¿Esclavitud o refugio?: el dilema de los médicos cubanos en Brasil

¿Esclavitud o refugio?: el dilema de los médicos cubanos en Brasil

De a poco, los médicos cubanos que decidieron permanecer en Brasil han ido rompiendo el silencio sobre su situación actual

Médicos cubanos en Brasil (Foto Reuters)

MIAMI, Estados Unidos. – Tras el fin de la misión médica cubana en Brasil, los galenos de la isla que  decidieron permanecer en el gigante suramericano poco a poco han ido rompiendo el silencio sobre su situación actual.

Tal es el caso de Isabela, una de las más de 8.000 trabajadoras de salud cubanas en Brasil, vio dos opciones cuando su país terminó abruptamente el acuerdo que la llevó allí: la vida como “esclava” o refugiada.

Según un reporte de la agencia Reuters, ella optó por desertar por lo que dice que es una “falta de libertad” para elegir dónde trabajar, a pesar del hecho de que es probable que su decisión la mantenga alejada de su familia durante años.

Los médicos cubanos que deciden abandonar las misiones médicas de la isla considerados desertores por el régimen, el cual no les permite regresar al país hasta pasados ocho años.

“Nosotros, para ellos, somos como propiedad. Desde que nos entrenaron, les pertenecemos “, dijo la especialista a la Fundación Thomson Reuters, con la condición de que su nombre real no fuera usado por temor a las repercusiones.

El gobierno cubano recibió fuertes críticas del presidente electo de Brasil Jair Bolsonaro, quien señaló que el régimen trataba a los galenos como esclavos, reteniéndoles aproximadamente el 75 por ciento de su salario y sin permitir que pudiesen viajar con sus familias

Las acusaciones de Bolsonaro fueron utilizadas por las autoridades cubanas como pretexto para abandonar el programa “Más Médicos”, que en cinco años brindó atención médica a millones de brasileños.

Desde que finalizó el acuerdo, miles de esos especialistas de la salud dejaron Brasil en aviones alquilados, sin embargo, los centros para refugiados y abogados han notado un aumento en el número de cubanos que buscan ayuda.

“Represento a tres médicos. Otros abogados en el estado representan siete más. Creemos que este número seguirá aumentando “, dijo Adriano Pistorelo, un abogado de inmigración del Centro de Atendimento al Migrante, una organización benéfica en el estado de Rio Grande do Sul.

En Río de Janeiro, otro grupo, Cáritas, asiste a siete médicos cubanos que buscan el estatus de refugiado. En el estado de Paraná, tres más han pedido ayuda.

“Argumentaremos que si regresan serán perseguidos”, dijo Fabrício Toledo, abogado de Cáritas en Río.

Obtener el estatus de refugiado oficial toma un promedio de dos años, dijo Bernardo Laferté, coordinador del Comité Nacional de Refugiados de Brasil, el organismo gubernamental responsable de otorgarlo.

Los inmigrantes que solicitan el estatus de refugiado pueden solicitar trabajar legalmente mientras esperan que sus casos sean juzgados.

Laferté cree que muchos lo harán y se convertirán en residentes legales incluso antes de las decisiones definitivas en sus solicitudes, al encontrar trabajo o comenzar con familias.

Los cubanos en grandes centros urbanos a menudo encuentran trabajo en hoteles y otras empresas relacionadas con el turismo, que valoran a los trabajadores de habla hispana, dijo Toledo, de Cáritas.

Sin embargo, la mayoría de los médicos cubanos operaban en áreas pobres y remotas donde, generalmente, resulta más difícil encontrar trabajo.

“Me estoy quedando sin dinero”, dijo Olga, una doctora que solicitó el estatus de refugiada la semana pasada. Se negó a usar su nombre real por temor a las represalias del gobierno cubano.

Los médicos cubanos no pueden abrir sus propias prácticas médicas mientras esperan porque sus credenciales no son reconocidas por Brasil cuando se practica fuera del programa cubano.

Olga comparte un departamento con siete cubanos, tres de ellos médicos que buscan la condición de refugiado, en el pequeño pueblo del estado de Río, donde trabajaba. Según ella, Bolsonaro no mintió cuando dijo que la misión médica cubana constituía una especie de esclavitud moderna.

“Si regresara, tendría que trabajar mucho por un salario muy bajo, y si Cuba me necesitaba para ir a otro país, lo haría porque necesito el dinero. Tienes que viajar para tener dinero”.

Para llenar las vacantes que dejaron los cubanos, el Ministerio de Salud de Brasil abrió las publicaciones a otros médicos extranjeros a principios de este mes. Las posiciones vienen con una excepción que les permite trabajar sin un diploma validado por Brasil. Por tanto, los cubanos que se quedaron en Brasil son bienvenidos a aplicar.

Los médicos extranjeros, sin embargo, solo podrán elegir entre los puestos de trabajo no cubiertos por los brasileños. “Toda mi esperanza está en esto”, dijo Olga, quien presentó la solicitud el martes.

Sin embargo, para la mayoría de los cubanos, en las últimas semanas no se trataba de buscar trabajo, sino de prepararse para regresar a casa.

Y la idea de ser comparado con esclavos era ofensivo para algunos de los médicos entrevistados por la Fundación Thomson Reuters.

“No somos esclavos de nadie. Trabajamos aquí porque queríamos. Nadie fue forzado. Firmamos un contrato sabiendo las condiciones “, dijo Inays Subanto, una doctora cubana que reside en Rio Grande do Sul, mientras esperaba a bordo de un vuelo de regreso a Cuba el sábado.

Otro médico cubano, Jorge López, que también regresó a Cuba el sábado, agregó que se reincorporará al programa para trabajar en otro país, si es posible.

“Nos enseñaron a trabajar con nuestros corazones, a hacerlo por amor, no por interés”.

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