The Washington Post: El deshielo beneficia al régimen, no al pueblo cubano

The Washington Post: El deshielo beneficia al régimen, no al pueblo cubano

“El lucro tiene prioridad sobre los derechos humanos”

Letrero en la sede de The Washington Post (Foto: washingtonpost.com)
Letrero en la sede de The Washington Post (Foto: washingtonpost.com)

MIAMI, Estados Unidos.- Un reciente editorial del diario estadounidense The Washington Post denuncia que “la tendencia fundamental en la nueva forma de las relaciones Cuba-EE.UU. es hacia la colaboración entre corporaciones estadounidenses y los guardianes militares de la isla, donde el lucro tiene prioridad sobre los derechos humanos fundamentales para el pueblo cubano”.

“Si esto suena familiar”, continúa el editorial, “es porque se parece mucho al arreglo que existió alguna vez entre Washington y el régimen cleptocrático de Batista que Fidel Castro derrocó en 1959”.

El artículo aparecido en el importante medio noticioso y de opinión de EE.UU., cita varios ejemplos en ese sentido. El Post comienza mencionando que, el pasado año, 160 000 estadounidenses visitaron Cuba y cada uno de ellos debió pagar 50 dólares por una visa de turismo. “Eso se traduce en ocho millones de dólares, no precisamente una calderilla para un régimen con problemas financieros”.

Asimismo, menciona el caso del cambio en la cúpula de la Oficina del Historiador de la Ciudad, que fue ocupada por militares. The Washington Post describe La Habana Vieja como una “atracción turística mayor” que ahora es manejada por el Ejército.

Además, ejemplifica con el caso de la absorción del Banco Financiero Internacional por parte de militares. Dicha institución bancaria es “responsable de la mayor parte de las transacciones financieras internacionales de Cuba”.

Respecto al potencial de turismo estadounidense, hasta ahora los cuentapropistas cubanos han “rentando habitaciones en sus casas”, describe el rotativo. “La administración Obama enuncia que el apoyo de estos emprendedores es un objetivo principal de su política; los ve como una potencial clase media que haría presión a favor de la democracia”.

Pero critica que “mientras tanto, (la Casa Blanca) autoriza a la gigante firma estadounidense Starwood Hotels a unir fuerzas con el Estado cubano para operar hoteles propiedad del gobierno”.

El Post considera que “las actividades de los militares muestran que el régimen no tiene la intención de compartir el mercado con los cuentapropistas”.

En esa cuerda, “Gaviota, una compañía de turismo propiedad de los militares, está sumida en lo que la Associated Press llama ‘una ola de construcción de hoteles’, que Cuba necesita porque sus hoteles en existencia carecen, por mucho, de la capacidad suficiente para hospedar cientos de miles de visitantes adicionales de los Estados Unidos”.

De manera, general, dice el Post, “las fuerzas armadas cubanas poseen las compañías que dominan el turismo, y esas firmas están expandiendo su rol, anticipándose a la llegada de estadounidenses”.

Con todos los elementos manejados en el análisis del Washington Post, este concluye que “si usted piensa que la política del presidente va a ‘empoderar’ el incipiente sector privado cubano, oponiéndose al dominio del Estado, piense de nuevo”.

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