Festival de la Salsa en Cuba salda deudas con los bailadores

Festival de la Salsa en Cuba salda deudas con los bailadores

Terminó el evento en La Habana

LA HABANA, Cuba.- La noche del 23 de febrero, en el Parque Metropolitano de La Habana, tuvo lugar el concierto de apertura a la segunda edición del Festival de la Salsa. Paulo FG y su Élite, Bamboleo y Van Van fueron las orquestas encargadas de “dar la clave” en la inauguración del evento, destinado a complacer al público bailador y a los aficionados a la música cubana.

La progresiva “reguetonización” del espacio bailable en Cuba ha puesto en alerta a cultores y amantes del son, la salsa y la timba. Desde hace más de una década, las mejores orquestas cubanas han observado la disminución del público bailador, así como la inclinación de los jóvenes hacia el reguetón, el pop y la música electrónica. Toda vez que resulta inconcebible hacer música bailable sin seguidores que la disfruten, la canten y “tiren el pasillo”, sus hacedores han comprendido la necesidad de apoyar proyectos que contribuyan a su difusión.

El Festival de la Salsa ha llegado como una oportuna ―y mejorable― alternativa para preservar los valores de la buena música cubana. No es de extrañar que cuente con el apoyo de agrupaciones consagradas como Van Van, NG La Banda y Bamboleo, y otras más recientes que han hecho renacer, entre el público joven, el gusto por el baile y la sonoridad inconfundible de la timba cubana. Maykel Blanco y Salsa Mayor, Habana D´Primera, Noro y Primera Clase… son algunos ensembles que han experimentado una escalada en la preferencia popular, pegando hits entre un sector del público que solo entendía de reguetón y ‘perreo’.

Un equipo de CubaNet acudió al concierto inaugural para conocer, en palabras de organizadores y asistentes en general, cómo se desarrollaron los preparativos para esta segunda edición y la importancia que se le confiere a tal iniciativa. El músico Maykel Blanco ―director de Salsa Mayor―, autor de la idea original, ha fungido como organizador y aglutinador, si bien reconoce que su gestión no hubiese prosperado sin la colaboración de una amplia gama de patrocinadores.

En Cuba, organizar un Festival de lo que sea conlleva un esfuerzo desgastante. Lazarito Valdés ―director de Bamboleo―, además de mostrarse optimista con el futuro del proyecto, precisó que los músicos cubanos deben impulsar dichas ideas a golpe de voluntad. Sin respaldo de grandes disqueras, sin la promoción necesaria y con eternos escollos organizativos, la satisfacción de músicos como él crece al percibir el disfrute del público, aunque todavía hacen falta más ideas y mucho que mejorar para que el Festival de Salsa de La Habana se convierta en una referencia para América Latina y el mundo.

En este sentido, es preciso señalar que apenas se le dio promoción a este acontecimiento tan importante para la música bailable cubana. Acudió mucho público al Parque Metropolitano; pero no el que cabría esperarse para un cartel de lujo, integrado nada menos que por Paulo FG, Bamboleo y Van Van. Asimismo, fue desacertado inaugurar un jueves ―jornada y víspera laboral―, provocando que buena parte del público potencial se perdiera el concierto.

La pobre difusión, pésima situación del transporte y apatía generacional ―que tomará varios años revertirse―, también conspiraron contra la masividad del festival. Con relación a este último inconveniente, poco pueden hacer las instituciones. Pero siendo este un evento anual y único, ¿por qué no promoverlo más y reforzar el transporte?

El gran problema de los festivales cubanos es que siempre falla la estrategia comunicacional orientada a crear expectación y deseos de asistir entre el público. Cuarenta pesos moneda nacional (1,50 USD) por disfrutar en vivo de las mejores agrupaciones de salsa y timba, es para muchos una ganga, en un país con pobrísimos salarios y donde los conciertos de cualquier reguetonero del patio pueden llegar a costar una fortuna para el bolsillo promedio.

A pesar de los pesares, la noche de apertura cumplió su cometido y trajo revelaciones. Los cubanos bailaron mucho y se quejaron poco, las tres orquestas invitadas sonaron impecables, hubo armonía entre los asistentes… y Van Van salió a escena sin Yeni, confirmando así los rumores de que la cantante ya no se subirá más al Tren de la Música Cubana.

La segunda edición del Festival de la Salsa, que se extenderá hasta el domingo, ha contado con las actuaciones de Pupy y los que Son Son y Anacaona. Este sábado asumirán el puesto El Noro, NG La Banda y Maykel Blanco y Salsa Mayor; mientras que el domingo se cerrará con Adalberto Álvarez y su Son, Tania Pantoja y Habana D´ Primera.

Acerca del Autor

Ana León y Augusto César San Martín

Ana León y Augusto César San Martín

Periodistas independientes. Residen en La Habana

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