Vuelven las amenazas contra miembros de La Hora de Cuba

Vuelven las amenazas contra miembros de La Hora de Cuba

“Me dijeron que me prohibían salir de la provincia y que si quería salir del país tenía que pedirles permiso a ellos”

LA HABANA, Cuba.- Inalkis Rodríguez, periodista de La Hora de Cuba, está siendo acusada de ser supuestamente la autora de los carteles con frases martianas que aparecieron en la fachada de la casa de la actriz Iris Mariño, quien después de ser expulsada de la Academia de Arte donde trabajaba, fue víctima de una serie de agresiones, entre ellas, frases ofensivas hacia ella y su esposo que pintaron en el mismo espacio donde después manos amigas y desconocidas se solidarizaron.

Aunque este fue el pretexto que utilizó la Seguridad del Estado, para Rodríguez el verdadero motivo es la invitación que recibió a participar en un evento en España.

Cuando preguntó qué pruebas tenían que la incriminaran, le contestaron que “alguien de la Oficina del Historiador te vio”, pero no quisieron decirle quien fue ese “alguien”.

O sea, que “quien hace la denuncia contra mí es la Oficina del Historiador por dañar la inversión millonaria que ellos han hecho en el patrimonio camagueyano”, ironiza la periodista, porque realmente la ciudad de Camagüey está deprimida y extremadamente deteriorada.

“Me dijeron que me prohibían salir de la provincia”, denuncia, “Y que si quería salir del país tenía que pedirles permiso a ellos”, lo que provocó una burla, pues la periodista está segura de que la respuesta será negativa.

“De paso nos dijeron que nos estuviéramos tranquilos”, y cuenta además que amenazaron a Henry Constantin también, “porque si no, nos iban a hacer un registro”. Esta no sería la primera vez que el equipo de la publicación pasa por el mismo proceso arbitrario, como tampoco es la primera vez que la periodista ha sido acusada y amenazada de ser enjuiciada sin el debido proceso.

El martes próximo Inalkis Rodríguez está citada a un nuevo interrogatorio con la oficial de la Seguridad del Estado que se hace llamar Daisy, sin apellidos ni identidad corroborable, lo que hace más injusto el proceso.

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