Ministerio de Salud Pública abandona a joven enfermo en Santiago de Cuba

Ministerio de Salud Pública abandona a joven enfermo en Santiago de Cuba

Yoenis Barriento Thomas, de Alto Songo, Santiago de Cuba, padece de una condición que no solo le ha imposibilitado ejercer su carrera, sino que también le ha causado mucho dolor y frustración

Yoenis Barriento Thomas (Foto de la autora)

SANTIAGO DE CUBA, Cuba. – Continúan apareciendo las víctimas del Sistema de Salud Pública en Cuba. Esta vez, Yoenis Barriento Thomas, un joven de 34 años de edad, relató a CubaNet los detalles de su amarga experiencia.

Yoenis vive en Alto Songo, Santiago de Cuba, y es un profesional. Sin embargo, asegura sentirse un “hombre incompleto” porque padece de una condición que no solo le ha imposibilitado ejercer su carrera, sino que también le ha causado mucho dolor y frustración.

“Me considero una persona inteligente, preparada, pero también me acompaña un sufrimiento que me atormenta desde hace más de 30 años”, señaló.

Cuando Yoenis tenía dos años ingirió una sustancia cáustica que le ocasionó pérdida parcial de la lengua y considerables daños en algunos órganos del tracto digestivo, principalmente en el esófago.

Tras seis días de la ingesta, estando aún internado, su madre, por desconocimiento, le dio a comer un pedazo de carne que le perforó el esófago y fue necesario que le practicaran una Gastrostomía Alimentaria.

Al respecto, el doctor Roberto Serrano aclaró: “Definitivamente, la ingesta del producto cáustico le provocó importantes quemaduras en los órganos con los que tuvo contacto. Aunque en este caso el paciente no tuvo consecuencias irreversibles en un primer momento, el intentar tragar algún alimento complicaría su caso, como ocurrió. La carne de seguro le perforó el esófago que ya estaba dañado por el cáustico”.

“Se le realizó una Gastrostomía con el objetivo de que pudiera alimentarse mediante una sonda que se le colocó a través de la pared abdominal y hasta el estómago. Esto permite que se le administre líquidos y medicamentos de forma directa en el estómago sin pasar por la boca y el esófago”, concluyó el doctor.

En primera instancia esta condición podía ser reversible, o sea, había posibilidades de restablecerle las vías orales mediante otra intervención quirúrgica que solo era posible cuando cumpliera los siete años de edad. Pasó todo ese tiempo hospitalizado, yendo a su casa solo de vez en cuando.

Al pasar el tiempo requerido,  le practicaron la cirugía. Sin embargo, esta fue fallida debido a malos procedimientos del personal médico implicado.

“Me operaron y todo salió mal por mala praxis de los médicos. El resultado ha sido una vida complicada en extremo para mí y mi familia”, apuntó Yoenis.

Luego de este fracaso continuaron realizándole diferentes estudios para conocer si existían otras opciones de tratamiento. Fue trasladado hasta la ciudad de La Habana, donde le hicieron otra cirugía, esta vez Explorativa, para indagar más sobre su caso. Tampoco hubo resultados positivos.

A los 22 años, todavía sin alternativas, viajó por su cuenta nuevamente a la capital y logró que le ingresaran en el Hospital Hermanos Ameijeiras. En este lugar le confirmaron que en Cuba no existía la solución quirúrgica para su caso.

“Me dijeron que el país no contaba con tecnología ni personal médico capacitado para operarme. Que debía viajar a otro país para hacer el tratamiento” declaró Yoenis.

En aquel entonces, las recomendaciones eran que debía internarse en un Centro Hospitalario para que le realizaran estudios con el objetivo de enviarle de inmediato a un segundo país.

Ya han pasado 14 años desde que le plantearan esta opción y todavía nada. Por sus propios medios ha indagado y viajado en múltiples ocasiones a La Habana con la esperanza de que cambien sus pronósticos, pero todo ha sido en vano.

En su desesperación, también redactó dos misivas y se las entregó personalmente al Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) en la provincia santiaguera. En estas expuso su situación y le rogó al funcionario que se interesara por su caso y le ayudara a resolverlo.

“Señor, le ruego se tome un interés personal en mi caso, pues créame que no soporto esta situación por la que estoy pasando, de hecho, creo que nadie la merece y sé que si la solución está en manos de alguien, ese alguien se llama Lázaro Expósito Canto”, dijo Yoenis en la carta.

Sus demandas más importantes se basaron en el hecho de que fue abandonado por Salud Pública desde los 10 años. Acerca de que le retiraron la pensión porque se casó, no de matrimonio, con una persona que trabaja y que no lo puede mantener porque su régimen de cuidado es muy costoso. Pues debe comer cada dos horas y mantener una alimentación hiperproteica.

Resaltó además que ni siquiera por lo exigente de su alimentación ha recibido una dieta de parte del Gobierno y que las sondas, jeringuillas y medicamentos analgésicos que requiere, como el Tramadol, siempre se encuentran en falta.

Inclusive, ha tenido que utilizar sondas para hacer lavados rectales que son desechables e inadecuadas para su patología. Esto le ha provocado como especies de úlceras alrededor de la incisión de la Gastrostomía.

Desafortunadamente, sus quejas fueron consideradas “sin razón”.  Hace poco, después de más de dos años en silencio, la Dirección Municipal de Salud de la localidad así lo decidió, debido a argumentos en su contra, que dió la Trabajadora Social que lo “atendía”.

En el mismo documento Yoenis manifestó su total desacuerdo con la deliberación y le comunicó al organismo que viajará a la Habana para interponer su queja, está vez,  ante el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

En estos momentos, el joven presenta constantes y fuertes dolores abdominales, que son síntomas de que algo va mal. Además, sufre de una desnutrición severa de acuerdo a su edad.

Es un hombre fuerte que se ha sobrepuesto a su enfermedad, hasta el punto de estudiar la carrera de Psicología y construir una familia. Hoy tiene dos hijos pequeños, por los que desea luchar pero sin ayuda es imposible que pueda conseguirlo.

“Pido a cualquier persona o institución que sepa de mi caso, que se interese y me ayude, porque en mi país no tengo la más mínima oportunidad de sobrevivir”, concluyó.

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