2018, un año desastroso para el béisbol cubano

2018, un año desastroso para el béisbol cubano

Durante este lapso, Cuba perdió lo dos títulos que le quedaban, uno en la categoría infantil y otro en la de mayores

beisbol cuba
El campocorto de los Alazanes de Granma, Alexander Ayala, en una jugada ante las Águilas de Mexicali (ACN)

LA HABANA, Cuba. – Ya casi no es noticia el mal momento por el que atraviesa el béisbol cubano. Sin embargo, la calamitosa actuación de los peloteros de la isla en el año que concluye, tanto en las categorías infantiles-juveniles como en la de adultos, amerita un recuento especial.

En el torneo panamericano de la categoría sub-12 el equipo cubano tuvo que contentarse con la medalla de bronce, un lugar que no satisfizo a los federativos de la isla, quienes aspiraban a un desempeño superior. El descalabro continuó en otra cita panamericana, esta vez en el sub-18, cuando los peloteritos cubanos ni siquiera clasificaron para la ronda final del evento, y con ello no obtuvieron boleto para la Copa del  Mundo del próximo año.

Mas, la gran decepción sobrevino en la categoría sub-15, donde Cuba pensaba revalidar su título de campeón mundial. Después de ganar invicto su grupo en la ronda eliminatoria, el equipo cubano perdió todos los partidos en la final y solo alcanzó el quinto lugar.

Las categorías juveniles cerraron con la no presencia de Cuba en el campeonato mundial sub-23, ya que los cubanos no habían obtenido en el 2017 la clasificación para participar en esa justa.

Con respecto a los torneos de adultos, sobresale la pérdida del título de campeón centroamericano en los juegos de Barranquilla, el otro máximo galardón que ostentaba el béisbol de la isla. Aquí es de destacar que para este certamen se realizó una preparación especial que duró seis meses, pues las autoridades deportivas comprometieron su honor con el resultado de esta competencia. Es por eso que la medalla de plata que finalmente se obtuvo cayó como un jarro de agua fría sobre los referidos mandamases del deporte.

Previo a Barranquilla, la selección nacional cubana perdió por cuarta vez consecutiva el tope amistoso que celebran con una selección universitaria de Estados Unidos. Por otra parte, en la Serie del Caribe no pudo pasar de las semifinales  el equipo de la provincia de Granma, que representaba a Cuba en esa lid.

Pero el ridículo mayor le correspondería al equipo que la isla envió a la Semana de Haarlem, en Holanda. Allí Cuba perdió todos los juegos de la primera ronda, incluyendo una derrota ante ¡Alemania!, un país con escasa tradición en el  deporte de las bolas y los strikes. Habría que ver qué sentirían los alemanes si su selección nacional de fútbol perdiera un partido frente a los cubanos.

Por todo lo anterior a nadie extrañó que ningún pelotero, excepto Alfredo Despaigne que se desempeña en la Liga japonesa —por supuesto, con el visto bueno de la Federación Cubana de Béisbol—, fuera escogido entre los mejores atletas de Cuba en el 2018.

Por otra parte, y tomando en cuenta las citadas actuaciones, las posibilidades de que Cuba obtenga un boleto para tomar parte en el torneo de béisbol de los panamericanos de Lima en el próximo 2019 se tornan cada vez más distantes.

Y mucho menos pensar en clasificar para la olimpiada de Tokio en el 2020, donde el béisbol reaparecerá tras doce años de ausencia de las citas olímpicas.

La debacle del beisbol cubano en el 2018 confirma que la crisis no solo abarca  la categoría de adultos, la cual se ve afectada por el creciente éxodo de peloteros que marchan a jugar en otros países. Se trata de un problema mucho mayor, estructural y organizativo, que tiene sus raíces en la deficiente preparación que reciben los peloteros desde edades tempranas.

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