“Mi libertad no la negocio”, afirma médico cubano expulsado de su trabajo

“Mi libertad no la negocio”, afirma médico cubano expulsado de su trabajo

“Mis profesores y familia me enseñaron a decir la verdad, y decir la verdad no es violar la ética médica ni es un delito”, dijo Pupo Casas

médico cubano
Dr. Alexander Raúl Pupo Casas. Foto Facebook

LA HABANA, Cuba.- “No me retractaré de nada de lo que digo, mi libertad no la negocio. Si para poder trabajar en una institución cubana, si para poder graduarme como especialista de neurocirugía tengo que decir mentiras pues me pondré a barrer calles, me pondré a trabajar en la tierra o no sé, pero no voy a hacerlo porque la mentira no. Repito: mi libertad no la negocio”, afirmó este domingo 27 de septiembre el Dr. Alexander Raúl Pupo Casas.

Mediante una trasmisión en vivo desde su perfil de Facebook, el joven de 30 años narró el acoso laboral y su expulsión por motivos políticos del servicio médico y de la residencia en Neurocirugía del Hospital Ernesto Guevara, en Las Tunas.

El 7 de septiembre de 2020, Pupo Casas recibió un llamado de atención de parte de varios funcionarios del hospital por sus publicaciones en redes sociales. Entre ellos estaba la Dra. Lisette Ponce de León, Jefa del Servicio de Neurocirugía del Hospital, quien le hizo firmar un acta de advertencia en la que decía que “si seguía publicando cosas en internet, lo que pienso en internet, podía tener problemas lo mismo en mi especialidad que en mi vida personal”, detalló el galeno.

La firmó, no sin antes dejar claro que eso no significaba que él fuera a dejar de publicar en redes sociales “porque me respeto mucho, lo que pienso lo digo y no me retracto. Además de que considero que las cosas que publico son reales (…) No se puede medir mi desempeño laboral por mi manera de pensar. Tener una idea política distinta no significas que seas buen o mal médico. Nada tiene que ver una cosa con la otra. Yo no comparto (las ideas del) el comunismo pero no me considero mal médico”.

El motivo de la reprimenda laboral eran las publicaciones del Dr. Pupo Casas en su perfil de Facebook, en las que manifestaba, entre otras cuestiones, su desacuerdo con las extensas colas para acceder a los alimentos y las tiendas en MLC o dólares, inaccesibles para la mayoría de los cubanos.

“Lo que está mal está mal ‒aseveró‒, y no pienso retractarme de nada de lo que he escrito en las redes sociales porque todo es verdad, es verdad que la Dra. Lisette Ponce de León me quiere expulsar por cuestiones políticas, no laborales. Es verdad que las tiendas en Cuba en MLC son una falta de respeto para el pueblo trabajador, para el pueblo que realmente está luchando y que no tiene apoyo del exterior. Para mí todas estas medidas nuevas y arbitrarias que se han tomado sin contar con el pueblo son una falta de respeto y un chantaje al cubano de a pie”.

Asimismo, el joven manifestó su discrepancia con el Decreto-Ley 370, porque viola el artículo 54 de la Constitución, referido a la libertad de expresión. Esta norma legal, también conocida como Ley Azote, sanciona a las personas por sus publicaciones en redes sociales “contrarias al interés social, la moral, las buenas costumbres y la integridad de las personas”.

El 23 de septiembre último, la Dra. Ponce de León le notificó a Pupo Casas que sería sometido a una comisión disciplinaria y que ella solicitaba su expulsión definitiva del hospital.

Al día siguiente, fue retirado del servicio médico. Le dijeron que será reubicado mientras se realiza el proceso disciplinario, y varios funcionarios del hospital debaten a puertas cerradas con él sobre supuestas violaciones a la ética médica por sus publicaciones en redes sociales.

“Mis profesores y familia me enseñaron a decir la verdad y decir la verdad no es violar la ética médica ni es un delito. La verdad es la verdad sea donde sea”, manifestó Pupo Casas.

Esa tarde al llegar a la beca, en donde descansa, justo al frente del hospital, la directora del centro le comunicó que había “un error en los documentos de aceptación de la beca” y que por ese motivo debía abandonarla. Para ello le dio apenas una hora. Le dijo además que la persona que le había otorgado la beca sería juzgada en su momento.

El galeno fue desalojado de la residencia estudiantil en menos de una hora; tuvo que recoger sus cosas vigilado y escoltado por un guardia de seguridad “como si fuera un delincuente”.

“Lo que me pasó, el desalojo, yo pensé que eso solamente era posible verlo en películas, yo no pensé que en estos tiempos que estamos viviendo pudiera ocurrir un acto tan arbitrario como ese que se hizo hacia mi persona”, señaló.

Ese día durmió en casa de un amigo, pues su hogar está a más de 80 kilómetros, en la provincia de Holguín. El lugar, según se percató luego, estuvo vigilado por la Seguridad del Estado (SE) cubana.

Del mismo modo, la cacería de brujas hacia el médico ha alcanzado a sus amigos. Según cuenta, la SE comenzó a acosar a la señora, “anciana y enferma”, que le hizo el favor de ponerlo en su dirección particular en Las Tunas para que así él pudiera estudiar y trabajar en esa provincia.

“Ya no les basta con querer quitarme la carrera, querer quitarme lo que me gusta hacer, con humillarme, con tratar de armar una campaña difamatoria sobre mi vida personal (…) ahora quieren también ensañarse con mis amistades. Para mí, es una bajeza muy grande lo que están haciendo”, declaró.

Este lunes Pupo se incorpora a trabajar en la sala de pacientes infecciosos del mismo hospital, hasta que la comisión decida cuál será la sanción definitiva.

“Me preocupa muchísimo mi futuro laboral, o lo que pueda pasar conmigo o con mi familia a partir de ahora (…) Nadie me influencia, nadie me paga por publicar (…) Lo que publico es lo que veo, es lo que mis vecinos sufren (…) Yo no publico mentiras en las redes sociales, no difamo sobre alguna persona o institución y mis amigos nada tienen que ver con las cosas que yo pongo en las redes sociales”, añadió el joven.

Desde que se conociera la noticia del acoso laboral y expulsión, decenas de personas, organizaciones y colegas han manifestado su apoyo y solidaridad hacia el Dr. Pupo Casas.

Manuel Guerra, amigo y compañero de trabajo, refirió: “Ha sido doloroso para mi ver como desmoronan tus sueños hermano mío, ver como intentan amedrentar tu integridad y tus principios por el simple hecho de no pensar según lo establecido por una élite gubernamental, que en vez de preocuparse por el bienestar de su pueblo, enfoca su poderío en intentar silenciarlo (…) eres grande, y como colega en el ámbito médico y como patriota tienes mi incondicional apoyo. Necesitamos una democracia donde no existan este tipo de atrocidades. Necesitamos recuperar la dignidad de nuestro pueblo. No más injusticias. Viva Cuba libre”.

Asimismo, el Observatorio de Libertad Académica (OLA) denunció la expulsión de médico cubano por motivos políticos, exhortó a las autoridades cubanas a rectificar la decisión y recordó que toda sanción o expulsión por motivos políticos será documentada y denunciada ante los organismos internacionales correspondientes.

El colaborador de OLA, periodista y víctima de discriminación laboral por motivos políticos, José Raúl Gallego, expresó: “A cerrar filas. Que sepan que cada expulsión les va a costar. No solo a los que la ordenan, también a los que la ejecutan. Es el futuro de una persona lo que está en juego, no es algo menor. Aquí no vale el ´yo no sabía´ o el ´no puedo hacer más nada´. Si no te opones, al menos no colabores”.

También a inicios del mes en curso, José Carlos Santos Belaunzaran, de 23 años, fue expulsado de la carrera de medicina de la Facultad de Ciencias Médicas Manuel Piti Fajardo, de Artemisa, por sus críticas al gobierno.

Según el primer informe presentado por el OLA en agosto del presente año, la discriminación contra estudiantes y profesores en la educación superior en Cuba constituye una práctica sostenida y una política de Estado.

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Acerca del Autor

Camila Acosta

Camila Acosta

Graduada en Periodismo en la Universidad de La Habana, 2016. Investigadora, Documentalista y Especialista en Comunicación del Club de Escritores y Artistas de Cuba (CEAC). Reside en La Habana, Cuba

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