Jueves represivo en La Habana contra activistas y opositores pacíficos

Jueves represivo en La Habana contra activistas y opositores pacíficos

El abuso policial en Cuba no es nuevo y las condiciones para que los agentes operen con total impunidad están creadas

Maykel Obsorbo y Luis Manuel Otero (Foto: Facebook/Luis Manuel Otero)

LA HABANA, Cuba. – Los artistas miembros del Movimiento San Isidro (MSI) Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Obsorbo fueron golpeados en la noche de ayer, después de ser detenidos y esposados por fuerzas de la policía.

La curadora de arte Anamely Ramos González también fue golpeada por preguntar por el destino de sus amigos.

En otro extremo de la ciudad, el activista de la UNPACU Zaqueo Báez fue detenido y su esposa e hija golpeadas.

Asimismo, a la periodista Iliana Hernández la llamó el supuesto instructor de su caso para citarla a la estación de policías.

La curadora Claudia Genlui , activista y pareja de Otero Alcántara, denunció en Facebook que se los habían llevado porque, supuestamente, Maykel Obsorbo se había bajado la mascarilla para fumar y que los estaban acusado maltratar una patrulla y de golpear a un policía. El video que la activista hiciera circular minutos después de su directa desmentía el intento de la policía por incriminar a los artistas, porque mostraba justo el momento de la detención.

En la misma directa, Genlui denuncia cómo la curadora Anamely Ramos González fue acorralada y golpeada por una mujer policía cuando fue a preguntar por sus amigos a la estación de Cuba y Chacón.

La detención ocurrió, según reporta Amaury Pacheco, sobre las 10 y 40 de la noche y la agresión contra los artistas ocurrió estando bajo custodia y esposados. Las rodillas ensangrentadas de Otero Alcántara y los cortes en la piel de Maykel provocados por los golpes que circulan por la red son la prueba de que se ensañaron.

Para Michel Matos, otro miembro del MSI, “tal pareciera que están buscando escenarios como el americano”. Sin embargo, esta es una escena que viven los negros cubanos con mucha frecuencia bajo el silencio y la complicidad de los medios oficiales y de la sociedad civil.

Los soltaron, pero llenos de golpes, “eran diez policías contra dos artistas” y parecían que estaban ansiosos por dar golpes lo que corrobora el testimonio de la curadora Anamely Ramos, quien fue golpeada también sin razón alguna.

“El oficial de la puerta me dejó pasar a preguntar y dentro una policía mujer me dijo que no podía”, y dice que empezaron a salir policías y cuando estaba en la puerta otra mujer la golpeó y la tiró contra el piso.

Tras ser liberados, a las 6 de la mañana, Otero Alcántara contó cómo, apenas llegaron a la estación, fueron golpeados dentro de la misma patrulla por diez policías.

En un intento de denunciar los atropellos de la noche fueron al policlínico más cercano a que les hicieran los certificados por lecciones para poder establecer una denuncia formal, “pero en el policlínico no quisieron dárnoslo y volvimos a la estación” y tampoco fueron atendidos, denuncia la curadora Ramos González, quien también asegura que en las afuera de la estación un grupo de policías fotografiaba y recogía muestras de la patrulla en que fueron golpeados los artistas para supuestamente levantar cargos contra ellos.

La brutalidad policial en Cuba no es nueva, pero las condiciones para que los agentes se crean con total impunidad están creadas: cuarentena, hambre y represión. Todo eso en un escenario marcado por el ataque a la subestación de policía de Calabazar, donde fue asesinado un policía y heridos otros dos.

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Acerca del Autor

María Matienzo Puerto

María Matienzo Puerto

Maria Matienzo Puerto: Una vez soñé que era una mariposa venida de África y descubrí que estaba viva desde hacía treinta años. A partir de entonces construí mi vida mientras dormía: nací en una ciudad mágica como La Habana, me dediqué al periodismo, escribí y edité libros para niños, me reuní en torno al arte con gente maravillosa, me enamoré de una mujer. Claro, hay puntos que coinciden con la realidad de la vigilia y es que prefiero el silencio de una lectura y la algarabía de una buena película.

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