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Viernes, 21 de julio 2017

Exdirectivo de la KGB: No hay alternativa al castrismo en Cuba

Nikolái Leonov califica al régimen de Castro como “indestructible”

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Nikolai Leonov entre Fidel Castro y Nikita Krushov con una máscara de gas, en 1963, en la URSS

Nikolai Leonov entre Fidel Castro y Nikita Krushov con una máscara de gas, en 1963, en la URSS

MOSCÚ, Federación Rusa.- La muerte de Fidel Castro ha sido un trauma para Cuba, pero no hay una alternativa al Castrismo, ya que el sistema socialista que él creó es indestructible, aseguró a Efe el historiador Nikolái Leónov, antiguo subdirector del KGB soviético.

“No hay alternativa ni tampoco una necesidad histórica de cambiar de sistema. No creo que ocurra nada de lo que esperan los enemigos del Castrismo. Las esperanzas de los elementos recalcitrantes de Miami (EEUU) no tienen ningún fundamento”, afirmó el general en un perfecto español.

Leónov, amigo personal de Raúl Castro y traductor personal de Fidel durante su primer viaje a la URSS en 1963, recuerda que “Cuba nunca redujo el peso de la educación, la ciencia y la tecnología, ni siquiera en el período especial”.

“Fidel no cerró ni una sola escuela. Superaron los años difíciles (tras la caída del bloque comunista) antes que nosotros. ¿Qué puede ofrecer cualquier otra fuerza política para sustituir la obra realizada por la Revolución? Es algo tan grande que es imposible destruirlo”, se pregunta.

Destaca que el Partido Comunista de Cuba aprobó en su último congreso en abril del pasado año un nuevo plan socioeconómico para perfeccionar el modelo socialista, aunque la isla ya lidera en varios terrenos en el continente latinoamericano, especialmente en medicina y ciencia.

“Fidel era un gigante que se adelantó a su tiempo. Su apuesta por la educación, el turismo y la salud pública son conquistas sociales irrenunciables. Su legado es indestructible. Hasta los ciudadanos de países desarrollados van a Cuba para encontrar una cura a sus enfermedades”, subraya.

En su opinión, “Fidel, Raúl, el partido ya marcaron el camino” y “el pueblo apoya plenamente la línea del partido, una herencia de José Martí”.

“El partido debe ser el único guía del pueblo y debe reflejar en todo momento las esperanzas fundamentales de la nación. Por eso, la situación en la isla es estable. Fidel sí logró crear un núcleo fuerte, no como sus predecesores: Bolívar o Sandino”, subrayó.

Leónov, que operó como espía en México durante la crisis de los misiles, apunta que “América Latina ha vivido un auténtico tsunami de liberación. Ya no queda ninguna de esas caricaturescas dictaduras militares. El fatalismo histórico ha desaparecido. La principal enseñanza de Fidel fue la liberación del yugo imperial de EEUU. Los latinoamericanos han recuperado la dignidad”.

En cuanto a los que critican las aventuras internacionalistas de Cuba en Angola o Etiopía, Leónov enfatiza que Fidel únicamente envió tropas a aquellos países que sufrían una agresión exterior y que siempre insistía en que los soldados cubanos “eran voluntarios”.

A Raúl Castro lo conoció en 1953 abordo de un pequeño barco que zarpó de Génova (Italia) rumbo a Veracruz (México) y gracias a él se encontró con su hermano Fidel en México, cuando preparaba el viaje del Granma hacia la isla (1956).

“Al principio sospechaba de mí. Incluso en 1960 le preguntó a (el jefe del Gobierno soviético, Anastas) Mikoyán si yo era de fiar”, rememora entre risas.

Con el tiempo, Fidel acabó de fiarse de su intérprete personal, especialmente cuando Leónov le acompañó como una sombra durante su primer viaje a la URSS en 1963 que duró la friolera de 38 días.

“Nikita Jruschov se portó mal con Fidel. Pecó de falta de tacto diplomático. Acordó con (el presidente de EEUU, John) Kennedy retirar los misiles de la isla sin consultar con Fidel”, cuenta y recuerda el estribillo que entonces entonaban los cubanos “Nikita, Nikita, lo que se da, no se quita”.

Por eso, el mandatario soviético invitó al líder cubano a la URSS para rebajar la tensión y “convencerle de que Moscú tenía fuerza suficiente para defender la isla desde su propio territorio sin necesidad de emplazar cohetes”.

“Le enseñó cosas nunca antes abiertas a los extranjeros y, de esa forma, Fidel pudo convencerse de que la URSS tenía submarinos con misiles nucleares dispuestos a alcanzar las costas de EEUU en caso de cualquier eventualidad”, señala.

Fidel puso visitar los silos de los cohetes intercontinentales, participar en maniobras militares e “incluso volar en aviones de guerra”, tras lo que Moscú le regaló gran cantidad de armamento.

Pero Leónov insiste en que “la verdad vale más que las armas” y que “Fidel era un Everest, un milagro de la naturaleza, tanto por su energía y voluntad, como por su capacidad intelectual”.

“Superaba a los otros estadistas de su tiempo. Mucho más visionario. Si prever es dirigir, es uno de los mejores directores de la historia”, asegura convencido.

En cuanto al futuro, es optimista, ya que asegura que “cada moneda tiene dos caras y la otra cara de los Castro es Raúl”, sentencia.

(EFE)

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