Nuclear de Juraguá: nido de ratas y murciélagos

Nuclear de Juraguá: nido de ratas y murciélagos

Monumento a la ineficiencia comunista. Ruina poblada de excrementos y animales putrefactos. Al paralizarse en el 2000, la primera unidad estaba terminada en un 97 por ciento

Planta Nuclear de Juraguá
En el año 2000, Vladimir Putin y Fidel Castro acordaron abandonar la construcción del faraónico proyecto para alivio de los cienfuegueros que sospechaban que dormían sobre un polvorín

La Central Electronuclear de Juraguá en Cienfuegos no es otra cosa que una ruina que permanece en pie como reliquia fantasmagórica de la Guerra Fría. Las instalaciones de lo que debió ser una planta nuclear en la costa sur de Cuba, nunca fueron terminadas. El inicio de su construcción se remonta a una época en que la isla de régimen comunista estaba cerrada en un punto muerto de tensas relaciones con Estados Unidos.

Pero así como las relaciones con Estados Unidos han cambiado, también lo ha hecho el edificio, aunque por desgracia para peor.

La construcción de la planta de energía nuclear, que comenzó en 1983, fue diseñada para atender al 15% de las necesidades energéticas de Cuba, pero la caída de la Cortina de Hierro significó también la caída del dinero de la Unión Soviética que entraba a Cuba para apuntalar al sistema no sólo más represivo sino más inviable de la historia: el comunismo.

En el año 2000, el presidente ruso Vladimir Putin y el dictador cubano Fidel Castro acordaron abandonar la construcción del faraónico proyecto, para alivio de Estados Unidos y, sobre todo, de la población de la zona que sospechaba que dormía sobre un polvorín.

El explorador urbano británico Darmon Richter, de 33 años, residente de Oxford, estuvo fotografiando y merodeando el decrépito edificio durante sus vacaciones.
Ratas, murciélagos, cangrejos, mosquitos y plantas parásitas han convertido las antiguas instalaciones de la Central Nuclear en su hogar. La herrumbre y el graffiti cubren las paredes y los antiguos equipos soviéticos.

planta de Juragua, vista aérea
Planta de Juragua, vista aérea

Tras años de abandono de la antigua joya de la corona del comunismo en la isla, él y un grupo de amigos lograron aventurarse en el interior, para descubrir asombrados que la naturaleza ha recuperado el edificio. Ratas, murciélagos, cangrejos, mosquitos y plantas parásitas han convertido las antiguas instalaciones de la Central Nuclear en su hogar.

La herrumbre y el graffiti cubren las paredes y los antiguos equipos soviéticos. El olor a excrementos y animales putrefactos es apenas mitigado por el olor del mar que rompe en la costa cercana, informa el diario británico Mirror.

El ambiente de ruina tras la hecatombe que prima en el sitio, recuerda a muchos la ruina en la que pudo haberse convertido no sólo la bella ciudad de Cienfuegos sino la isla entera, en caso de que la planta hubiese funcionado, dados los enormes errores de diseño del tipo de reactor VVER-440, que no es otro que el de Chernobyl, y la deficiente construcción civil del edificio de la planta.

Al paralizarse las obras, la construcción de la primera unidad estaba terminada en un 97% en su estructura, mientras que un 40% de los equipos del reactor estaban ya instalados y, acorde con los analistas, las posibilidades de un accidente en Juraguá, una vez en estado operacional, se estimaba que eran 15 veces mayores que los de una planta nuclear en Estados Unidos.

Según el especialista Manuel Cereijo, los principales problemas de seguridad que confrontaba el diseño y construcción de Juraguá estaban determinados por la capacidad limitada del sistema de enfriamiento, la tecnología obsoleta del sistema de control, la capacidad muy pequeña del domo del reactor para soportar presión, la carencia de diferenciación entre los sistemas de control y los de prevención de incendio, las radiaciones de neutrones del tanque del reactor podían causar el resquebrajamiento del acero y los posibles salideros en caso de ruptura de las tuberías en el sistema primario de enfriamiento.

Visto lo anterior, lo mejor que pudo pasar es que Juraguá quedara para la historia como un monumento a la ineficiencia comunista y como uno más de los fallidos proyectos megalomaníacos del dictador Fidel Castro.

PUBLICADO EN MARTINOTICIAS 

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