había dado pasos firmes para acceder institucionalmente a la órbita soviética, tras su ingreso tres años antes al Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), aquel mecanismo de integración liderado por Moscú. Además, la isla preparaba la celebración del Primer Congreso del Partido Comunista, que sentó las bases para dotar al país de una Constitución al estilo soviético.

Lo cierto era que en esos días iniciales de noviembre había una especie de vacío de poder en Angola tras la decisión de los gobernantes portugueses de conceder la independencia a ese territorio. Se esperaba un posible acuerdo entre las tres facciones que habían combatido a los portugueses. Además del citado MPLA, estaban el Frente Nacional para la Liberación de Angola (FNLA), liderado por Holden Roberto, y la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA), en cuyo frente se hallaba Jonas Savimbi.

Pero Agostinho Neto, deseoso de acceder al poder en solitario, concibió declarar unilateralmente la independencia de Angola. Y como no podía lograrlo con sus propias fuerzas, decidió solicitar la cooperación militar de Cuba. Para cubanos y soviéticos, por su parte, Neto era el hombre indicado para gobernar en Angola, teniendo en cuenta la visión pro occidental de Holden Roberto, y el entrenamiento guerrillero que había recibido Jonas Savimbi en China, por esa época un rival de Moscú por el dominio del movimiento comunista internacional.

Fueron alrededor de 16 años de participación cubana en la guerra civil de Angola, durante los cuales más de dos mil jóvenes de la isla regaron inútilmente con su sangre esa tierra africana. Hacia 1991, coincidiendo con la desaparición de la Unión Soviética, llegaba a su final la presencia cubana en el conflicto angolano. Sin dudas, otro detalle a favor de los que apuestan por el vínculo del castrismo con los intereses geopolíticos de Moscú.

No hay que olvidar que en ese mismo contexto se había producido la intervención militar cubana en Etiopía en la segunda mitad de los años setenta, cuando La Habana y Moscú decidieron apoyar al autotitulado marxista-leninista Mengistu Haile Mariam, que a la postre resultó un genocida de su propio pueblo.

El 7 de diciembre de 1989, aprovechando la jornada en que los cubanos rendimos homenaje a Antonio Maceo con motivo de su caída en combate en 1896, los gobernantes cubanos llevaron a cabo la denominada Operación Tributo, que consistía en traer de regreso al país los restos de los caídos en las aventuras africanas del castrismo.

Se trató de un infame intento de identificar la sangre derramada por la independencia de Cuba del colonialismo español, con las muertes absurdas en aras de apoyar el afán expansionista de una potencia extranjera.

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Orlando Freire Santana

Orlando Freire. Matanzas, 1959. Licenciado en Economía. Ha publicado el libro de ensayos La evidencia de nuestro tiempo, Premio Vitral 2005, y la novela La sangre de la libertad, Premio Novelas de Gaveta Franz Kafka, 2008. También ganó los premios de Ensayo y Cuento de la revista El Disidente Universal, y el Premio de Ensayo de la revista Palabra Nueva.

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