La crisis venezolana llega al sexo

La crisis venezolana llega al sexo

Conseguir un paquete de preservativos en el país caribeño equivale a una semana de trabajo

Una adolescente de 19 años, embarazada, en la comunidad de Los Teques, en las afueras de Caracas (Foto: The Washington Post)

MIAMI, Estados Unidos.- La desaparición de anticonceptivos que acompaña la profunda crisis en Venezuela ha sido el catalizador para el aumento de embarazos no deseados, informa The Washington Post.

Además del incremento en los casos de este tipo reportados, se ha visto el alza además en enfermedades de transmisión sexual (ETS).

“No hay estadísticas oficiales recientes”, dice el periódico estadounidense en un reportaje publicado este martes, “pero los médicos venezolanos están reportando picos en el número de embarazos no deseados y de enfermedades de transmisión sexual (ETS) que se suman a la penuria cada  vez más profunda del país”.

Entre las consecuencias más graves de este fenómeno está el aumento de los abortos caseros. La interrupción legal del embarazo en Venezuela se permite solo en caso de que peligre la vida de la madre, y por tanto muchas mujeres recurren a métodos en extremo peligrosos.

Marissa Loretto es una ginecóloga que hace poco atendió una urgencia en el Hospital Maternal Concepción Palacios. El caso: extirpar el útero de una mujer que había tratado de interrumpir su embarazo por sus propios medios y terminó desarrollando una infección.

Durante años, el Estado venezolano mantuvo una política que ponía a disposición de la gente anticonceptivos orales, dispositivos intrauterinos (DIU) y preservativos de manera gratuita. Pero la falta de recursos en el país que ahora ostenta el índice inflacionario más grande del mundo ha dejado a la población sin protección.

En su defecto, ahora los medios oficialistas promueven prácticas de cuidado muy ineficaces, como calcular cuándo son los días de ovulación de una mujer. “Un artículo en el sitio Cactus24 ofrecía ’15 remedios caseros para evitar el embarazo’, incluidos comer papaya dos veces por día y beber dos tazas de té con jengibre”.

En tanto, los pacientes que acuden al Hospital Universitario de Caracas para tratar el VIH han alcanzado los 5600 en lo que va de año. Un aumento notable si se tiene en cuenta que la cifra era de 3000 hace tres años.

Uno de los motivos para este incremento “es la falta de métodos de prevención”, dijo María Eugenia Landaeta, titular del área de Enfermedades Infecciosas.

Mientras tanto, en su práctica privada, la ginecóloga Díaz ha visto aumentar los casos de gonorrea, sífilis y herpes. “De cada 10 pacientes, cinco o seis tienen una ETS ahora. Hace dos años eran sólo dos o tres″.

El problema con las ETS no termina ahí, porque una vez hecho el diagnóstico surge el problema de encontrar los medicamentos para el tratamiento. “Algo tan simple como la penicilina, el antibiótico más barato del mundo, ya no se encuentra en el país”, describe Moraima Hernández, epidemióloga del Hospital Maternal Concepción Palacios.

Por eso quienes viajan al extranjero traen, entre sus artículos de primera necesidad, anticonceptivos y preservativos. Facebook, Instagram y Twitter se han convertido asimismo plataformas del mercado negro, donde las mujeres realizan intercambios informales de píldoras anticonceptivas, DIU e implantes hormonales.

Los precios pueden llegar a ser de 120 000 bolívares por un ciclo de 21 pastillas. “Eso equivale a tres dólares, la tercera parte del salario mínimo mensual en Venezuela”, según el Washington Post. Sin embargo, no es lo más caro: Un implante hormonal, que dura tres años, sale en 600 000 bolívares.

Un paquete de tres preservativos equivale casi a una semana de trabajo. “Yo heredé unos de mi mejor amigo, que se fue a los Estados Unidos”, dice Juan Noguera, investigador económico que ahora anda desempleado. “A veces los compartimos entre amigos. Estamos en la economía de compartir”.

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