“Quiero salvar a mi esposo y ojalá alguien me escuche”

“Quiero salvar a mi esposo y ojalá alguien me escuche”

La esposa de Silverio Portal cuenta que el preso político será trasladado de la prisión El Pitirre a la sala de la Seguridad del Estado del hospital militar Carlos J. Finlay

Silverio Portal régimen cubano
Silverio Portal Contreras (Foto: Cuba Nuestra)

LA HABANA, Cuba.- El preso político Silverio Portal Contreras será trasladado de la prisión El Pitirre, donde se encuentra incomunicado, a la sala de la Seguridad del Estado del hospital militar Carlos J. Finlay, según informó un recluso vía telefónica a su esposa, Lucinda González Hernández.

“Me dijo que Silverio no está en buenas condiciones, que está muy delgado, que se ve mal, que la presión no le baja”, cuenta Lucinda, que no ha desistido de implorar clemencia ante la situación de su compañero de vida y de lucha.

“Estoy muy preocupada por la salud de Silverio, y le pido a la opinión internacional, a Amnistía Internacional, a la Unión Europea, a todos los hermanos de adentro y de afuera de Cuba que apoyen en esta campaña, que me ayuden a sacarlo, porque Silverio está muriendo en las mazmorras de los Castro”.

Silverio Portal Contreras fue condenado a cuatro años de privación de libertad por reclamar viviendas dignas para quienes viven entre ruinas en la ciudad. Con su proyecto “No más muertes en Cuba por derrumbes” proponía protestar frente a las instituciones gubernamentales para exigir por la situación que afecta a miles de cubanos. Sobre Portal Contreras pesan los supuestos delitos de “desorden público” y “desacato”, figuras delictivas con las que comúnmente condenan a activistas por reclamar sus derechos.

En los dos años y medio que han transcurrido desde su encarcelación, la epilepsia y la hipertensión que padecía se han agravado, ha sufrido un infarto cerebrovascular, dos isquemias transitorias, la pérdida de la visión de un ojo tras una golpiza, y la pérdida progresiva de la visión del otro luego de diagnosticársele una diabetes.

Hasta la fecha, Silverio Portal ha sido declarado preso de conciencia por Amnistía Internacional; el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de las Naciones Unidas ha pedido su liberación inmediata junto a otros prisioneros de conciencia, y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos le otorgó recientemente una medida cautelar. Sin embargo, el Tribunal Nacional le niega la licencia extrapenal pese a que los informes médicos describen su situación como crítica.

Lucinda González Hernández cuenta que en esa llamada fueron denunciadas otras arbitrariedades con respecto a la salud de su esposo.

“Hicieron un registro y le cogieron los medicamentos que le llevo”, ya incluso había denunciado que le robaron el reloj, por lo que “se le pasa el tiempo de los medicamentos”, otra razón que advierte que el activista no está recibiendo la atención que necesita.

“Me cuentan que Silverio pidió que los medicamentos los donaran a los presos que lo necesitan”, asegura la esposa, “pero yo sé que no se lo van a dar a ningún preso, si no se lo cogen ellos los botan, porque son malísimos”, y tiene razones para pensar así después de toda la crueldad que las autoridades carcelarias le han mostrado.

González Hernández, quien hace unas semanas solicitara una de fe de vida de su esposo, no descansa pidiendo justicia.

“Quiero libertad para todos los presos políticos, pero quiero salvar a mi esposo”, y llama a que no descanse nadie en el empeño de liberar a Silverio Portal. “Ojalá que alguien me escuche y logre conmover el sentimiento y la justicia de estos esbirros”, y no pierde las esperanzas, aunque su demanda parezca un imposible.

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Acerca del Autor

María Matienzo Puerto

María Matienzo Puerto

Maria Matienzo Puerto: Una vez soñé que era una mariposa venida de África y descubrí que estaba viva desde hacía treinta años. A partir de entonces construí mi vida mientras dormía: nací en una ciudad mágica como La Habana, me dediqué al periodismo, escribí y edité libros para niños, me reuní en torno al arte con gente maravillosa, me enamoré de una mujer. Claro, hay puntos que coinciden con la realidad de la vigilia y es que prefiero el silencio de una lectura y la algarabía de una buena película.

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